Los ojos del amanecer son los únicos que puden juzgar nuestra existencia,(...) detrás del alba siempre se esconde la noche; detrás de ella, mi vida.

31 de diciembre de 2008

1, 2, 3 ... Se nos fue el año.
con él, regresé y los malos recuerdos se esfumaron.

Sin embargo, me ha dejado muchas cosas que jamás olvidaré...
como tú...

30 de diciembre de 2008

we're back.

Un susurro que aclama un te adoro, una mirada compleja detrás de tus ojos, un beso robado; mi lengua rondando sobre la comisura de tus labios.

Un año que se fue y uno que vendrá detrás tuyo, detrás mio.
Te adoro

29 de diciembre de 2008

No me sirve de nada gruñirte cuando nada de lo que hago vale la pena.

-

A veces quisiera morir lentamente detrás de tus labios... escuchar tu respiración en mi oído y envolvernos en una burbuja donde solo tu y yo encajemos perfectamente; pero no, la realidad es diferente.

Desde hace un tiempo para acá he experimentado muchos sentimientos que me incomodan, me disculpo antes de cualquier cosa, por no darte la cara y por no decirte al oído lo que tus pestañas van a retener; escúchame los dedos: Hace poco la amistad empezó a dejarse de lado para cubrirse inmutablemente de amor, de alcohol. El problema es que el amor marca y el alcohol se evapora, y si se mezclan... quema. Aún no me siento lista para que me causes cicatrices y menos si son imborrables.

Hay días en los que siento que te amo como a nadie, pero no es suficiente. No vale la pena amar cuando la mitad del mundo está en contra, pienso yo, y más aún cuando se siente que faltan pretextos para luchar... no es bueno entregarse cuando estás consciente que todo será en vano. Perdóname por la verdad, fue por ti que empecé a cohibirme y a pensar mucho más en mis sentimientos reflejados, en no entregarlo todo con un beso, en no malgastar mi tiempo, mis ganas y mis pensamientos.
Siento que todo es efímero, que nada es para siempre y contigo... le tengo miedo al futuro; a pensar en él, a ignorarlo... cuando siempre me importó poco lo que pasara con él y en él, la vida es ahora y sin hoy, no habrá mañana; punto.

Siento que ahora todo son besos, nos hemos remontado tanto a lo físico que inevitablemente me he desilusionado de mi misma; a lo mejor y sea mi culpa... pero de la forma mas irresistible... me molesta, que haremos entonces cuando me pierda y esté a seiscientos cuarenta kilómetros de tu cuerpo?... Ese día va a llegar querámoslo o no.

Me molesta que le hables estando yo presente, pero eso no es nuevo. Creo que me molesta más el amor que le tienes y que intentes negarlo... me molestan muchas cosas estúpidas pero que al final de cuentas terminan pensando. Me molesta que no me cojas de la mano cuando vamos caminando, o que no me des besos seguidos por ahí porque alguien nos puede ver (es entendible... sin embargo no deja de molestarme), me molesta que busques excusas para cualquier cosa, que no te esfuerces por verme, que siempre tu respuesta lógica sea la salida más fácil, que siempre sea yo la que empieza o termina, la que tiene la culpa, la que... en fin. Me molesta tu negativismo y sobre todo tu futurismo (o como sea que se llame eso), me molesta que me reclames por cosas inexistentes, que te envidees con cuentos raros y me molesta más que me afecte el doble; me molesta que botes la plata, que no haya agua en tu casa y que tu cama sea más cómoda que la mía, me molesta verte con maquillaje, pero creo que me molesta más aceptar que te ves mucho más linda con él, me molesta que tengas un pase y no uses un carro, que me hagas reír todo el tiempo y que quiera morderte cada 3 segundos, me molesta tu ternura, me molesta que uses medias de diferentes colores, me molesta que te me pierdas medio día, o que no tenga minutos para llamarte... me molesta, me molesta, me molesta...


Me molestan muchas cosas... pero confieso que lo que más me molesta hasta ahora... es releerme y saber que más de la mitad son mentiras estúpidas, y aún mas... saber que lo sabes.

25 de diciembre de 2008

Reconociendo una culpa inexistente... (A ti)

Creo que no hay nada más fastidioso que leer la razón incongruente a los pensamientos obsoletos en los labios de alguien más.


Tengo rabia acumulada detrás de mi garganta, miedo agrumado detrás de mis pupilas y muchas ganas de explotar; una noche liquida, un silencio incomodo, un plato de arroz con chicharos, un rompecabezas desarmado, higueras repentinas y un dolor efímero sin secuelas, es lo que ha quedado de la vida pixelada que no quiero revivir; los dedos me pesan, las huellas marcadas en el teclado gotean y reclaman un amor inexistente... el amor inteligible que le tuve alguna vez a la noche, a la luna, a las estrellas y a las nubes deformes. El amor que floreció en mi balcón, con un par de colillas sin vida, un papel y algo para escribir.

Prometí que iba a conseguirme un novio divino y lo hice, prometí que iba a enamorarme de mi nueva ciudad... y lo hice, prometí que iba a dejar de llorar tanto y lo hice, prometí que iba cuidarme un poco más y lo hice.
Pero el año se me fue, y muchas más promesas quedaron en el aire, evaporizadas por los recuerdos y las cosas ajenas que pudieron más con mi dolor que con mis propios deseos... prometí que iba a dejar de lado las fantasías inoportunas, y me envolví más en el sueño; decaí hasta el fondo y no pude salir. Prometí que iba a dejar los vicios de lado, y es el punto en el que me siento consumida por mi propia perversión. Prometí que me iba acercar más a la única persona que me ha entendido desde que tengo uso de razón y lo único que hice fue distanciarme muchísimo más por excusas que ya no valen la pena.


Muchas cosas en el pasado dejaron de importar lo suficiente; es hora de desempolvar el tiempo y rebobinar los recuerdos.

Es hora de dejarlos de lado y seguir caminando por un sendero no tan conciso, hoy agradezco a mis genes por contribuirme una memoria fotográfica sin papel de revelado;(...) y empezaré por decir que dejaron de gustarme las fotos en sepia... esas que después del reloj se queman, se olvidan, se difuminan.


Hoy... se me abrió el diafragma, la luz quemó con rabia las pequeñas gotas de realidad. Y las pestañas largas que impiden ensuciarme de nervios, han colapsado para dejar transitar el dolor que brota de mis lagrimales.
El cuerpo ha caído desde el cielo, rotos están los espejos que esperan de vez en vez mirar hacia atrás, grabar en el negativo la silueta que reflejan a través de ellos. Morí por el obturador.

Morí mientras parpadee.

Fotos, fotos y más fotos.

Quiero un álbum negro para aborrecer los recuerdos del año que con calma va pasando encima de mis hombros y un álbum nuevo, lleno de color para el año ansioso que me espera con sabor a nue-ve (9).


A ti:

Perdóname por no saber valorar lo que alguna vez me diste, perdona por alejarme de tu vida y remorderme la consciencia por una culpa inexistente, perdona por odiarte por momentos y sobretodo por amarte a des-tiempo; perdona por dejarte en la mitad del camino, por no ir contigo de la mano, por pisotear Cartagena, Argentina, Venecia, Ibiza, Holanda. Y muchos más que en un futuro iban a venir.

Perdóname por no tener tiempo para ofrecerte y por no sentarnos en el parque a mirar las nubes más de 3 veces. Perdóname porque nunca te acompañé hasta tu casa y porque no dejé que me besaras más abajo de las rodillas. Perdóname por mis caprichos, mis lágrimas, mis borracheras en transmilenio, mis besos a medio dar, mi entrega inoportuna. Perdóname por no haber ido a Ferry...

Perdóname por no darte el regalo perfecto, por no ponerme la ropa que te gusta y por tener frio todo el tiempo, perdóname por robarme frases de tu garganta, por no quererte sin medida, por amarte cada viernes después de una redds y no todo el tiempo que pasé a tu lado, perdóname por ocho meses inconcretos, por los susurros en la cocina y los gemidos en el sofá, por los abrazos con el ojo aguado y sobretodo por la lluvia en un día soleado.

Perdóname porque nunca te regalé la luna, porque nunca te robé un beso sin que lo predijeras, por no presumir y por agobiarte en muchas situaciones, perdóname por reclamarte, por gritarte, por ignorarte y mirarte rayado; perdóname porque se que siempre esperaste mucho de mi y nunca di la talla para ser esa mujer que tanto deseabas.

Perdóname por no darte a Lucas, a María José y a Julián,... perdóname por no apreciar cinco minutos antes de clase, ni un cigarro regalado, ni una chocolatina de 200; perdóname por llorar ahora, por putearte con mi almohada y por no llamarte nunca a la casa; perdóname por no decirte miamor, perdóname por no conocer a Silvia y a Memín. Perdóname por no salir con Agus y todos tus amigos,... perdóname por refutarte todo el tiempo, por no ser más cariñosa y por tragarme los celos.

Perdóname porque a veces detesto escuchar tu voz, porque no puedo soportar la idea de que tus labios estén sobre alguien más... y aunque los míos no te pertenezcan ahora, se muy bien cómo se siente. Muero por un beso y una caricia tuya; muero porque me mires con los ojos entrecerrados, por ver tus arruguitas en la nariz cada vez que se te eriza la piel, por susurrarte cosas al odio y sobre todo... muero porque me respires detrás de la oreja y me hagas morir en tus brazos. Muero porque me acaricies con tus manos mi piel desnuda, que me beses el cuello y la mitad de la espalda, porque después de estar una hora tendidos el uno sobre el otro me ames con fuerzas.

Muero por una sonrisa tuya.


Yo sé muy bien lo que he hecho,... y espero no arrepentirme luego, pero sobre todas las cosas, queda la sensación satisfactoria que te adoré como nunca había adorado a otro hombre y que siempre quedarás marcado en mi memoria fotográfica;
una foto de cuerpo entero firmada con te quiero.

Recuerda que... mi intensión no es olvidarte y menos alejarme.

Esperaré entonces a que el tiempo siga corriendo y las sensaciones creciendo.

24 de diciembre de 2008

14 lágrimas y unos sollozos de fondo

A lo mejor y me estoy arriesgando a perderlo todo… a llorarte, a odiarte y quedarme vacía; pero prefiero caminar al borde del abismo, ahogarme en mis recuerdos y subirme a la montaña rusa hasta más no poder con las nauseas.

Confieso que me hice muchas promesas antes de aferrarme a tu mano, pero nada es suficiente, ni siquiera prometerme la luna, cuando después de un beso tuyo comienzo a decaer (...); los sollozos de fondo son la consecuencia a las lágrimas derramadas, al sufrimiento acumulado y la impotencia de no poder robarte un beso después de una caricia, después de una mirada... o después de la noche.

Quisiera evitarme muchas cosas, quisiera cambiar el rumbo de nuestra existencia, quisiera ser el destino de tu mano... para que así ya no tengamos excusas de un desdén sin medida.


Perdámonos en el baño y amémonos debajo de la cama, que si te doy la razón y mi corazón explota es porque esperé a que entendieras que mi prioridad eres tú.

19 de diciembre de 2008

Sudorosa

Desgasté mis pies por ti

3 de diciembre de 2008

Green

tus besos
tus besos
t u s b e s o s
T u s B e s o s
T U S B E S O S

22 de noviembre de 2008

Siempre que me sentaba en el salón y me cruzaba de piernas, llegaba ella como por arte de magia... mi corazón palpitaba más fuerte, mis suspiros eran más seguidos; las miradas se cruzaban y todo era un caos.
Todos los días antes de descanso le lanzaba avioncitos de papel, pero ella lo único que hacía era botarlos a la basura, arrugarlos, a veces hasta romperlos.

Así que un día decidí hacerle el avión de papel más grande del mundo, mis manos tomaron inconscientemente el libro de matemáticas, porque siempre consideré que los números no son importantes; solo el amor. Y arranqué hoja por hoja y las fui pegando al ritmo de las nubes; y en cada doblez le escribía un te quiero, un te adoro, un te extraño, un te anhelo, un beso, una caricia...
Y cuando ya estuvo listo, tomé impulso para lanzarselo... cuando le llegó a la cara y pudo agarrarlo con sus uñas, se volteó y me dijo: ya estoy cansada que me lances aviones todo el puto tiempo, dime cuál es el problema?.

Y delante de todo el salón mi mente me obligó a responder:

El problema es que... tu eres mi cielo.

______________
adaptación de Jairo Anibal Niño*

4 de noviembre de 2008

S l o w

No se por donde empezar… y se me viene su imagen a mi mente

Quizá por los atardecer que pasamos sentadas, el cielo raso y la cerveza compartida a las nueve dela noche, de pronto por el sushi o la marca de su suela en el cojín de Najjari; posiblemente su mirada, o la forma ridícula que suele sonreír cuando no quiere que lea sus pensamientos. A lo mejor y empiece describiendo la sutileza de sus movimientos, o mejor, hablando del murciélago y las risas acompañadas por el alba.

Confieso, nunca te he soñado; sorprendentemente no me molesta la idea de hacerlo:: que te aparezcas deambulando sin vida en mi inconsciente y sepas acariciar mi alma con tus pestañas; se muy bien que no puedo comparar mi detallismo con la radical obsesión tuya de observar el mundo, pero hago el intento de fijarme en cosas obsoletas; cosas que... si escribo me delatarán.


Estoy perdiendo la guerra con batallas absurdas, estoy llorando de más cosas que no deberían pesarme; estoy ignorando mi raciocinio para dejarme llevar por momentos que, juro, jamás repetiré.

A pesar... sigo contigo; siendo tu sombra, tu espejo o lo que quieras de mí.


Sigo contigo, porque la palabra amiga te queda corta.
Porque nunca más en mi vida voy a querer tanto a una mujer, como te quiero a ti.
Por que eres tú.
Porque soy yo...


Esto es lo que te ofrezco.

3 de noviembre de 2008

Para vos:

No llevo más de un minuto; ahora aborrezco todo lo que pudo pasar por mi mente en ese efímero y cauteloso segundo, la verdad es que no te conozco, pero no saber cómo es tu mirada, o como pueden ser tus manos sobre mi piel, o hasta donde llega tu pelo, o el color de tus ojos a la luz; son las cosquillas que siempre quise en mi garganta.


Me dijiste hola, y el mundo se detuvo, sentí como la tráquea de mi alma se cerraba lentamente mientras mi propio oxígeno ahogaba mis más tácitos pensamientos de envidia; si, una envidia que envenena y reacciona químicamente en mi cuerpo:: me hace amarte.
Tus dedos pintan sobre mi cuerpo la imaginación más rebuscada, los besos más amargos y las llamadas silenciosas, recalcadas de besos rotos y sangre dulce… ésa que se derrama con paciencia sobre tu cuello, sobre tus hombros y sobre tu pecho. Ojalá y busques siempre en la oscuridad un espacio para quererme, para añorarme y para cantarme.



Báilame en las nubes, en el pasto seco y las hojas verdes; ámame detrás del sol, el amanecer y debajo del mar, ódiame en el invierno más patético… Espérame, que estamos destinadas a ser una sola.

Perdóname porque no soy yo, eres tú la que absurdamente provoca en mi mente un odio satisfactorio.

1 de noviembre de 2008

NO + v

Increíble como la gente de un momento a otro se interesa por cosas absurdas.

23 de octubre de 2008

La verdad::

La verdad es que no quiero perderte pero tampoco asfixiarme; la verdad es que te adoro pero no me es suficiente, la verdad es que me ahogo en un vacio infernal y solo tú puedes sacarme, la verdad es que extraño tus besos y tus ojos.

La verdad es que... me alejo sin razón, que te quiero, que te quiero, que TE QUIERO... la verdad es que sueño despierta y solo han pasado dos horas desde que marché, la verdad es que las lágrimas no salen más, la vida se me coagula, extraño tu mano, tus caricias, tus cosquillas; la verdad es que la garganta se me en-nuda, la verdad es que me voy pero regresaré.

La verdad es que es inevitable, inevitable volver, inevitable añorar, inevitable llorar, inevitable querer...
Te escribo porque no sé que ha sido de mí; porque... aunque diga que no, te extraño... te tengo; me tienes. Y me exaspero de solo pensar que nos complicamos la existencia.
Me da miedo afirmar que no puedo vivir sin tus labios, ni tu boca:: sin tu barba, ni tus muecas; sin tu risa, sin tus caprichos, sin tus ojos ni tu mirada, sin tus arrugas de la nariz, sin tus mimos particulares antes de robarme un beso, sin tu lengua, sin tus cejas, sin tu pecho ni tus brazos, sin tus dedos, sin tu amor, sin ti.

Perdona mis locuras.

La verdad es que... no tengo palabras.
La verdad es que me duele, la verdad...
La verdad eres tú.


TE ADORO!


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Feel the vibe,
feel the terror, feel the pain
Its driving me insane
I cant fake
For God sakes why am i
Driving in the wrong lane
Trouble is my middle name
But in the end Im not too bad
Can someone tell me if its wrong to be so mad about you
Mad about you
Mad
Are you the fishy wine that will give me
A headache in the morning
Or just a dark blue land mine
Thatll explode without a decent warning
Give me all your true hate
And Ill translate it in our bed
Into never seen passion, never seen passion
That it why I am so mad about you
Mad about you
Mad about you
Mad
Trouble is your middle name
But in the end youre not too bad
Can someone tell me if its wrong to be
So mad about you
Mad about you
Mad
Give me all your true hate
And Ill translate it in your bed
Into never seen passion
That is why I am so mad about you
Mad about you

22 de octubre de 2008

Se muy bien que fui yo...

Inevitable... callar y morir; por ahora.

19 de octubre de 2008

Wandering Star

Iba caminando por la calle... cuando

Yo no me entiendo cómo una mujer tan linda, puede llorar de esa manera. – dijeron mientras cruzaba la calle; para mi sorpresa no había nadie más a mi lado, la acera estaba sola, el silencio deambulaba y los únicos que me acompañaban esa tarde eran: las nubes y su viento.

Estaba por llover y la gente se escondía en sus casas. Todo se me hizo muy extraño: las miradas, los ladridos, el olor del ambiente, los niños, sus padres, sus ropas, sus ademanes, en fin... aunque por otro lado, jamás había pisado ese sector de Bogotá y era de esperarse la reacción de la gente.

Seguí mi camino observando cada detalle: las hojas suicidas de los árboles, los gritos ciegos de los carros, las pisadas invisibles de los perros, las cajas de algodón, las casas de cartón... y se me encendieron los ecos sordos de Charlie García:
Cuando estés mal, cuando estés sola, cuando ya estés cansada de llorar... no te olvides de mí porque sé que te puedo estimular.


Supe entonces que estaba perdida, que por dentro estaba vacía; que no sabía de mi, ni de nada, que no era más que un recuerdo atrapado en la mente de alguien-algo inconcluso.

Supe, . . . que el dolor no era pasajero, que la vida me había clavado un puñal y la costumbre había invadido mi cuerpo, que era de piedra. Que ya no sentía ni mis propias lágrimas, ni mi propia amargura.


Que estaba condenada a caminar por la vida sin rumbo fijo. Dolida sin conciencia.
*
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18 de octubre de 2008

Parte II

Había una vez, en un pueblo lejano; una mujer fea, fea, fea, fea, fea, fea, fea, fea como ella sola. Tan fea, que ni siquiera el bobo del pueblo le ayudaba con el mercado; tan fea, que las mujeres le tapaban los ojos a sus niños cuando ella pasaba de largo; tan fea, que no tenia espejos en la casa; tan fea, que los pájaros no le cantaban, que el sol no salía por su ventana, que solamente llovía en la puerta de su casa, que nunca le crecían flores. . . en fin, Marbelle le quedaba en pañales.

Hasta que un día, se le ocurrió ir a donde la bruja maruja para que le ayudara; atravesó todo el pueblo desesperada, corrió montañas, saltó ríos. . . y cuando llegó a donde la brujita, respiró profundamente, se arregló la blusa y tocó.

Después de unos segundos, la bruja abrió la puerta y gritando dijo: ay mamita que pena, me asustó. . . siga sumercé, en que le puedo ayudar
bruja maruja, yo vine hasta acá; corrí por las montañas, atravesé ríos. . . para que usted me ayude a ser una mujer hermosa - dijo la mujer

La bruja descarada se orinó de la risa, y entre quejas, solo se le entendía unas frases a medio armar: usted. . . usted!, quiere ser. . . usted quiere ser bonita!??? cuando por fin se calmó, agregó: yo hago brujería, no milagros mamita. Y se volvió a reír.

La mujer achantada, agachó su cabeza y tartamudeó: pensé que usted me podía ayudar. Y se dispuso a volver al pueblo, pero antes de salir de la casa de la bruja, la misma se apiadó de la mujer y le dijo: venga mamita y yo miro haber que puedo hacer.

Se dirigió hacia la biblioteca gigante y sacó el libro de encantamientos, lo ojeó, levanto la mirada. . . se detalló la mujer y con una mueca dejó el libro de lado; sacó entonces el libro de hechizos, lo ojeó, levantó la mirada. . .y lo dejó de lado como el anterior; buscó pues el libro de pócimas, miró a la mujer. . . y decidió no utilizar ningún libro.

En la olla gigante, hirviendo como la tarde, mezcló: uña de gato, hueva de buey, oxido de bicicleta, sangre de oruga, lengua de cerdo, pelo de Daniela franco y muchos colores. Cuando estuvo lista la pócima-hechizo-encantamiento, llamó a la mujer y la obligó a tomárselo.


Después de unos minutos, la casa comenzó a temblar y la mujer a convulsionar; las caderas se le ensancharon, creció un par de centímetros más, la luz le dio un bronceado espectacular, se le angostó la cintura y el cuello se le estiró un poco; desaparecieron las gafas y los frenillos, se le soltó el pelo y adquirió un color cobre hermoso, los ojos se le resaltaron, las pupilas se le dilataron, las pestañas le crecieron y los labios se le marcaron en el rostro.Estaban dichosas las dos, la bruja por su parte. . . por no matar a la peladita, y la mujer porque después de toda la vida, por fin era hermosa, porque ahora podía sentirse orgullosa y tranquila.

Llegó a su casa, y mientras atravesaba el pueblo con gracia y elegancia, los vecinos se asomaban por las ventanas, los niños dejaban de jugar, los hombres aquietaban su rumbo, hasta el ciego del pueblo se llenaba de placer. Y la mujer se sintió deseada.

Salió hacer mercado, y todos los hombres querían ayudarla, hasta el bobo del pueblo. Y la mujer se sintió deseada.
Al llegar a su casa encontró su primera carta de amor, con rosas y chocolates. Y la mujer se sintió deseada.
Al acostarse, escuchó que de lo lejos se acercaba una serenata para su ventana. Y la mujer se sintió deseada; pero por miedo, no se asomó en toda la noche.

A la mañana siguiente, al abrir la puerta de su casa y salir como todos los día a hacer mercado, encontró a un hombre; el primer hombre que sentado murió de amor en el pueblo, pero la mujer no hizo caso.
Al día siguiente, ya no era uno sino tres hombres los que amanecieron en su puerta, muertos de amor. Y la mujer se empezó a preocupar.
Al día siguiente, cuando fue abrir la puerta, ya no eran tres sino diez, y el pueblo se comenzó a preocupar, ya estaban jartos que la mujer no se decidiera por alguno; era injusto que sin hacer absolutamente nada estuviera acabando con el espécimen en el pueblo.

Así que aburrida de la situación decidió ir a donde doña maruja a que le hiciera el fa’ de volverla a su estado natural: Fea; por lo menos así ya no tendría el peso en la espalda, de la muerte de hombres por culpa de su amor.

Cuando llegó a la casa y le comentó la situación a la bruja; con un gesto rechazó cualquier tipo de información y le dijo: usted ya no puede volver a ser fea mamita, ese hechizo no tiene reversa. Deprimida la mujer, le rogó ayuda a doña maruja; ella gentil, le dijo que si quería se podía quedar en la casa, pero que entonces le tenía que lavar los chiros, hacer la comida, barrer el patio, lavar los baños e ir por el mercado. Y así fue. . ..


Hasta que un día, caminando por el sendero de vuelta a la casa; después de haber hecho el mercado en un pueblo distinto al suyo. La mujer vio como un hombre se le abalanzaba, se clavaba un puñal en el pecho y le ofrecía su corazón aun palpitante; ella con un dolor en su alma, se dio cuenta que la pesadilla todavía no había terminado, dejo caer una lágrima por su mejilla, le dio quite al hombre y siguió de largo.

Es por eso que desde entonces, muchas mujeres rechazan el corazón de un hombre por miedo a lastimarlos.

15 de octubre de 2008

Se llamaba Natalia, o al menos así le puse cuando la vi

Iba distraído para el trabajo como de costumbre, cuando escuché una voz aquietante que hablaba directo a mis ojos

-disculpe... dis cul pe

Cuando nuestras miradas se encontraron el tiempo se paralizó y mi corazón dejó de latir; sus parpados acariciaban suavemente sus pestañas al respirar, su garganta se ensanchaba diminutamente al igual que sus fosas nasales respingadas al parpadear. Las gotas de lluvia de la tarde detenían su flujo, el silencio abundaba y la vida, el mundo, mi cuerpo; Yo... era mucho más pesado que en mis propios sueños.

La tráquea se me cerró por unos momentos efímeros y pude palpar como me ahogaba con mi propio oxígeno; mortalmente delicioso. De la nada, la realidad se aceleró: subí al cielo, toque las nubes y bajé de un solo golpe. Me sonrió.


Sacudí mis mejillas negándome con rapidez para volver a ensimismarme.


-Ah?, gestualmente hablé.

No dijo nada, me alcanzó un papel ligeramente arrugado en donde se encontraba plasmado el rostro de Gaitán y con él, una moneda. Señaló al conductor y me dio la espalda. Duré más de un minuto asimilando la pequeña conversación quinésica que había mantenido con esa extraña mujer; y lo peor del caso, duré mucho más de 30 segundos recibiendo el mensaje e interpretándolo.

Suspiré por más de 15 cuadras seguidas hasta que sentí que estaba dejando sin respiración a los demás pasajeros, no le quité los ojos de encima ni un minuto, no respondía a las miradas recibidas, ni a las palabras escuchadas; solamente existía ella.

Me perdí varias veces en sus rizos oscuros que me atraían tal como la noche en invierno, su piel delicada y profundamente pulcra me hacia delirar cada vez más constante, las lunas incrustadas en sus ojos y la peca reluciente de sus pómulos intimidaba con mayor fuerza mi alma somnolienta, inquietante y provocada.

_______________________________________________

No le pongo más de 23 años y por su contextura y tono de voz, supuse que se llamaba Natalia. De todas formas, ese no es un nombre desplaciente para una mujer hermosa, verdad?. Supongo yo que los nombres van de acuerdo con la belleza innata y el carisma espiritual, y justamente creo que Natalia es un nombre encantador.

No quiero que piensen que me enamoré; aunque lo haya hecho.
Y digo que no quiero que lo piensen .... porque lo último que desearía sería la versatilidad en mi postura, la inmadurez sentimental y mi superficialidad reluciente; aunque pensándolo bien, no me importa de a mucho.


No es pecado enamorarse.
¡Y que alguien diga lo contrario!

14 de octubre de 2008

Parte I

Jairo. Se llamaba Jairo el único poeta del pueblo, el hombre taciturno que moría por los árboles y las medias lunas al amanecer; Jairo se llamaba el poeta amigo de dios y de la lluvia, de las nubes en la oscuridad, los pájaros cantores, el rocío antes del sol y el alba.
Jairo se llamaba un hombre con esperanza.

Jairo, como todos los poetas, era el partidario de darle sentido al amor, a los besos, a las rosas blancas y a las mujeres bonitas. . . pero un día, la inspiración se fue tan rápido como la noche y Jairo quedó postrado debajo de un árbol, con la mente en blanco y el corazón congelado. Pasaron las horas y nada que escribía, pasaron los días y nada que escribía, pasaron semanas y nada que escribía. . . hasta que una tarde, de la nada, como por arte de magia, se avecinó desde lo lejos una figura esbelta que llamó la atención del poeta, era ella: su mujer ideal: alta, morena, con los cabellos largos y desordenados, la mirada tranquila y los labios sensuales. Fue inmediato, a Jairo se le iluminaron los ojos y de la nada volvió la inspiración, se sentía tan confiado que intentó declamarle el poema más hermoso, y así fue. . .
Jairo, sin pensarlo dos veces dio un brinco y se abalanzó hacia la mujer, la misma que se acercaba con pasos lentos y definidos. Intentó hablarle, pero el cuerpo se le entumeció y la lengua se le enredó; entonces, no tuvo otra opción que ver como se le escapaba de las manos, verla partir y ver como se perdía a lo lejos.. Cuando por fin se fue la hermosa mujer, lo único que pudo decir Jairo fue: “mucha hueva yo marica”.

Entonces decidió aprenderse el poema, lo repetía y lo repetía y lo repetía y lo repetía y lo repetía, así como vivo en el limbo (?); hasta que se lo memorizó. Se sentó de nuevo debajo del árbol y esperó hasta que apareciera.

El cielo raso cambiaba de color, el sol se ocultaba detrás del lomo de las montañas y justo en ese momento, regresó desde lo lejos la misma figura esbelta de la tarde anterior. . . caminando despacio pero segura; Jairo, como si fuera la primera vez que sus ojos la encontraban, brincó y corrió hacia ella, cuando la tuvo enfrente la mente le colapsó y olvidó por completo el dichoso poema.. así que no tuvo otra opción que verla partir; cuando por fin desapareció lo único que pudo decir Jairo fue: “mucha hueva yo marica”

Así que lo escribió, escribió el mejor poema de su vida, para que a la tarde siguiente, cuando la vagal se acerque yo solo tenga que leer el papel y sale. Y así fue, Jairo escribió el poema y esperó toda la tarde a que la mujer volviera aparecer, cuando se avecinó desde el fondo del camino a Jairo le empezaron a temblar las piernas, se le aceleró el pulso y el alma se le expandió; sin embargo, cuando estaban a punto de cruzarse, Jairo dio un brinco y se acercó de nuevo a la mujer.
Cuando porfin la tuvo de frente se le paralizaron los brazos, así que el poeta no tuvo más remedio que verla alejarse a lo lejos. Cuando por fin desapareció lo único que pudo decir Jairo fue: “si . . . mucha hueva yo”

Entonces esperó, esperó toda la noche sentado debajo del árbol, contando las estrellas y cantando con los grillos, esperó a que el frio lo acogiera y la luna le robara la mirada, esperó a que los pájaros le sonrieran y el sol le quemara la vista, esperó todo un día para volverla a ver.


Cuando llegó la tarde y el sol escondía sus pétalos detrás de las montañas azules, se asomó ella, la misma figura femenina esbelta y bien puesta que le había robado el alma al poeta. Cuando por fin estuvieron cara a cara, Jairo volvió a brincar, sacó un cuchillo de su bolsillo derecho y se lo clavó en el pecho, con la mano llena de sangre le ofreció lo que con palabras no pudo decir, su corazón; ella, con una lágrima en su mejilla deslizándose como la sangre que cubría el corazón del poeta, saltó, impuso sus manos sobre el cuerpo de Jairo rechazándolo por completo, dio media vuelta, y siguió su camino.

Y es por eso que desde ese momento, mujeres, muchos hombres no entregan su corazón por miedo a ser rechazados.

13 de octubre de 2008

Could it be any harder?

Llevo más de una hora buscando la canción que encaje perfectamente en mis labios, la que deslumbre y borre la tinta indeleble de mis pensamientos; los que no pueden fluir gracias a tu presencia, los que se esconden temerosos en los rincones tácitos, oscuros y sucios de mi mente en blanco, por tu insolencia.

Tengo mucho por decir en esta noche, pero la garganta se me en-nuda y las pupilas se me secan:: mi vida se agobia en un instante y el cielo roto cae a mis pies. El mundo retrocede lentamente, el ciclo de las cosas rompe su furor con perturbación… los pájaros caen, la tierra absorbe las flores, las hojas se desintegran en el aire, las estrellas se detienen en el cosmos, el mar no habla, la arena se recoge paulatinamente, el silencio invade todos los rincones dilatables del universo, la muerte descansa, el sol se apaga lánguidamente.

No hay más rayos rojos, no hay más sonrisas inocentes; no hay miradas perturbadoras, ni besos rotos, ni sueños tangibles, ni silencios asquientos... ni reticencia formulada. No hay nada, no hay oscuridad. Ya no hay color.

Los versos protesta amortiguan la caída, las lagrimas brotan terrones de azúcar... el mundo flota en el aire mientras que ingenuos, caminamos en las nubes adornados de sangre nasal; es difícil de entender cuando todo lo que pudo ser, no fue más que el olvido cercano, el abismo indudable, las tonterías malgastadas, las mentiras plausibles...

En fin, no fue.

Y qué si todo es verdad?, y qué si la almohada replica tu voz cada luna?, y qué si... no fue mi intención pero pasó?. . . qué si... muchas cosas que nos incumben?. Y qué si tu recuerdo me atormenta?.
Estás con la nieve encima, con la mirada en ella; con el recuerdo a cuestas acorralando tus instintos libres de deseos, cohibiendo tus pensamientos por la gravedad que te atrae a una realidad que no te pertenece, besando labios inocuos que –aunque te encanten, no te corresponden-, jalando el gatillo, descorchando y rasgando la piel esbelta de tu pecho.
Lo sé.

Extraño tus risas, tus manos, tus uñas.
Tu voz. Tus besos.
Extraño lo que hiciste de mi y aborrezco lo que soy sin ti.
.
.
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12 de octubre de 2008

Tanto amor envenena

Hace poco estuve viendo un documental en History Channel y literalmente, terminé con la boca abierta.

Qué es el amor?, es una pregunta que ha torturado la mente de los seres humanos desde la aparición de la filosofía y el pensamiento racional. Algunos afirman que es una reacción química del cuerpo, otros que no es más que un pensamiento estimulado por el hipotálamo que produce ciertas repercusiones en el organismo, otros que es Dios, otros que es Todo, otros... que no existe.

Pues bien, en el documental comprobaban que el corazón –órgano vital para la vida (y el supuesto culpable del amor)- tiene inteligencia propia; es decir, que piensa, siente, actúa igual y/o diferente que el cerebro. Explicaban de manera científica cómo las pulsaciones (latidos) del corazón estimulaban un tipo de fibras nerviosas encontradas en la musculatura de dicho órgano, es decir, que cada que nuestro corazón late, manda impulsos nerviosos por medio de sus neuronas especializadas a toda la anatomía humana.


Estaríamos denigrando la labor del rey de nuestro cuerpo?. Si afirmamos que el corazón piensa independiente, cabria la posibilidad de un amor verdadero?. Por qué será que los ancianos con Alzheimer jamás olvidan sus amoríos juveniles?. El corazón tendrá memoria, tal cómo la mente?. Si el corazón piensa, será que solo existe un amor para la vida entera?. Superará la muerte?. Por qué sentimos caos en nuestra cabeza cuando el corazón late más rápido?. Por qué las personas con trasplante de corazón cambian radicalmente su estilo de vida?.


Preguntas sin respuestas a un debate que continuamente se retoma; y seguirá abierto en un par de años más, hasta que la inteligencia humana supere cualquier tipo de dificultad caótica, tal como el amor.


Personalmente creo que el amor es algo tan básico como el aire, que es algo tan peligroso como un precipicio y tan consumador cómo un agujero negro; tan atractivo como la primera estrella de la noche, tan doloroso como una puntilla clavada en la planta del pie, tan placentero como una gota de sudor por entre la nuca, tan llevadero como la ventisca de agosto y tan asesino como una jungla sedienta de res.

Qué si el corazón piensa o no, que si el amor existe o no... nadie tiene la plena certeza de ello; lo que si puedo asegurar es que la vida con él, termina siempre en una oscuridad infinita. Tanto amor envenena.
Pero sin él, el vacío deja su color blanco para opacarse en una noche abrumadora.
Eterno, vivir sin amor... es un desdén repugnante.

I can’t take my mind off you (C-L-O-S-E-R)

Dos mamíferos volando en medio de la oscuridad, condenados a seguir pulsaciones y contactos de amor, certeros como sus alas.
Ciegos, desnudos e indefensos al frio que acoge la noche, la lluvia y las nubes que –muy de vez en cuando- se meten maleducadas al cuarto por las ventanas.

No me queda más que el recuerdo borroso de sus ojos consumados en un humo denso cargado de nicotina, o su voz pasiva como sus pasos sobre algodón, lentos… sintiendo cada puntapié, cada talonazo, cada respiro fugaz; de la palma lisa que la atrae a la realidad.

Versos que aclaman pasados purulentos, recuerdos tangibles que piden a gritos besos delicados, delineados de una enferma cotidianidad.
Prefiero callar


________
*escrito :: hoy a las 2am

2 de octubre de 2008

Quién dijo que el equilibrio es imposible?

El siguiente texto fue inspirado en Orlando Pelayo Rincón, Luis Santiago Lozano y el amarillismo maquillado de RCN televisión.


La vida es compleja porque el razonamiento simple hace que la situación se complique, porque somos energía llena de carne y hueso que se remonta a instantes efímeros, donde la vida no existe y el recuerdo permanece.

Hay días en que somos tan lúgubres, tan lúgubres!
Somos el olvido que seremos.

Una jungla hambrienta de deseo y sedienta de justicia se refugia en nuestros más tácitos recuerdos de amor; lo que solía ser en un ayer. Las miradas perdidas en la niebla fría del anochecer, una caricia prohibida y un beso tembloroso donde se ocultaban las gotas de un amor fermentado por odio.

El amor se transmite al sonido hermético de la música, esa misma que retumba somnolienta mientras pensamos.
Todo acompañado del ritmo y la armonía... que deberíamos considerar como sociedad, ésa que transeúnte devora a bocanadas seres indefensos, siendo victimas de un canibalismo absurdo.

El hombre camina en un sendero de desdén mientras el sol le evapora las partículas de sudor que emanan – dulces- como terrones de azúcar- sobre su conciencia.
No somos consecuentes ni estamos perplejos sobre el futuro y la historia que no existe. La vida se basa entonces en pruebas a fallo y error.
dios vendría a ser el patrocinador de hojas blancas, en donde cada uno busca, de forma coherente y/o analítica, llenarla a lápiz o a
color


Llenaremos pues la hoja en blanco de nuestras vidas, estando dispuestos al olvido de lo que somos y seremos.

No me digan atea, no me digan escéptica; no me digan ingenua, no me digan volátil ni utópica. La intangibilidad del equilibrio se encuentra en el mismo aferro a la eutanasia; no somos más que menos, ni menos que más.
Si la vida se trata de sufrir, pensemos antes de llorar; soportemos el peso de la sal recorriendo despacio nuestros pómulos rosa. Que la justicia se aclama a gritos, que la violencia arrebata ilusiones.
.
.
La sangre derramada duele más que las mentiras detrás de una sonrisa, duele más que un niño en las piernas de Vicky Dávila pidiendo –sin conciencia plena de ello- cadena perpetua en el régimen colombiano (tenemos que sensibilizarnos con un niño... repitiendo babosadas sin sentido?); duele más de la foto de Luis Santiago como logo de RCN -la locura!, subamos raiting y audiecia con eso!-, duele más que las reporterías baratas y los pañuelos blancos en el Simón Bolívar.

Abramos los ojos, un país sin memoria... olvida lo que efímeramente lloró y reclamó; un país sin memoria deja de lado los consuelos y las uniones, un país sin memoria hace tumulto para tirar piedra y salir en una pantalla, un país sin memoria grita y luego calla más de lo debido.

Urge cambio.
Urge plebe sin masa.
Urge un pueblo consiente
Urge MEMORIA.

29 de septiembre de 2008

Need you tonite – Mylo (Cagada)

Silencio, tres sílabas... como tu apellido: odio confesar cosas; odio mirar la luna y sentirme vacía, odio buscar en el viento el aliento que jamás sentí en mi piel... odio muchas cosas, tanto como tu partida.

Que si las cagué, eso es irrefutable.

Que ignores el presente y repudies el futuro, inentendible. Ambiguo, como las conversaciones de las once dimensiones, de los trenes del sur viajando en las nubes al sol, los ovnis rosados y los colores que pican.



No te conozco; y aunque por segundos desnudaste tu alma indefensa a mi memoria, los rayos oscuros del reflejo de la noche se llevaron al mar los momentos apacibles.

No basta pedir perdón.
No basta odiar lo que fue.

Desasosiego y exasperación, concentrados en el recuerdo transeúnte de tus lentes y las manzanas verdes.


Cuánta saliva desperdiciamos entonces?, cuántas colillas con garabatos indelebles quedarán quemadas en nuestros bronquios?, cuántas lagrimas... y risas que se marcharon con el viento y las hojas secas.

Tus espacios antes de escribir, mi obsesión con el punto y coma.


Recuerdos que quedarán en eso, simples y vanos r e c u e r d o s; que si no trascienden se quemarán a fuego lento con nuestras memorias, sin duda.

Queda por aclarar muchas cosas,
cómo: en días como hoy, necesito tu presencia, tus consejos, tus alientos.
En días como hoy... necesito tu amistad
.

Cagada

28 de septiembre de 2008

Holding on ? (Ferry Corsten)

No quería reencarnar pero mi sombra se estremeció.

La luna, sus enredos, la vainilla y los recuerdos; me abruman tanto como a ti. Claro que siempre he tenido la memoria a mi favor, y es un punto considerablemente amplio para empezar a morir. Entonces el lienzo se seca y luego se evapora.. como nuestra historia. –la que solo existió en cuentos de hadas.-

No es fácil que lo entierren a uno vivo, a mí me pasó. Lo sabemos.
Hoy te escribo desde la luna, desde el fondo del mar, detrás de las sábanas, detrás de la vida y hasta la misma muerte, en la Patagonia quizás. Con lágrimas secas y susurros a medio-aspirar, con el corazón de piedra y la cabeza flotando; porque no existo, porque jamás existí y nunca existiré.

Porque la vida me coaguló la existencia reprimida, porque de la locura nacieron y yacieron mis más relucientes mentiras, porque te quise.. Estando loco; porque viví en tus sueños de niña- que muy seguramente si re-sueñas, se alivianarán en pesadillas.- Morí, con lágrimas. Con puteadas, con gritos, con pensamientos obscenos y promiscuos, con silencios, con mensajes de ecos sordos y con noches amargas sin tiempo definido.


Me hace falta la luna y su reflejo en las nubes; la caja se empolvó y ahora huele a madera, perdió el vainilla reluciente de tus hebras rojizas a la luz del sol. Murió lentamente como los sentimientos afligidos por una memoria intangible. Por un ser sin cuerpo y unas fantasías absurdas.

Ahorro mis disculpas, todo lo hice al revés.

Renací de los suicidios rutinarios para volver a empezar una aglomeración de sufrimientos y dolores... que al final, terminarían en sábanas sucias, canciones a medio dedicar, colillas absorbidas y una noche en un callejón sin remedio.

Volví y me fui,... con la misma mente de hace un buen tiempo atrás, sólo para pedirte un favor.
No me escribas, no me llames, no me pienses, no me llores, no me nombres.

Ojalá no hubiera aparecido, ojalá no hubieras sido.

Una patilla picha.
pd: prometo no volver.

Blink

Te despertaste bajo un cielo estrellado y con el corazón vacío.

Ya no tienes vida, porque el recuerdo se fue con el ayer y arrebató con ansias tu alma. Lloras desconsoladamente esperando ser aliviado por la luna o la misma noche que yace en tu memoria.


Marcas indelebles sobre tu piel te recuerdan los instantes efímeros en donde te encontrabas sobre sus pupilas dilatas y su hambre de deseo, desnudo sobre la tierra. Las carótidas conjugadas, la lluvia tragada enemistada con tu saliva.


Los bostezos antes de dormir, el parpadeo insaciable de los recuerdos pútridos.
Paciencia.

Sigue parpadeando, pronto regresará

22 de septiembre de 2008

Pyramid

Hoy soy......
sombra y viento

TE ADORO.

13 de septiembre de 2008

Esperar el recuerdo.

Feño:

Te escribo con una plena certeza de...; se que extrañas hasta los más simples movimientos de mis manos, los mismos que te dieron vida cuando decaías en las situaciones más inesperadas, esos que amaron tu carisma y la forma en la que con sonrisas voluptuosas, me adquirías de mis propias locuras... se que extrañas mi sombra y su silencio, mis pensamientos y las lágrimas antes de dormir, las miradas perdidas en el espejo... siendo tu mi reflejo y yo tu consciencia... y muchas cosas más que prefiero no mencionar.

Sí, te escribo con una plena certeza del olvido en donde quedaste, en el mismo dolor en el que reencarnaste con tu propia sangre y tu misma boca: tus besos de abandono, tus caricias de inadvertencia, tus miradas de apatía; tus pensamientos... esos que dominaron con hambre mi mente.


Le escribo al viento, le escribo al cielo, le escribo al suelo, le escribo a dios y sus juegos de parqués; te escribo a vos, a tu voz... a la que toma vida después de una fría noche sin abrigo, al cigarro de nuestra historia; a las mentiras que me obligaste a decir, a la cama cómoda detrás del hipotálamo que te guarde durante años... y ahora, consciente de todo el daño que provocaste, la desecho como a vos.

No quiero aceptarte disculpas,
No quiero pensarte de más... ni a ti ni a tus diez mil putas.

No quiero llorarte, ni reírte, ni quererte, ni odiarte.
Prefiero olvidarte.
Arrancarte, esperar el recuerdo para dejar de nombrarte.

12 de septiembre de 2008

AMO...

Amo el trozo de tierra que tú eres,
porque de las praderas planetarias
otra estrella no tengo. Tú repites
la multiplicación del universo.

Tus anchos ojos son la luz que tengo
de las constelaciones derrotadas,
tu piel palpita como los caminos
que recorre en la lluvia el meteoro.

De tanta luna fueron para mí tus caderas,
de todo el sol tu boca profunda y su delicia,
de tanta luz ardiente como miel en la sombra

tu corazón quemado por largos rayos rojos,
y así recorro el fuego de tu forma besándote,
pequeña y planetaria, paloma y geografía

7 de septiembre de 2008

Relato de un policía

“yo no se joven, el muchacho llegó medio borracho y me dijo que me iba a atracar a eso de las 11 de la noche; yo lo único que hice fue burlarme, claro que el no estaba bromeando, se le notaba el dolor en los ojos, así que le dije que se relajara”

Silencio.

“jamás vi a alguien deambulando sin alma, y sobretodo tan de noche, me dio lastima joven, me dio lastima el muchacho; tanto que me contagió en ese momento.
Me dije para mi que estaba drogado así que lo mejor era no hacerle caso, y en el momento que menos esperé me volteé para seguir a la estación y..”

Mirada esquiva, silencio profundo
Suspiro.

“agarró mi revolver y se lo puso en la jeta, dijo que me iba a robar… que me iba a robar el alma y que para eso tenía que mirarlo a los ojos.”

Se quiebra la voz

“yo lo hice, parpadeé y… ¡Bang!.”

Se rasca la barbilla

“y ahí está, tirado en la acera… yo no se si eso era lo que quería que le contara, pero yo de ese muchacho joven, yo de ese muchacho no se nada; solo que me robó el alma.”

____________
Escrito viejísimo*

4 de septiembre de 2008

September

Ese grupo que oía durante horas y solo recordaba tenues imágenes del atardecer naranja, como su pelo.

Yo diría que las cosas no son tan simples, por más de que no fui:: la imaginación se quedó atada al recuerdo y la sombra con la que llevamos a cuestas un pasado que se fundamentó en mentiras, sigue ahí. No se si ya dije cuanto lo siento; pero se que no basta, el pasado ya pasó, soy consciente que el tiempo permanece y no se transforma. El aire me arrebata las palabras.


Sí, lo siento; siento que desperdicié la noche, las lunas, y las lágrimas; las sonrisas.. los amaneceres. Siento que despedacé tus ilusiones, que me acribillé la cabeza, que me quemé las pestañas mientras los ojos miraban al fondo una realidad intangible que ni desempolvando cuentos de hadas, la encontré. Que no pude mentir más, que no pude jurar más. Que me encerré en un cuerpo que jamás me perteneció y que ahora, mirando la cruda realidad desde arriba, jamás lo deseé.
No es tan simple.


Y si prefieres callar, entonces haré lo mismo; -qué ..no te gusta el silencio?-(flashback) El silencio es el único mal que aliviana el alma, y si no puedes con tu carga aliviánate silenciando.
Soy consciente de muchas cosas, entre esas, el silencio que me acompaña por las noches, o lo pesado que se sienten mis pulmones después de agachar y ensimismarme en mi misma (cacofonía despiadada) ... confesar no sirve de nada, cuando lo que hay alrededor es un anhelo y un extraño rotundo a algo-alguien que jamás existió.

Como una sombra en un cuarto sin luz- sin embargo sigue ahí (lo sabemos). Afuera o Dentro de mí.


Entonces yo te pido que no extrañes los pixeles, que no te amarres al recuerdo de lo que fue, de lo que NO. Porque vivir de recuerdos no es vivir, es morir; es dormir, es soñar… es ver lo inalcanzable y quedarse estático mientras las nubes abrumadas acaban con las ilusiones y la realidad; donde vuelas. Caes. Vuelas y nunca aterrizas para caminar sobre la arena.

No vivas del recuerdo.

No olvides el olvido.

No esperes.

No jures.


No calles.


No veas a la luna llorar, mientras el sol indiferente brilla a sus espaldas; no pienses en la magia de las teclas, en los ojos verdes y en el hueco penetrante de una quijada ambigua; no pienses en los versos, en los ecos, en las sábanas ni en los sueños. No lo pienses a el, ni a su recuerdo, ni a mi, ni a lo que soy ahora.

Porque puedes caer en el error de confundir las miradas, las realidades, los sueños, los versos, los mitos:: CAOS. Y aunque lo niegues no está de más advertir.


Me alejo como vil puta, porque siento la necesidad de hacerlo.

Porque no quiero revivir el pasado, y no quiero sentirme vulnerable al ayer.

Porque si me hace mal, sabré que hacer.

Porque si NO.


...

...

No habrá más
September*

3 de septiembre de 2008

Canción de la vida profúnda

Hay días en que somos tan móviles, tan móviles,
como las leves briznas al viento y al azar.
Tal vez bajo otro cielo la gloria nos sonríe.
La vida es clara, undívaga y abierta como un mar.

Y hay días en que somos tan fértiles, tan fértiles,
como en abril el campo, que tiembla de pasión:
bajo el influjo próvido de espirituales lluvias,
el alma está brotando florestas de ilusión.

Y hay días en que somos tan plácidos, tan plácidos...
-¡niñez en el crepúsculo!, ¡lagunas de zafir!-
que un verso, un trino, un monte, un pájaro que cruza,
y hasta las propias penas nos hacen sonreír.

Y hay días en que somos tan sórdidos, tan sórdidos,
como la entraña oscura de oscuro pedernal:
la noche nos sorprende con sus profusas lámparas,
en rútilas monedas tasando el Bien y el Mal.

Y hay días en que somos tan lúbricos, tan lúbricos,
que nos depara en vano la carne la mujer:
tras un ceñir de talle y acariciar un seno,
la redondez de un fruto nos vuelve a estremecer. (...)

1 de septiembre de 2008

Blog de notas:

Intenté escribir algo conciso y mis dedos no dieron más que un balbuceo de palabras inteligibles al ojo humano.

Eran las cuatro (4) de la mañana y todavía seguía despierto.
El cubículo de mi cabeza tiritaba con mayor fuerza y solo se venían a mis pestañas pequeñas partículas de su imagen.
Las lágrimas aún ruborizan mis mas minúsculos sentimientos, dejando atrás el prejuicio de la distancia... y de la impudicia.

Todavía permanece en mis oídos el grito efervescente de su dolor mas aclamado, los ecos ensordecen mi memoria y nada justifica sus perturbaciones desde entonces.

Muero de sed, y lo merezco; hace frio acá adentro y el metal impide que mis ilusiones vuelen, ya no sueño; ya no duermo. La noche asecha mi condena más grande, encerrarme en mi propia alma.
Llorar no sirve de nada cuando las promesas irrompibles son traicionadas por el subconsciente, espero, aunque cobarde sea, que ella esté en un lugar mejor.

No debí mirarla, no debí tocarla, no debí besarla.
No debí matarla.

31 de agosto de 2008

Casa tomada

Nos gustaba la casa porque aparte de espaciosa y antigua (hoy que las casas antiguas sucumben a la mas ventajosa liquidación de sus materiales) guardaba los recuerdos de nuestros bisabuelos, el abuelo paterno, nuestros padres y toda la infancia.

Nos habituamos Irene y yo a persistir solos en ella, lo que era una locura pues en esa casa podían vivir ocho personas sin estorbarse. Hacíamos la limpieza por la mañana, levantándonos a las siete, y a eso de las once yo le dejaba a Irene las ultimas habitaciones por repasar y me iba a la cocina. Almorzábamos al mediodía, siempre puntuales; ya no quedaba nada por hacer fuera de unos platos sucios. Nos resultaba grato almorzar pensando en la casa profunda y silenciosa y como nos bastábamos para mantenerla limpia. A veces llegábamos a creer que era ella la que no nos dejo casarnos. Irene rechazo dos pretendientes sin mayor motivo, a mi se me murió María Esther antes que llegáramos a comprometernos. Entramos en los cuarenta años con la inexpresada idea de que el nuestro, simple y silencioso matrimonio de hermanos, era necesaria clausura de la genealogía asentada por nuestros bisabuelos en nuestra casa. Nos moriríamos allí algún día, vagos y esquivos primos se quedarían con la casa y la echarían al suelo para enriquecerse con el terreno y los ladrillos; o mejor, nosotros mismos la voltearíamos justicieramente antes de que fuese demasiado tarde.

Irene era una chica nacida para no molestar a nadie. Aparte de su actividad matinal se pasaba el resto del día tejiendo en el sofá de su dormitorio. No se porque tejía tanto, yo creo que las mujeres tejen cuando han encontrado en esa labor el gran pretexto para no hacer nada. Irene no era así, tejía cosas siempre necesarias, tricotas para el invierno, medias para mi, mañanitas y chalecos para ella. A veces tejía un chaleco y después lo destejía en un momento porque algo no le agradaba; era gracioso ver en la canastilla el montón de lana encrespada resistiéndose a perder su forma de algunas horas. Los sábados iba yo al centro a comprarle lana; Irene tenía fe en mi gusto, se complacía con los colores y nunca tuve que devolver madejas. Yo aprovechaba esas salidas para dar una vuelta por las librerías y preguntar vanamente si había novedades en literatura francesa. Desde 1939 no llegaba nada valioso a la Argentina. Pero es de la casa que me interesa hablar, de la casa y de Irene, porque yo no tengo importancia. Me pregunto qué hubiera hecho Irene sin el tejido. Uno puede releer un libro, pero cuando un pullover está terminado no se puede repetirlo sin escándalo. Un día encontré el cajón de abajo de la cómoda de alcanfor lleno de pañoletas blancas, verdes, lila. Estaban con naftalina, apiladas como en una mercería; no tuve valor para preguntarle a Irene que pensaba hacer con ellas. No necesitábamos ganarnos la vida, todos los meses llegaba plata de los campos y el dinero aumentaba. Pero a Irene solamente la entretenía el tejido, mostraba una destreza maravillosa y a mi se me iban las horas viéndole las manos como erizos plateados, agujas yendo y viniendo y una o dos canastillas en el suelo donde se agitaban constantemente los ovillos. Era hermoso.

Cómo no acordarme de la distribución de la casa. El comedor, una sala con gobelinos, la biblioteca y tres dormitorios grandes quedaban en la parte mas retirada, la que mira hacia Rodríguez Peña. Solamente un pasillo con su maciza puerta de roble aislaba esa parte del ala delantera donde había un baño, la cocina, nuestros dormitorios y el living central, al cual comunicaban los dormitorios y el pasillo. Se entraba a la casa por un zaguán con mayólica, y la puerta cancel daba al living. De manera que uno entraba por el zaguán, abría la cancel y pasaba al living; tenía a los lados las puertas de nuestros dormitorios, y al frente el pasillo que conducía a la parte mas retirada; avanzando por el pasillo se franqueaba la puerta de roble y mas allá empezaba el otro lado de la casa, o bien se podía girar a la izquierda justamente antes de la puerta y seguir por un pasillo mas estrecho que llevaba a la cocina y el baño. Cuando la puerta estaba abierta advertía uno que la casa era muy grande; si no, daba la impresión de un departamento de los que se edifican ahora, apenas para moverse; Irene y yo vivíamos siempre en esta parte de la casa, casi nunca íbamos más allá de la puerta de roble, salvo para hacer la limpieza, pues es increíble como se junta tierra en los muebles. Buenos Aires será una ciudad limpia, pero eso lo debe a sus habitantes y no a otra cosa. Hay demasiada tierra en el aire, apenas sopla una ráfaga se palpa el polvo en los mármoles de las consolas y entre los rombos de las carpetas de macramé; da trabajo sacarlo bien con plumero, vuela y se suspende en el aire, un momento después se deposita de nuevo en los muebles y los pianos.


Lo recordaré siempre con claridad porque fue simple y sin circunstancias inútiles. Irene estaba tejiendo en su dormitorio, eran las ocho de la noche y de repente se me ocurrió poner al fuego la pavita del mate. Fui por el pasillo hasta enfrentar la entornada puerta de roble, y daba la vuelta al codo que llevaba a la cocina cuando escuché algo en el comedor o en la biblioteca. El sonido venia impreciso y sordo, como un volcarse de silla sobre la alfombra o un ahogado susurro de conversación. También lo oí, al mismo tiempo o un segundo después, en el fondo del pasillo que traía desde aquellas piezas hasta la puerta. Me tire contra la pared antes de que fuera demasiado tarde, la cerré de golpe apoyando el cuerpo; felizmente la llave estaba puesta de nuestro lado y además corrí el gran cerrojo para más seguridad.

Fui a la cocina, calenté la pavita, y cuando estuve de vuelta con la bandeja del mate le dije a Irene:

-Tuve que cerrar la puerta del pasillo. Han tomado parte del fondo. Dejó caer el tejido y me miró con sus graves ojos cansados.
-¿Estás seguro?
Asentí.
-Entonces -dijo recogiendo las agujas- tendremos que vivir en este lado.

Yo cebaba el mate con mucho cuidado, pero ella tardó un rato en reanudar su labor. Me acuerdo que me tejía un chaleco gris; a mi me gustaba ese chaleco.

Los primeros días nos pareció penoso porque ambos habíamos dejado en la parte tomada muchas cosas que queríamos. Mis libros de literatura francesa, por ejemplo, estaban todos en la biblioteca. Irene pensó en una botella de Hesperidina de muchos años. Con frecuencia (pero esto solamente sucedió los primeros días) cerrábamos algún cajón de las cómodas y nos mirábamos con tristeza.

-No está aquí.

Y era una cosa mas de todo lo que habíamos perdido al otro lado de la casa.

Pero también tuvimos ventajas. La limpieza se simplificó tanto que aun levantándose tardísimo, a las nueve y media por ejemplo, no daban las once y ya estábamos de brazos cruzados. Irene se acostumbró a ir conmigo a la cocina y ayudarme a preparar el almuerzo. Lo pensamos bien, y se decidió esto: mientras yo preparaba el almuerzo, Irene cocinaría platos para comer fríos de noche. Nos alegramos porque siempre resultaba molesto tener que abandonar los dormitorios al atardecer y ponerse a cocinar. Ahora nos bastaba con la mesa en el dormitorio de Irene y las fuentes de comida fiambre.

Irene estaba contenta porque le quedaba mas tiempo para tejer. Yo andaba un poco perdido a causa de los libros, pero por no afligir a mi hermana me puse a revisar la colección de estampillas de papa, y eso me sirvió para matar el tiempo. Nos divertíamos mucho, cada uno en sus cosas, casi siempre reunidos en el dormitorio de Irene que era más cómodo. A veces Irene decía:

-Fijate este punto que se me ha ocurrido. ¿No da un dibujo de trébol?

Un rato después era yo el que le ponía ante los ojos un cuadradito de papel para que viese el mérito de algún sello de Eupen y Malmédy. Estábamos bien, y poco a poco empezábamos a no pensar. Se puede vivir sin pensar.

(Cuando Irene soñaba en alta voz yo me desvelaba en seguida. Nunca pude habituarme a esa voz de estatua o papagayo, voz que viene de los sueños y no de la garganta. Irene decía que mis sueños consistían en grandes sacudones que a veces hacían caer el cobertor. Nuestros dormitorios tenían el living de por medio, pero de noche se escuchaba cualquier cosa en la casa. Nos oíamos respirar, toser, presentíamos el ademán que conduce a la llave del velador, los mutuos y frecuentes insomnios.
Aparte de eso todo estaba callado en la casa. De día eran los rumores domésticos, el roce metálico de las agujas de tejer, un crujido al pasar las hojas del álbum filatélico. La puerta de roble, creo haberlo dicho, era maciza. En la cocina y el baño, que quedaban tocando la parte tomada, nos poníamos a hablar en vos mas alta o Irene cantaba canciones de cuna. En una cocina hay demasiados ruidos de loza y vidrios para que otros sonidos irrumpan en ella. Muy pocas veces permitíamos allí el silencio, pero cuando tornábamos a los dormitorios y al living, entonces la casa se ponía callada y a media luz, hasta pisábamos despacio para no molestarnos. Yo creo que era por eso que de noche, cuando Irene empezaba a soñar en alta voz, me desvelaba en seguida.)


Es casi repetir lo mismo salvo las consecuencias. De noche siento sed, y antes de acostarnos le dije a Irene que iba hasta la cocina a servirme un vaso de agua. Desde la puerta del dormitorio (ella tejía) oí ruido en la cocina; tal vez en la cocina o tal vez en el baño porque el codo del pasillo apagaba el sonido. A Irene le llamo la atención mi brusca manera de detenerme, y vino a mi lado sin decir palabra. Nos quedamos escuchando los ruidos, notando claramente que eran de este lado de la puerta de roble, en la cocina y el baño, o en el pasillo mismo donde empezaba el codo casi al lado nuestro.

No nos miramos siquiera. Apreté el brazo de Irene y la hice correr conmigo hasta la puerta cancel, sin volvernos hacia atrás. Los ruidos se oían mas fuerte pero siempre sordos, a espaldas nuestras. Cerré de un golpe la cancel y nos quedamos en el zaguán. Ahora no se oía nada.

-Han tomado esta parte -dijo Irene. El tejido le colgaba de las manos y las hebras iban hasta la cancel y se perdían debajo. Cuando vio que los ovillos habían quedado del otro lado, soltó el tejido sin mirarlo.

-¿Tuviste tiempo de traer alguna cosa? -le pregunté inútilmente.
-No, nada.
Estábamos con lo puesto. Me acordé de los quince mil pesos en el armario de mi dormitorio. Ya era tarde ahora.

Como me quedaba el reloj pulsera, vi que eran las once de la noche. Rodeé con mi brazo la cintura de Irene (yo creo que ella estaba llorando) y salimos así a la calle. Antes de alejarnos tuve lástima, cerré bien la puerta de entrada y tiré la llave a la alcantarilla. No fuese que algún pobre diablo se le ocurriera robar y se metiera en la casa, a esa hora y con la casa tomada.

30 de agosto de 2008

Subway

Eran las 11 de la noche y como si una magia me cubriese, me sentí más vacío que nunca antes, esperaba entonces el metro que me llevaría a casa, y en él dejaría mi vida.
Me disponía a renunciar a mi trabajo, entonces esperé tranquilo.

A la hora que el metro se detuvo y descansó, abrió las puertas rechinando; entré complacido de haber terminado un extenso día de martirio, no me importaba entonces, que la lámpara tiritara… me hacia falta cojones para aceptar la realidad.
Y así con el pasar de los segundos, entré en el trance monótono sentado tambaleando por la velocidad de la jodida máquina.
Después de unos cuantos minutos en-sueño, el olor del ambiente había cambiado; percibía con claridad que algún ente clavaba su mirada sobre mi cuerpo, entonces.. estremecí.

Al abrir los ojos, y notarme de semejante figura esbelta, estremecí aún más.
Me sonrió.
La luz tiritaba, y entonces me acomodé de nuevo en la silla, quedando recto hacia ella.
Me volvió a sonreír.
Los nervios se acumulaban en una sola pierna, tambaleando; mis manos comenzaban a sudar.
Lo notó, y suspiró mirándome a los ojos

La voz no me salía, ni siquiera para poder armar una conversación estúpida entre desconocidos.“Cómo estás?” repetía mi cabeza, mientras pasaba saliva.
Ella se arreglaba el pelo, hermoso por cierto.S
e subía las medias y se echaba aire al mismo tiempo que desabotonaba su blusa, tez canela, ojos verdes, pelo liso y negro como el color de sus botas.
Creí haberla visto en otro lado.
Se acomodaba, cruzaba las piernas. Mientras yo pensaba cómo carajos hacerle para llegar a su cuerpo.

Que calor, repetía con continuidad mientras me miraba y sonreía.
Se recogía el pelo.. y entonces vi a dios; se le notaban la diminutas goticas de sudor que emanaban de su piel, dócil por cierto.
Entramos entonces al túnel, y mientras la luz tiritaba trataba de enfocarla…

Suspiró con fuerza, y cómo si fuera la misma magia que me acompañaba, la luz se apagó.
Siguiendo mis instintos me paré cobardemente, esperando llegar a tocarla.
Efectivamente, ella había hecho lo mismo, y en un abrir y cerrar de ojos, estaba tumbada sobre mi, con su lengua en mi garganta.
Sentía como los carriles se clavaban en mi espalda, mientras que desesperada arrancaba mi camisa sin piedad, fui víctima entonces de sus mordidas, y sus marcas por todo mi torso, no importaba más.

El tiempo nos quedaba corto; tirados en un suelo metálico dejábamos volar nuestras pasiones.
La vía se invirtió, y en un parpadeo terminé encima de ella, sudando de frío y mirándola a los ojos, el viaje entonces terminó cuando me clavó sus uñas en mi espalda, mientras se retorcía sensualmente en el metro.
No voy a olvidar esa noche; y esa última mirada que me regaló, mordiendo su labio deshecha en placer.
Las semanas siguientes todo se me derrumbó, no podía controlarme.
Todo el tiempo estaba en mi cabeza, ya no podía dormir; no tenía noción del tiempo, si quiera para presentarme en el trabajo.
Deliraba todo el tiempo con su figura, mi vida ya no era la misma.

La paredes y los cuadros me hablaban, el eco se hacia cada vez más fuerte... “que calor, que calor, que calor, que calor…”

Los días siguientes al tormento, vivía con una erección todo el día y una sonrisa en el rostro, evidentemente ya no era persona.

Hace unas semanas la vi por la calle, se dirigía muy tranquilamente al metro.
No me notó.
El ambiente se torno tosco, entonces comprendí que: ahí, iba el destino de algún otro hombre.

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escrito viejo*

29 de agosto de 2008

Lucía

Ya la había visto, mi memoria me estremecía cada vez que por mis pupilas se obturaba su rostro; mi cuerpo temblaba lleno de furor y angustia, mientras mis neuronas escarbaban los lugares más ambiguos, en busca de ella.

- me hablaron de vos.- dijo mientras se sentaba y cruzaba sus piernas a la par del segundero.
– me dijeron que eras buenísimo, Julián es que te llamas?-
- ahá.- dije asistiendo con mi cabeza.
– por qué estás por acá?, no creo que te pueda ser útil-.
- mirá… - sucumbía sus labios, mientras mis ojos se perdían en su cuerpo.

Media hora se paso en un salivar instantáneo.
- te espero entonces, mañana a las 2, te parece?-
- perfecto- respondió.
La tarde seguido a eso, imaginé su cuerpo esbelto; sus gotas de sudor por sus pechos y su pelo recogido con esa mirada seductora; bienútil.

Se avecinó la noche, y mis nervios adornaron mi cama.
Soñé con ella, soñé con su voz, y sus gritos. Inimaginable, nunca me había sucedido algo parecido.
- cómo estás?- le dije mientras me ponía mi bata,
- como amaneciste hoy?- reiteré, tratando de ser cortes.

Evidentemente llevaba mucho tiempo esperándome.
Tres menos diez.
Y en un palpar de pensamientos, se encontraba desnuda en el quirófano somnolienta con el abdomen apuñalando al cielo.

Me invadieron las ganas de abrazarla y besarla, y mientras parpadeaba mi realidad confundida actuaba como fantasía.
Los dos desnudos, sobre el mundo.
Sangre.
El golpe basto, de nuevo a la realidad; signos vitales esparcidos sobre el mesón, mezclados con alcohol y bisturí, más sangre.
Mis ojos llorosos calmaban sobriedad; Sangre.
Yacía el cuerpo inmóvil, y mi conmoción no frenaba con el tiempo; aumentaba mi angustia, y como su alma, mi mirada se fue perdiendo lentamente. No volví a ser el mismo cirujano de siempre, la añoré desde mi recuerdo; y sin parpadear voló su presencia a mi almohada; era ella. La mujercita que me vio crecer.

La del lazo de saltar a las 4, o su tomataté a las 6 con sus amigas. Mi garganta sofocó mi deseo; mis manos seguían ensangrentadas, sus yugulares en Marte. La muerte no me iba a perdonar, pasaba el tiempo; y ella seguía intacta, su color había empezado a fundirse en el rojo del suelo. Sus ojos a hundirse, y mi vida a disiparse.

Una, dos, tres horas; el viento se volvió mas denso y yo no hallaba que hacer… ahora la respiraba a ella, a ella y sus líquidos indelebles, sus fragancias narcóticas, sus ambiciones sin tilde; el amor y la muerte; lo que pudo ser, y terminó no-siendo. Era ella, en mis pulmones.
Y luego en mis brazos, que aún seguían ensangrentados Terminó debajo de la luna, a través del mar.

Hoy se despertó de mi cabeza, optó por robarme el sueño.
Y como raro, prefirió sonreírme, (como solía hacerlo con sus amigas a las 6, sentadas juntas en la mesitadelté); prefirió hacerlo, a gritarme desde el cielo, maricón.

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escrito viejo*

27 de agosto de 2008

Infalible intento de odiar

German (con acento en la é):

Después de unos largos años de desgaste: miradas, salivas y abrazos te escribo siendo lo más sincera posible.
Pido de antemano que me perdonen por gastar mi tiempo en algo tan efímero como él; será entonces la ultima vez, lo prometo, que invertiré de mi, en su presencia o su recuerdo.

La pestaña colapsó cuando el sal de lágrimas se desbordó de la pupila. Siendo consciente, sería la segunda vez que lloro por ti, y sabemos bien que mi memoria suele fallarme.

Confié ciegamente en lo que me pudiste ofrecer, momentos agradables llenos de risas, golpes, quejidos, puteadas y rock and roll… pero todo eso quedó en el olvido cuando por descontrol olvidamos promesas; que pasó con nosotros?.

Podría llenarme de placer, hablar de más... pero no soy así; prefiero dejar atrás los recuerdos que podrían mortificarme en un futuro y seguir adelante sin voltear. Dejarte de lado, porque así lo quisiste, porque no fue por más que por tu miserable insolencia que nos dejamos de lado.
No esta mal, cuando después de tanto tiempo se destapan las vendas y los trapos salen a relucir. Confieso entonces que me siento engañada después de todo, pero es mejor revelarse a ser revelado; nuestra amistad se fundamentó en cueritos, encendedores y atardeceres... algo muy superfluo, como tu manera de pensar. Cagada, como dices.


Y pensar que te consideré por mucho tiempo un amigo del alma: ese mismo que siempre está dispuesto a ofrecer un hombro para mojar, una caricia para animar y un abrazo para alentar. Uno pasa por la vida ingenuamente haciéndose ilusiones precarias que trascienden y marcan. Aprendí; y la confianza que una vez te tuve se desvaneció tan rápido como ese humo que se deslizó tantas veces por nuestras gargantas.

Las peleas, los abrazos, el rock and roll, las cervezas, el patico azul. Tantos recuerdos que se empolvarán con el tiempo, como la imagen difusa que ahora tengo de amigo que solía comprenderme.

Me encabrona pensar en todas las veces que estuve en tu boca, siendo el partidario a una cadena de chismes que involucraba tu confidencia, no me consta –lo sé-... pero si lo hiciste una vez, por qué no otras cien?.
Entonces, confié en ti para que con tu misma saliva expulsaras con repudio mis secretos.

Despiértate, así pretendes tener amigos para toda la vida?

Yo no soy la niña más popular, ni suelo andar con mucha gente; pero sé que tengo claro que la confianza es un lazo irrompible cuando de amistades se trata... te falta madurar un poco gam; y si en algo tienes razón es que mis problemas personales no le incumben a nadie más, pero sé coherente, si no le incumben a nadie más no te justifiques para contar por ahí lo que "supuestamente" en tu cabeza debería estar bien guardado.


Yo solo deseo con el corazón que te vaya muy bien en tu vida, que puedas casarte, ser un médico exitoso y puedas viajar por el mundo; espero que no te dejes absorber por la droga y la música, que algún día puedas controlar tu ansiedad con la marihuana y que dejes de lado esas pepas que tanto te hacen mal.

Como sea, da lo mismo que hable o no. Que desee o no, que quiera o no. Total y dejamos de ser ALGO hace mucho.

24 de agosto de 2008

(S)

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Inefable .

Sentir, odiar. Querer, ansiar: viajar.

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Infalible

Añorar, extrañar.

22 de agosto de 2008

Algo para deprimirse un poco.


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Antes de voltear mi cabeza, repetí tres-mil veces siempre adelante; intento.
Pero se me es inevitable cuando a cuestas traigo una gran espina que no me deja caminar recto, qué pasa?... los brillos musicales penetran mi tímpano y la situación se vuelve incomoda.

No quiero devolverme, no quiero revivir cosas que deberían estar ocultas en el vagón del olvido; se me es irremediable entonces mortificarme con el ayer, voltearme una vez más y darme cuenta que no he avanzado lo suficiente.

Los flashbacks llueven sobre mi cabeza, mi alma me pesa.
Me envuelvo y me encierro.
Hoy.
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From rape to right in,
to real to live
should I lie down or stand up
And walk around again?
My eyes finally wide open up
My eyes finally wide open shut
to find the found of sound
That hears the touch of my tears.
Smells the taste of all we waste
Could feed the others
But we smother each other
With the nectar and pucker the sour
Of sugar sweet weatherblows through our trees
Swims through our seasflies to the last gasp we left on this earth, oh ohh
It's a long lonely journey
from death to birth
it's a long lonely journey from death to...
it's a long lonely journey
from death to birth
oh, it's a long lonely journey from death to...birth
Should I die again?

19 de agosto de 2008

Si fuera sorda, qué?

La vida se reduce a tan solo 5 sentidos, de los cuales todos somos participes; pero mucho seres humanos tienen la capacidad de desarrollar uno de estos mas que los otros, independientemente de cualquiera que sea este, el sentido de intuición se inclina mas por uno que por otro… de ahí precisamente se despliegan las capacidades innatas al hombre
Mi caso no es la excepción, aunque no considero mis sentidos mas desarrollados que los de los demás, me rijo por lo que mi audición me indica, y es supremamente importante para mí; la música.
Diría que es un factor decisivo y determinante en mis estados de ánimos y por eso le tengo un respeto sumamente grande.

Afirmaría también que la música, en todo sentido de la palabra, influye en mi vida de manera brutal
Cada nota que se esconde en los rincones tácitos de mi piel, caracteriza y desglosa una serie de acontecimientos en mi día rutinario.
Por eso, catalogaría a ella, la música, como algo delicadamente íntimo y personal, con una influencia notoria en la misma; mi vida.
Algo íntimo, una relación de compenetración mutua y estabilidad perecedera; cuando ella hace parte de mi ser, de mis sentidos y de mis oídos.
La música no es solo cultura, ni mucho menos moda; es un estilo de vida que se marca en el alma y evidentemente renace siendo una pasión permanente.
Cada sol bemol, cada beep después de una semicorchea, la vibración de las cuerdas o el sondeo de unas baquetas detrás de un platillo, es tan susceptible a mí ser que alcanza a erizar mis más simples pensamientos.
Por esta y mil razones más, vivir sin música para mi, es como vivir sin vida.

Algo netamente esencial en el aura del hombre, el leguaje de las miradas, las caricias afectivas y el amor invisible se reduce solo a un pronombre; la música
En resumidas palabras y volviendo al titulo de mi escrito, si fuera sorda, todo se refundiría a una soledad traicionera; traicionera como ella, la música.

18 de agosto de 2008

Anonimato

Los zumbidos del viento detrás de las orejas, las hebras de tabaco consumado y la soledad de las nubes; rejuvenecía un frio encantador que adornaba la tarde.
No fue un detalle, ni la temperatura corporal; fue el ambiente mismo que en vez de impactarme, supo acoplarse y encajarse perfectamente a las emociones irracionales que brotaba mi piel.
Una inalada y un suspiro netamente suplementario, hacia del lugar y del calor, que por cierto era más frio que si mismo; algo íntimamente emotivo.
En un cerrar de ojos las imágenes retoricas de recuerdos intangibles alborotaron mi cabeza y en un chasquear de dedos, estaba de nuevo a su lado.
Al lado de sus ojos verdes, su peinado inconcreto y su aroma peculiar; que recuerdo, mi mamá solía detestar. No fue más que el frio de la tarde, quizás el color del cielo o la tranquilidad que contagiaba el momento, lo que me llevó inocentemente al lugar mas escondido, siempre al pie de su sombra.

Él; el y sus cuentos de Allan Poe, el y sus cigarros de segunda, el y sus fotografías urbanas, sus mitos sobre la revolución, o su pensamiento algo excéntrico sobre la muerte; y claro, como olvidar las conversaciones sin sentido que desataban nuestras leguas en los parques, a oscuras; en medio de la ciudad.
Las miradas siempre fueron testigo, de algo, aun no definido; que acabó en veremos y en un olvido próximo. Todo de la mano… de un Hola como estás?; bien, te cuidas.

Si, el; el y sus noches infinitas, su magia de colores y sus manos perfectas que aun me cuesta olvidar.
Me acordé de el, por el frio; por la tarde y por el cigarro. Cinco letras.
Conservador, como siempre; el último día que mis ojos lo vieron, se resignó a saludarme desde la esquina, a darme un beso en la frente y un abrazo a medias, evitando la nostalgia y siendo como siempre fue; fuerte.
Aun lo recuerdo, con el frio de la tarde; con la soledad de las nubes.
Aun recuerdo, con el anonimato presente; todo lo que no me pudo ofrecer.
Todo lo que fue, y se quedo en un ayer.

17 de agosto de 2008

Ecstasy

Las paredes guardan silencios y gemidos de la noche anterior, las cortinas cubren nuestros desdenes y las codicias más grandes producidas por nuestros cuerpos desnudos, detrás del colchón, sobre el algodón.

Volamos y entonces la historia se repite, las mordidas detrás de la nuca y los vellos erizados sobre mi pubis; los cuadros dan vueltas, los colores se mezclan, la nicotina envuelve nuestra piel y los poros de sudor se esconden en las sábanas

Calor.

La guillotina baila sobre las yugulares, y del cielo caen lágrimas rojas que envuelven con pétalos el amanecer que se avecina.

Te extraño,
Abril.

16 de agosto de 2008

Domingo 20 de Abril

El día que me enteré que The Doors venía a Bogotá, me emocioné tanto que ahora me es imposible describir el momento. Al día siguiente, las boletas estaban a punto de ser agotadas por el público capitalino, que moría por ver en escena a una de las bandas clásicas del rock alternativo.

La banda legendaria The Doors, se presentó el pasado 20 de abril en el Downtown Majestic cumpliendo las expectativas de todos los espectadores ansiosos. El tour, Riders on the storm (40 años), tuvo un gran éxito a nivel continental; y, sin ser la excepción, Bogotá vivió una experiencia inolvidable, cultural y musicalmente hablando.

Llegué puntual al concierto, 6:45. Como usual, el frio característico de la noche, la luna radiante y una que otra nube adornaba, sin duda, el cielo bogotano; mi cuerpo se llenó de ansiedad y emoción cuando a las 7:15, aproximadamente, abrieron las puertas del teatro. Entré entonces, con un par de amigos; fui objeto de la requisa necesaria y la boleta, en contados segundos, desapareció por completo.

Elegante, vestía el sitio con meseros. El trago Jack Danniel’s y los cigarrillos Pielroja como patrocinadores, le dieron un ambiente disímil al concierto. El público de todas las edades, literalmente, se desesperaba por oír a los músicos aclamados. Un grupo nacional hizo parte de la apertura al concierto, esforzándose y dando lo mejor de sí, intentaron satisfacer a la audiencia exigente que anhelaba oír a la banda originaria de Jim Morrison.

El momento llegó, a las 9 de la noche inició el espectáculo ansiado con una canción clásica del grupo, Love me two times fue cantada con euforia por el público fanático y por su vocalista; un hombre joven que con su pelo largo y crespo, sus movimientos lúcidos y su voz particular imitaba de muy buena forma al gran icono musical, Jim Morrison. Whisky bar, L.A. woman, People are strange y Love her madly fueron parte del mágico repertorio que me sumergió en un viaje al pasado.

La canción más famosa, Touch me, fue dedicada al ex-integrante y líder de la banda fallecido en la década de 60, Morrison. El público, emocionado, gritó exasperadamente, mientras que con el teclado característico se dio pie a la canción.

El concierto, como cualquier otro, tuvo algunas complicaciones: las drogas legales e ilegales estuvieron presentes durante el transcurso del mismo, peleas en las puertas del teatro, desmayos y maluqueras, hicieron parte de la mala cara del show.

Pero en sí, las expectativas se llenaron y el diverso público salió del Majestic, satisfecho hasta las venas, por ver en escena una de las bandas más solicitadas en las últimas 4 décadas.

Gracias The Doors!

14 de agosto de 2008

Nestor:

Hoy me acorde de vos, y la cresta que solías hacerte unos años atrás.

Me acorde de vos, y me llené de nostalgia por lo que pasó y lo que no; por lo que fue y lo que pudo haber sido, en el pasado y el futuro; quizás y tengas razón, de acá a un montón nos volveremos a ver. Y a lo mejor y el tiempo y las circunstancias que nos acogen nos harán cambiar. Algo que confieso, me da miedo.

Dejamos el hábito de escribirnos, dejamos la amistad de lado para dejarnos llevar por los impulsos y los deseos reprimidos que no se quemaron en un pasado, ahora… tú estás en el culo del mundo y yo, cagada del frio empiezo a vivir una vida… que a lo mejor no me pertenezca.

Quiero confesarte muchas cosas, entre ellas… hace mucho que no escribo (como ahora) y a veces, solo muy pocas, me haces demasiada falta: la mirada que aún conservo en mis más tácitos recuerdos, y las manos que siempre añoré en mi cuerpo.

Las conversaciones que faltaron, y muchas cosas que se resintieron por quedarse solo en pensamiento; siento… que nos faltaron acciones para ser, me faltó a mi más que a ti. Y hoy, después de 17 años ó mejor… después 4 largos años de amistad puedo decirte que me estoy enamorando.

No precisamente del Nestor que conocí y que con el tiempo fue cambiando, estando yo inmóvil percatando etapas pasajeras; sino de alguien que despertó en mi el más mínimo instinto… (…)

Me hace falta hablarte, me hace falta sentirte como amigo, me hace falta abrazarte, mirarte y cohibirme frente a tu piel. Todo de manera cariñosa y expresiva –como nunca pude ser-. Te cuento que ahora y sin ti, descubrí una faceta jamás antes vista; la tierna, dulce y cuasi-enamorada que nunca salió a flote. Y te lo digo de la manera más sincera, que he podido redactar.

Quiero contarte muchas cosas; en el frio del atardecer, en el sabor dulce de un mocca o acompañada de la nicotina de un cigarro. Quiero sentarme contigo y ser racional y espontánea.

Quiero compartirte con mi tiempo,

Te quiero, aunque suene poco creíble.