Quiero cantarle a la vida porque aunque te escriba, lo hago con una sonrisa en mi rosto o por lo menos con el registro efímero de unos labios extendidos; si frunzo mi entrecejo es para pensar antes de actuar y no escribir cualquier pensamiento que pase por mi mente.
No quiero herirme, y tampoco quiero hacerlo contigo.
Hoy estoy feliz.
Estoy feliz porque puedo quemarme despacio, porque hoy puedo amar sin prejuicios y sobretodo sin cohibiciones, lo estoy porque abriste los ojos a tiempo, porque parpadeo y te veo marchar; estoy feliz porque prefiero olvidarte y porque soy consciente que lo haré pronto; lo estoy porque él me acompaña y porque por fin después de casi un año aprendí (gracias a ti) a valorarlo como se lo merece... porque si bien, retrocedemos, el jamás se involucró en nuestra “historia”.
Ha sido difícil evitar escribir con dolor y sacar de mi cuerpo todo el odio existente, no, no te odio. Tampoco digo que te olvidé; pero estoy bajando despacio al suelo de la realidad... una realidad que no cuenta contigo, y paradójicamente disfruto:: me encanta desdoblarme en pensamientos abstractos, como ése.
Tengo varias cosas por decir, las últimas.. a claro; pero ahora que lo pienso bien no vale la pena desgastar mis dedos en recuerdos que desde hace ya varios días están empolvados en algún rincón de mi cabeza.
Ya no salen lágrimas. Punto a favor.
Solo te pido que no insistas.
Así como yo te dejé de lado (porque tú lo pediste) ahora te pido que me dejes de lado a mi, sin rencores.
1 comentario:
el HOY manda!, el ayer apesta.
nph
Publicar un comentario