Le dije llorando:
Mi linda, no sabes cómo te extraño.
la primera semana que te fuiste..
hable con las paredes
como si fueras tú.
como si estuvieras aún ahí
escuchándome.
y me entran unas ganas de llorar
unas ganas de llorar hermosas, porque te amo
y se me lagrimean los ojos..
porque sé que lo hago.
sé que te amo.
y no te quiero lejos..
no.. no quiero ponerle pause a este sentimiento tan bello
que aún muere por respirar.
por agobiarme
pero está ahí, quieto.. esperando el momento indicado para resurgir.
porque esto no se ha acabado aún.
lo sabes.
Y la muy bella me responde:
te amo
es muy difícil para mi asimilar cosas que a veces no me parecen pero te busco
sabes que estaremos juntas de nuevo
te amo con locura.
Los ojos del amanecer son los únicos que puden juzgar nuestra existencia,(...) detrás del alba siempre se esconde la noche; detrás de ella, mi vida.
30 de marzo de 2012
28 de marzo de 2012
Esa fea costumbre de escupir...
Yo como que mejor me pongo a escribir que esperarte.
Y es que es un caos mi cabeza cuando logra escaparse y meterse a mi pecho, porque desde ahí también piensa, grita, escucha y habla, el pequeño problema es que no sé cómo leer el código morse y ese marcapasos que llora, lo dejo llorar porque no lo entiendo, intento… intento entenderlo y contigo como que se exaspera hasta su punto límite y logro percibir entre chillidos que lo que más busca son tus labios.
Mírame, sentada en el piso, pensándote y escribiendo, esta vez no sobre papel porque no tengo tiempo, pero si sobre una dizque hoja blanca y consciente de cada uno de los movimientos que hacen mis dedos, como bailando, como contentos. Pero no, contenta no estoy, estoy desesperada por ir a buscarte para perderme en tus brazos y en tu olor. Pero ¿de qué me sirve creer que hago las cosas bien? ¿de qué me sirve pensarte tanto si no tengo más remedio que acurrucarme en mis pensamientos cuando eso pasa? ¿de qué me sirve quererte? ¿de qué me sirve tenerte de a pocos si ni siquiera te tengo? Se me llena la cabeza de cucarachas y pienso de sobremanera en algo que no debería si quiera presenciarse.
Tú.
Tú no deberías… “disimulo, no hay delator” Y así como el agobio me llena cuando escucho Búnbury, puedes llegar a ahogarme de amor, créeme Alejandra por favor que no hay cosa más hermosa sobre la faz de la tierra que ahogarse lento, sintiendo, de pronto yo con el corazón en la mano y tú con la mano en el pecho, así, agarradas fuerte de nuestra mirada. Así me imagino el amor contigo, porque eso de estar dando esbozos siempre, como pequeñas pinceladas cuando te veo, a veces me hacen desesperar.
Y me dices que no desespere, que sonríe y que acalle tranquila; y cómo hacerlo, ¿Cómo? Enséñame cómo por favor, enséñame y recibirás todos los días unas cuantas palabras de mi boca que te harán sonreír incluso llorar. No te pierdas del placer infinito que te puede hacer sentir mi cuerpo, mi mente, mi pecho; “estoy contigo aunque estés lejos de mi vida”.
Porque también sé que esto tiene un límite de tiempo. Sé, que aunque tú digas que se torna bello, me condiciona, quisiera no tener límites contigo, quisiera correr en círculos eternamente y sonreír si me mareo y caigo. Porque quiero caer, y aunque estar contigo se asimila a estar caminando en el aire aún no caigo al vacío contigo, porque me he cohibido a amarte con ganas por el miedo a volverme completamente loca por las pequeñeces que me das.
Y agarré la fea costumbre de escupir porque como que se me llena la boca de físicas babas por la falta de habla, porque aprendí de nuevo a apreciar los silencios, desmenuzándolos con la única intensión de arrancarte esas palabras que escondes detrás de la lengua. Háblame, háblame con tus ojos, con tus silencios, con tus besos y espera… como siempre al último segundo para decirme esas palabras que siempre he querido oír con sinceridad: te quiero.
Porque sí, yo también te quiero.
Y es que es un caos mi cabeza cuando logra escaparse y meterse a mi pecho, porque desde ahí también piensa, grita, escucha y habla, el pequeño problema es que no sé cómo leer el código morse y ese marcapasos que llora, lo dejo llorar porque no lo entiendo, intento… intento entenderlo y contigo como que se exaspera hasta su punto límite y logro percibir entre chillidos que lo que más busca son tus labios.
Mírame, sentada en el piso, pensándote y escribiendo, esta vez no sobre papel porque no tengo tiempo, pero si sobre una dizque hoja blanca y consciente de cada uno de los movimientos que hacen mis dedos, como bailando, como contentos. Pero no, contenta no estoy, estoy desesperada por ir a buscarte para perderme en tus brazos y en tu olor. Pero ¿de qué me sirve creer que hago las cosas bien? ¿de qué me sirve pensarte tanto si no tengo más remedio que acurrucarme en mis pensamientos cuando eso pasa? ¿de qué me sirve quererte? ¿de qué me sirve tenerte de a pocos si ni siquiera te tengo? Se me llena la cabeza de cucarachas y pienso de sobremanera en algo que no debería si quiera presenciarse.
Tú.
Tú no deberías… “disimulo, no hay delator” Y así como el agobio me llena cuando escucho Búnbury, puedes llegar a ahogarme de amor, créeme Alejandra por favor que no hay cosa más hermosa sobre la faz de la tierra que ahogarse lento, sintiendo, de pronto yo con el corazón en la mano y tú con la mano en el pecho, así, agarradas fuerte de nuestra mirada. Así me imagino el amor contigo, porque eso de estar dando esbozos siempre, como pequeñas pinceladas cuando te veo, a veces me hacen desesperar.
Y me dices que no desespere, que sonríe y que acalle tranquila; y cómo hacerlo, ¿Cómo? Enséñame cómo por favor, enséñame y recibirás todos los días unas cuantas palabras de mi boca que te harán sonreír incluso llorar. No te pierdas del placer infinito que te puede hacer sentir mi cuerpo, mi mente, mi pecho; “estoy contigo aunque estés lejos de mi vida”.
Porque también sé que esto tiene un límite de tiempo. Sé, que aunque tú digas que se torna bello, me condiciona, quisiera no tener límites contigo, quisiera correr en círculos eternamente y sonreír si me mareo y caigo. Porque quiero caer, y aunque estar contigo se asimila a estar caminando en el aire aún no caigo al vacío contigo, porque me he cohibido a amarte con ganas por el miedo a volverme completamente loca por las pequeñeces que me das.
Y agarré la fea costumbre de escupir porque como que se me llena la boca de físicas babas por la falta de habla, porque aprendí de nuevo a apreciar los silencios, desmenuzándolos con la única intensión de arrancarte esas palabras que escondes detrás de la lengua. Háblame, háblame con tus ojos, con tus silencios, con tus besos y espera… como siempre al último segundo para decirme esas palabras que siempre he querido oír con sinceridad: te quiero.
Porque sí, yo también te quiero.
23 de marzo de 2012
¿Y Qué tal si te escribo sin tapujos?
Qué tal si me crees cuando te diga que te amo. Porque sí, es muy probable que tú hayas amado más allá del físico dolor, más allá de todo y que probablemente por lo mismo te sientas llamada a rechazar cualquier cosa que pueda ofrecerte. Cualquiera, hasta la más mínima, posiblemente no sea nada nuevo para ti, porque seguramente esos amores de turno, como tú dices, te hayan dado mucho más de lo que podré darte yo. Pero no me interesa. Me alimenta la ilusión de tenerte solo para mí, me alimento de la idea descabellada de que seas mía y solo mía, de que tus labios me pertenezcan a tal punto de que pueda ser la única que los beso, la única que los toque y los acaricie con la única esperanza de enamorarme cada vez más de lo que representas, de lo que me muestras; enséñame más de ti, déjame estudiarte así como tú lo haces conmigo, pero con tu piel desnuda.
Déjame aprenderme tus gestos, tus gemidos, quiéreme sin tapujos y vuelve a decirme esos secretos cerquita a mi boca para que me los trague entero, para que me derritas por dentro
- Pero Marta… ¿por qué te pones así?
- Porque sí.
- Pero qué hostil
- Tú sabes que así soy
- ¿Cómo? ¿Linda?
- Hostil.
- Venga, tengo que decirle un secreto
- No.
- Venga
-…
- Tiene que ser cerca a la boca para que no se le olvide.
-…
-…
-…
- Te quiero.
Y me lo dijo tan paciente, tan convencida de ese momento, de ninguno otro más. Y claro, cómo no quererla, cómo no quererla cuando por la noche hace gestos y se queja en silencio para que la abrace, como una niña chiquita; cómo no quererla si me estudia, hace un esfuerzo intenso por entenderme y se acuesta bien pegadita a mi cuerpo para provocarme. Me dice entre gemidos que le gusto mucho, que le parezco sexy y que quiere más, como con desespero, entonces me aprovecho y me quedo inmóvil hasta que sus movimientos me vuelven a excitar de golpe. Y es que es tan tierna, confieso que ayer me fascinó por completo verla desde abajo, qué ganas tan triplehijueputas las que tengo. Me fascinó, me encantó y aluciné tocándola por encima.
Y sí, tengo sueño porque no dormí pensando en tu piel, no dormí por quedarme besándote la piel toda la noche. Que terminaste mueritísima y solo con agua y mis roces inocentes te revives, déjame entonces dormir contigo todas las noches, prometo levantarte a la hora que prefieras –siempre en tus términos- y hacerte el amor despacito, con ganas, con fuerza. Vuélvete a sentar en mi boca y gímeme sin miedo a que alguien nos oiga, porque posiblemente nos oigan, pero ya no me importa.
Me preguntaste alguna vez entre sueños que cuántas parejas sexuales había tenido, posiblemente menos que tú, pero te digo algo… la experiencia de nada sirve, porque total cuando aparece el amor uno por fin entiende el sexo con sentimiento, entonces, esporádicamente todo mi pasado sexual se borra ante ti. Solo actuó por lo que mi corazón me diga que hacer, porque él me habla, y sé muy bien… aunque no me creas, lo has sentido y te has dado cuenta que está loco por ti, que tiembla y late con más fuerza y seguro de lo que siente. Porque sí Alejandra, estoy segura de lo que siento por ti hoy.
Quizás y sí apareció el miedo, yo no te niego nada pero prefiero callar, aguardar, no por el miedo, créeme… si fuera por el miedo muy probablemente hubiera huido hace milenios, incluso, no me hubiera permitido pensarte como te pienso hoy, ahora.
Y no puedo ser más feliz estoy condenada, de pronto se ría se le confieso Alejandra que me afané por llamarla hace un rato cortitico, incluso corrí a buscar el primer celular con minutos; y sí, me afané porque puede que en esta milésima de segundo pase algo que cambie el rumbo de todo, sin embargo, ese miedo a que de pronto todo cambie de parecer no me afecta, no lo siento, no existe. Comprendí por fin, contigo, que no hay que vivir en el pasado, que me gustaría describirlo todo, todo justo ahora, para hacer de mi presente algo tan estimulante, tan real, tan ficticio, tan lírico que no resistiría nunca el amor tan triplehijueputa que está muriendo por nacer Alejandra.
Te encontré her… jueputa, te encontré. Encontré a mi Alejandra, a la que siempre he buscado como con desesperación, no puedes decir que no. No sabes que tan intenso es lo que siento y puede que mañana sienta algo distinto, pero hoy estoy segura de lo que siento, hoy, hoy, hoy… vivo contigo y me enamoran todos tus detalles, sobretodo esos escritos hermosos que leo con paciencia para no llenarme de celos, porque sé y lo sé porque también escribo, que esos escritos nacieron para alguien con nombre y apellido.
Mírame. Yo también escribo.
Mírame bien, le saqué punta al lápiz para escribir mejor. Qué manía la de la gente de sacarle punta al lápiz para que escriba así, perfecto, con el grafito apuntando el infinito. Pero en verdad se ve la diferencia resto, sería bueno que tuviera esa manía, así quizás mi letra sería legible, o por lo menos haría el intento de serlo…
Sí, mejora como escribo y ahora me siento más alividada, me alivio porque ahora si puedo releerme con facilidad, como si me afanara no entenderme, no entenderme contigo. ¿Será mejor ser obsesivo? Claro, si yo fuera obsesiva seguramente tendría la manía de sacarle punta al lápiz ¿no? Sí. Pero igual tengo la terrible obsesión de ponerle tildes donde van, no en cualquier lado, porque me parece que las tildes embellecen el castellano español. Sí, es estúpido pero confieso que tengo manía con las tildes, si no las veo en una lectura me afano por corregirlas, así funciono.
Funciono contigo, ah? ¿Qué es esa cursilería tan fastidiosa? En verdad qué fastidio tener que pensarla tanto, pensar en lo que pasó ayer, ¿qué pasó ayer Alejandra? Sinceramente no lo sé, no lo sé y no me interesa porque sea lo que sea como que me hace bien, como que me contento la mayoría del tiempo y te pienso con una sonrisa de pendeja grabada en el rostro, como cuando intentas dormir en mis brazos, ¿crees que no me he dado cuenta que duermes con una sonrisa aún desdibujada en tu rostro?
Y es bonito, es bonito como sentirse así y presentir que la persona amada le es correspondida, cerrar los ojos, pensarte y dibujarte en la mente con una sonrisa, abrir los ojos y pum.. verte con una sonrisa en la boca.
Qué sentimiento tan bonito, y qué bonito sentir cuando sonríes, lo siento porque te escucho atentamente y alcanzo a percibir lo que sientes. Escucharte sonreír en mi mente, sentir siempre, siempre esas cosquillas a tu lengua, esa desesperación a tu lengua sobre mi espalda, sobre mi piel, tus besos en mis hombros es un grave idilio para mí y para mi forma de ser, sin embargo siempre seré yo, seré igual que lo que te he mostrado hasta ahora, quizás y un poco más cursi, que ahora y que nunca, idolatrándote y llenándote de letras sobre la piel, o esfumándose mejor en el humo.
Alejandra, si supieras… si me leyeras la mente y en vez de escribir esto sobre papel lo hiciera sobre tus ojos, o mejor sobre tus pestañas o caminando y bailando sobre tus gafas, letras grotescas o algo pintorescas saboteándote a cada minuto. Así hasta el punto que llegues a adorarlas, a comprenderlas.
-
Ahí están las cabronas jodan y jodan tus gafas.
Jodan y jodan con cariño, con ingenuidad con cinismo y terriblemente deliberadas sin tapujos, son mis hijos, son míos, son…. El único regalo que tengo para darte y no es un pedazo o bueno, sí lo es. Son pedazos las letras que drenan de mis dedos, son un producto de un efecto químico-racional-emocional en mí.
Una imagen de unas manos drenando tinta azul, letras azules, que vaina más hermosa y que puerca necesidad –y ahora costumbre- que tengo de compartirte textos míos, qué vaina, me alertaste y provocaste en mí la reacción contraria. Quiero compartirte mis libros, lo que me ha cautivado de cada uno de ellos, porque soy mis libros, soy un libro frustrado porque está hecho vida.
Y sigo escribiendo, jueputa… sigo escribiendo ¿qué hora es? Dije que iba a llamarte y sin embargo no lo hice…. No te llamé porque quiero que crezca en ti la necesidad de pensarme, de saber y de enterarse de algo mínimo que me pertenezca, de mi voz, porque sé que te gusta mi voz y justo hoy no espero más para venirme con palabras en tus ojos.
Qué tal si jugamos a que yo te escribo cosas bonitas que exciten tu mente y hagan que abras bien los ojos para que te las comas completas, cómete mis palabras si prefieres con escritos, si deseas en silencio.
En silencio, despacio como queriendo tentar al tiempo.
Si quieres te abro mi mundo en silencio y con mis ojos inquietos por amar te voy mostrando cuarto por cuarto de mi habitada casa mental
Mátese / Bueno, pero por usted. / ¿Lo haría? / Quizá, ¿por qué no? / Pues porque sí / Bien.
Déjame aprenderme tus gestos, tus gemidos, quiéreme sin tapujos y vuelve a decirme esos secretos cerquita a mi boca para que me los trague entero, para que me derritas por dentro
- Pero Marta… ¿por qué te pones así?
- Porque sí.
- Pero qué hostil
- Tú sabes que así soy
- ¿Cómo? ¿Linda?
- Hostil.
- Venga, tengo que decirle un secreto
- No.
- Venga
-…
- Tiene que ser cerca a la boca para que no se le olvide.
-…
-…
-…
- Te quiero.
Y me lo dijo tan paciente, tan convencida de ese momento, de ninguno otro más. Y claro, cómo no quererla, cómo no quererla cuando por la noche hace gestos y se queja en silencio para que la abrace, como una niña chiquita; cómo no quererla si me estudia, hace un esfuerzo intenso por entenderme y se acuesta bien pegadita a mi cuerpo para provocarme. Me dice entre gemidos que le gusto mucho, que le parezco sexy y que quiere más, como con desespero, entonces me aprovecho y me quedo inmóvil hasta que sus movimientos me vuelven a excitar de golpe. Y es que es tan tierna, confieso que ayer me fascinó por completo verla desde abajo, qué ganas tan triplehijueputas las que tengo. Me fascinó, me encantó y aluciné tocándola por encima.
Y sí, tengo sueño porque no dormí pensando en tu piel, no dormí por quedarme besándote la piel toda la noche. Que terminaste mueritísima y solo con agua y mis roces inocentes te revives, déjame entonces dormir contigo todas las noches, prometo levantarte a la hora que prefieras –siempre en tus términos- y hacerte el amor despacito, con ganas, con fuerza. Vuélvete a sentar en mi boca y gímeme sin miedo a que alguien nos oiga, porque posiblemente nos oigan, pero ya no me importa.
Me preguntaste alguna vez entre sueños que cuántas parejas sexuales había tenido, posiblemente menos que tú, pero te digo algo… la experiencia de nada sirve, porque total cuando aparece el amor uno por fin entiende el sexo con sentimiento, entonces, esporádicamente todo mi pasado sexual se borra ante ti. Solo actuó por lo que mi corazón me diga que hacer, porque él me habla, y sé muy bien… aunque no me creas, lo has sentido y te has dado cuenta que está loco por ti, que tiembla y late con más fuerza y seguro de lo que siente. Porque sí Alejandra, estoy segura de lo que siento por ti hoy.
Quizás y sí apareció el miedo, yo no te niego nada pero prefiero callar, aguardar, no por el miedo, créeme… si fuera por el miedo muy probablemente hubiera huido hace milenios, incluso, no me hubiera permitido pensarte como te pienso hoy, ahora.
Y no puedo ser más feliz estoy condenada, de pronto se ría se le confieso Alejandra que me afané por llamarla hace un rato cortitico, incluso corrí a buscar el primer celular con minutos; y sí, me afané porque puede que en esta milésima de segundo pase algo que cambie el rumbo de todo, sin embargo, ese miedo a que de pronto todo cambie de parecer no me afecta, no lo siento, no existe. Comprendí por fin, contigo, que no hay que vivir en el pasado, que me gustaría describirlo todo, todo justo ahora, para hacer de mi presente algo tan estimulante, tan real, tan ficticio, tan lírico que no resistiría nunca el amor tan triplehijueputa que está muriendo por nacer Alejandra.
Te encontré her… jueputa, te encontré. Encontré a mi Alejandra, a la que siempre he buscado como con desesperación, no puedes decir que no. No sabes que tan intenso es lo que siento y puede que mañana sienta algo distinto, pero hoy estoy segura de lo que siento, hoy, hoy, hoy… vivo contigo y me enamoran todos tus detalles, sobretodo esos escritos hermosos que leo con paciencia para no llenarme de celos, porque sé y lo sé porque también escribo, que esos escritos nacieron para alguien con nombre y apellido.
Mírame. Yo también escribo.
Mírame bien, le saqué punta al lápiz para escribir mejor. Qué manía la de la gente de sacarle punta al lápiz para que escriba así, perfecto, con el grafito apuntando el infinito. Pero en verdad se ve la diferencia resto, sería bueno que tuviera esa manía, así quizás mi letra sería legible, o por lo menos haría el intento de serlo…
Sí, mejora como escribo y ahora me siento más alividada, me alivio porque ahora si puedo releerme con facilidad, como si me afanara no entenderme, no entenderme contigo. ¿Será mejor ser obsesivo? Claro, si yo fuera obsesiva seguramente tendría la manía de sacarle punta al lápiz ¿no? Sí. Pero igual tengo la terrible obsesión de ponerle tildes donde van, no en cualquier lado, porque me parece que las tildes embellecen el castellano español. Sí, es estúpido pero confieso que tengo manía con las tildes, si no las veo en una lectura me afano por corregirlas, así funciono.
Funciono contigo, ah? ¿Qué es esa cursilería tan fastidiosa? En verdad qué fastidio tener que pensarla tanto, pensar en lo que pasó ayer, ¿qué pasó ayer Alejandra? Sinceramente no lo sé, no lo sé y no me interesa porque sea lo que sea como que me hace bien, como que me contento la mayoría del tiempo y te pienso con una sonrisa de pendeja grabada en el rostro, como cuando intentas dormir en mis brazos, ¿crees que no me he dado cuenta que duermes con una sonrisa aún desdibujada en tu rostro?
Y es bonito, es bonito como sentirse así y presentir que la persona amada le es correspondida, cerrar los ojos, pensarte y dibujarte en la mente con una sonrisa, abrir los ojos y pum.. verte con una sonrisa en la boca.
Qué sentimiento tan bonito, y qué bonito sentir cuando sonríes, lo siento porque te escucho atentamente y alcanzo a percibir lo que sientes. Escucharte sonreír en mi mente, sentir siempre, siempre esas cosquillas a tu lengua, esa desesperación a tu lengua sobre mi espalda, sobre mi piel, tus besos en mis hombros es un grave idilio para mí y para mi forma de ser, sin embargo siempre seré yo, seré igual que lo que te he mostrado hasta ahora, quizás y un poco más cursi, que ahora y que nunca, idolatrándote y llenándote de letras sobre la piel, o esfumándose mejor en el humo.
Alejandra, si supieras… si me leyeras la mente y en vez de escribir esto sobre papel lo hiciera sobre tus ojos, o mejor sobre tus pestañas o caminando y bailando sobre tus gafas, letras grotescas o algo pintorescas saboteándote a cada minuto. Así hasta el punto que llegues a adorarlas, a comprenderlas.
-
Ahí están las cabronas jodan y jodan tus gafas.
Jodan y jodan con cariño, con ingenuidad con cinismo y terriblemente deliberadas sin tapujos, son mis hijos, son míos, son…. El único regalo que tengo para darte y no es un pedazo o bueno, sí lo es. Son pedazos las letras que drenan de mis dedos, son un producto de un efecto químico-racional-emocional en mí.
Una imagen de unas manos drenando tinta azul, letras azules, que vaina más hermosa y que puerca necesidad –y ahora costumbre- que tengo de compartirte textos míos, qué vaina, me alertaste y provocaste en mí la reacción contraria. Quiero compartirte mis libros, lo que me ha cautivado de cada uno de ellos, porque soy mis libros, soy un libro frustrado porque está hecho vida.
Y sigo escribiendo, jueputa… sigo escribiendo ¿qué hora es? Dije que iba a llamarte y sin embargo no lo hice…. No te llamé porque quiero que crezca en ti la necesidad de pensarme, de saber y de enterarse de algo mínimo que me pertenezca, de mi voz, porque sé que te gusta mi voz y justo hoy no espero más para venirme con palabras en tus ojos.
Qué tal si jugamos a que yo te escribo cosas bonitas que exciten tu mente y hagan que abras bien los ojos para que te las comas completas, cómete mis palabras si prefieres con escritos, si deseas en silencio.
En silencio, despacio como queriendo tentar al tiempo.
Si quieres te abro mi mundo en silencio y con mis ojos inquietos por amar te voy mostrando cuarto por cuarto de mi habitada casa mental
Mátese / Bueno, pero por usted. / ¿Lo haría? / Quizá, ¿por qué no? / Pues porque sí / Bien.
11 de marzo de 2012
10 de marzo de 2012
LINDA:
Llenarte de mucho cariño en estos momentos, se que estamos lejos pero en mi mente te lleno cada día mas y mas de amor, hoy te estaba llamando muy temprano en la mañana porque recordé esa vez que nos bañamos en la playa en coveñas que jugamos a alcanzarnos y que yo nunca pude alcanzarte eres en el agua mas rápida que yo, recordé lo que me escribiste en la arena, también recordé esa vez en cartagena que te tiraba las pepitas de la patilla tu sonrisa era lo máximo ! eres lo mas especial y sabes? Extraño mucho viajar contigo, extraño escucharte roncar y preguntarte cosas en la noche y que no me digas absolutamente nada coherente porque estas muy dormida, nena resulta que hoy me levante romántica, resulta que hoy te amo de sobra.. quiero tenerte ya, quiero abrazarte ya, pero si no puedo ya .. yo se que será después <3 recuerda que aquí estoy yo cada que me necesites, recuerda que siempre te voy a amar :) y que te amo con locura Marta Patricia , recuerda.. recuerdo.. que nos casaremos y que seguiremos adelante bien, te amo gordi, espero nunca lo olvides..
Besos y abrazos.
Rosario
2 de marzo de 2012
Capítulo III
-Pero es que nada volverá a ser como antes, Felipe.
-Eso es lo que no entiendo.
-Pero y por qué no? Si ya ha pasado mucho tiempo.
-Y a lot of love? Así no era luego lo nuestro?
-No.
-…
-Pero no se ponga así.
-…
-Dígame algo.
-Qué? Que la amo?
-Algo que no sepa.
-Que doy la vida por usted lola.
-Pero, no se da cuenta que está vuelto mierda por esto?
-¿Y? vale la pena, no?
-No lo sé fel.
-Cómo no vas a saberlo?
-…
-Las veces que te besé, qué?, esas veces que dormí contigo qué lolita?
-Esas veces ya pasaron.
-Siguen pasando en mi cabeza.
-Fel…
-…
-…
-…
-…
-…
-…
-Yo no entiendo lola.
-Yo tampoco.
-Pero si ve.
-Usted sabe cómo soy.
-Y me encanta, pero no me haga rogarle como un perro callejero. Por fa-vor.
-No me ruegue Felipe, no lo haga.
-Pero si no tengo más remedio Camila, si la amo y no dejo de pensarla ni un segundo, si lo único que quiero es estar con usted, levantarme todos los días y verla al primer minuto que he abierto mis ojos, usted es mi vida, entiéndalo.
-…
-Deme un beso Camila.
-No loco. No más
-Solo uno.
-…
-Solo uno y dígame si no siente lo mismo por mí, si no siente lo mismo que esa tarde que me besó por primera vez. Dígame que no se le agua la boca de pensar en mi lengua, dígamelo por favor.
-Sí, pienso en usted de vez en cuando.
-Démelo.
-No, ya le dije.
-No se haga rogar.
-No me ruegue.
-A usted le fascina que yo le ruegue, la vuelve loca saber que estoy hecho mierda por usted.
-…
Y me acarició el rostro, como pidiéndome con su palma que dejara tanta cantaleta, porque yo sabía que en el fondo ella moría por darme un beso, por abrazarme.
Su mano en mi mejilla, mi lágrima rebosando el contorno de mi ojo, su beso en mi frente y un suspiro que rompía el silencio esa noche de abril. Una noche fría y amarga en la que no pude, ni por más que intentara, romperle ese hielo que a veces se le formaba a lolita por la falta de amor. Y es que quería darle todo ese amor puro que me nace de adentro, quería besarla con ganas, con fuerza y con mucha ternura para que nunca se olvidara que por más que pasaran los años iba a estar con ella. A su lado, o quizás y muy lejos pero siempre pensándola, siempre queriéndola.
Se acercó a mi cuerpo y me susurró, no llore.
Me limpié las lágrimas y le sonreí hipócritamente.
Me miró a los ojos y bajando más el tono de su voz me dijo al oído muy despacio, como para que me tragara cada una de las letras que contenía esa frase, y se me quedaran bien grabadas adentro:
-usted sabe que lo amo Felipe.
Y se me derritió la vida.
Temblé.
Sonrió.
No supe que hacer, mis instintos estaban en blanco.
No, no me ama, pensé. No me ama porque si no no hubiera esperado a herirme tanto para decírmelo, o de pronto sí, de pronto si me ama y solo cuando me ve vulnerable se compadece y me lo dice, de pronto si soy su caballero dorado, como muchas veces me lo dijo, de pronto y si me piensa todas las noches y si quiere esos hijos que dijo quería tener conmigo.
¿Será?
-Oiga, si me escuchó?
-¿Qué?
-Hágase el pendejo
-No, se lo juro que no, ¿qué?
-Que lo amo guevón.
-¿Me ama?
-Ya se lo dije.
-Si lo hace repítalo.
-LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO.
Marica, me ama.
Marica me ama y me sonríe la belleza esta.
¿Por qué me sonríes así lolita? Me enamoras cuando haces eso.
Se acercó más. Estoy que lloro de la felicidad, ¿qué putas hago? La mujer de mi vida después de casi 5 años de haberme borrado de su vida viene como si nada y me dice tres mil veces que me ama, la beso, ¿no?
-…
Esos labios tan delicados, tan suyos, tan míos. Esa forma tan hermosa que tiene de enredar su lengua con la mía, de agarrarme del pelo y pasarme los dedos por entre mi cabello, de acariciarme el cuello como si me estuviera haciendo el amor con sus caricias.
-Fel…
Mis ojos se abrieron lentamente y la vi con esa mirada de nuevo encendida, con ese fuego en los ojos… ese fuego que había desaparecido después de tantas cosas que pasaron.
-Yo a usted lo amo con locura.
-Camila, no sabe cuánto esperé porque me dijeras eso.
-Ya ve. Tomó tiempo.
-Usted es una guevona.
-Pero porque usted me volvió así, pendejo.
-Tan chistosa.
-…
-…
-Y usted tan hermoso.
¿Por qué será que me vuelve loco? ¿Por qué será que cambio tanto cuando estoy con ella? ¿Cuando sus dedos me tocan? ¿Cuando sus ojos me miran y me hablan con las pestañas? Cuando me guiña los ojos o cuando me toma la mano por la calle y me dice que soy el papá de sus hijos. ¿Por qué será que cuando me susurra al oído la piel se me eriza y me dan tantas ganas de hacerla gemir? ¿¡Por qué!?
-¿Qué piensa?
-En usted.
-Ay, pero ¿en qué?
-En usted, ¿no le digo?
-Felipe, uno puede pensar muchas cosas de la gente, ¿qué piensa de mí?
-Que le quiero hacer el amor muy despacito lolita.
-…
-…
-y… ¿qué espera?...
… … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … …… … … … … … … … … …
Y sin darme cuenta se fue desabotonando la camisa, bien despacio, tal y como siempre lo imaginé. Se paró del suelo donde estábamos sentados, puso música y comenzó a bailarme. A desnudarse frente a mis ojos, y yo, pasmado, viendo ese cuerpo hipnotizante, esa piel hermosa que hasta el día de hoy si la pienso, me siguen temblando las rodillas.
Me paré descarado y la acorralé contra la pared.
-¿No me dijo que despacio?
-Y es que acaso ¿qué he hecho?
Y la besé, la besé con ganas, con fuerza, con ternura y muy muy despacio. Le acaricié el abdomen con la punta del dedo y le agarré el muslo izquierdo con la otra mano. La cogí de la muñeca y la besé hasta el alma, le mordí la lengua y justo en ese momento sentí como las pulsaciones de mi hijueputa corazón latían a mil por hora. Y ahora yo con esta verga toda parada. Qué jartera, a lo bien, ¿por qué no se puede esperar un poco?. Mejor me alejo para que lolita no se dé cuenta.
-¿Qué hace?
-…
-Béseme más fel, béseme toda la noche.
Y así lo hice, tal y como me lo ordenó.
Le besé el cuello y le rasgué la camisa, bajé con mi lengua por la mitad de sus senos, cubiertos hermosos por un brassier negro con encaje, le mordí el abdomen y gimió despacito. Sin pensarlo le desabotoné el pantalón, se lo bajé sin apuros y me encontré de frente con esas piernas trigueñas, desnudas, recién depiladas, suaves y listas para recibir todo el amor que tuve para darle esa noche.
Volví a su rostro, y me atacó a mordiscos.
Me dijo que había esperado este momento hace muchísimo tiempo y que quería que la hiciera mía de la forma más cruda posible, “hazme tuya lindo”. Que la hiciera suya y que no me cohibiera por absolutamente nada.
-Usted siempre será mía.
Le dije llevándola a la cama
-Déjeme quitarle la ropa.- me dijo
Con gusto me dejé.
-Qué es esto Felipe?
-Mi verga Camila.
-…
-…
-Parece una daga- me dijo cagada de la risa.
-si ve como me pone?
-y si usted supiera cómo me tiene a mí, no diría nada.
-…
-Eso es lo que no entiendo.
-Pero y por qué no? Si ya ha pasado mucho tiempo.
-Y a lot of love? Así no era luego lo nuestro?
-No.
-…
-Pero no se ponga así.
-…
-Dígame algo.
-Qué? Que la amo?
-Algo que no sepa.
-Que doy la vida por usted lola.
-Pero, no se da cuenta que está vuelto mierda por esto?
-¿Y? vale la pena, no?
-No lo sé fel.
-Cómo no vas a saberlo?
-…
-Las veces que te besé, qué?, esas veces que dormí contigo qué lolita?
-Esas veces ya pasaron.
-Siguen pasando en mi cabeza.
-Fel…
-…
-…
-…
-…
-…
-…
-Yo no entiendo lola.
-Yo tampoco.
-Pero si ve.
-Usted sabe cómo soy.
-Y me encanta, pero no me haga rogarle como un perro callejero. Por fa-vor.
-No me ruegue Felipe, no lo haga.
-Pero si no tengo más remedio Camila, si la amo y no dejo de pensarla ni un segundo, si lo único que quiero es estar con usted, levantarme todos los días y verla al primer minuto que he abierto mis ojos, usted es mi vida, entiéndalo.
-…
-Deme un beso Camila.
-No loco. No más
-Solo uno.
-…
-Solo uno y dígame si no siente lo mismo por mí, si no siente lo mismo que esa tarde que me besó por primera vez. Dígame que no se le agua la boca de pensar en mi lengua, dígamelo por favor.
-Sí, pienso en usted de vez en cuando.
-Démelo.
-No, ya le dije.
-No se haga rogar.
-No me ruegue.
-A usted le fascina que yo le ruegue, la vuelve loca saber que estoy hecho mierda por usted.
-…
Y me acarició el rostro, como pidiéndome con su palma que dejara tanta cantaleta, porque yo sabía que en el fondo ella moría por darme un beso, por abrazarme.
Su mano en mi mejilla, mi lágrima rebosando el contorno de mi ojo, su beso en mi frente y un suspiro que rompía el silencio esa noche de abril. Una noche fría y amarga en la que no pude, ni por más que intentara, romperle ese hielo que a veces se le formaba a lolita por la falta de amor. Y es que quería darle todo ese amor puro que me nace de adentro, quería besarla con ganas, con fuerza y con mucha ternura para que nunca se olvidara que por más que pasaran los años iba a estar con ella. A su lado, o quizás y muy lejos pero siempre pensándola, siempre queriéndola.
Se acercó a mi cuerpo y me susurró, no llore.
Me limpié las lágrimas y le sonreí hipócritamente.
Me miró a los ojos y bajando más el tono de su voz me dijo al oído muy despacio, como para que me tragara cada una de las letras que contenía esa frase, y se me quedaran bien grabadas adentro:
-usted sabe que lo amo Felipe.
Y se me derritió la vida.
Temblé.
Sonrió.
No supe que hacer, mis instintos estaban en blanco.
No, no me ama, pensé. No me ama porque si no no hubiera esperado a herirme tanto para decírmelo, o de pronto sí, de pronto si me ama y solo cuando me ve vulnerable se compadece y me lo dice, de pronto si soy su caballero dorado, como muchas veces me lo dijo, de pronto y si me piensa todas las noches y si quiere esos hijos que dijo quería tener conmigo.
¿Será?
-Oiga, si me escuchó?
-¿Qué?
-Hágase el pendejo
-No, se lo juro que no, ¿qué?
-Que lo amo guevón.
-¿Me ama?
-Ya se lo dije.
-Si lo hace repítalo.
-LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO.
Marica, me ama.
Marica me ama y me sonríe la belleza esta.
¿Por qué me sonríes así lolita? Me enamoras cuando haces eso.
Se acercó más. Estoy que lloro de la felicidad, ¿qué putas hago? La mujer de mi vida después de casi 5 años de haberme borrado de su vida viene como si nada y me dice tres mil veces que me ama, la beso, ¿no?
-…
Esos labios tan delicados, tan suyos, tan míos. Esa forma tan hermosa que tiene de enredar su lengua con la mía, de agarrarme del pelo y pasarme los dedos por entre mi cabello, de acariciarme el cuello como si me estuviera haciendo el amor con sus caricias.
-Fel…
Mis ojos se abrieron lentamente y la vi con esa mirada de nuevo encendida, con ese fuego en los ojos… ese fuego que había desaparecido después de tantas cosas que pasaron.
-Yo a usted lo amo con locura.
-Camila, no sabe cuánto esperé porque me dijeras eso.
-Ya ve. Tomó tiempo.
-Usted es una guevona.
-Pero porque usted me volvió así, pendejo.
-Tan chistosa.
-…
-…
-Y usted tan hermoso.
¿Por qué será que me vuelve loco? ¿Por qué será que cambio tanto cuando estoy con ella? ¿Cuando sus dedos me tocan? ¿Cuando sus ojos me miran y me hablan con las pestañas? Cuando me guiña los ojos o cuando me toma la mano por la calle y me dice que soy el papá de sus hijos. ¿Por qué será que cuando me susurra al oído la piel se me eriza y me dan tantas ganas de hacerla gemir? ¿¡Por qué!?
-¿Qué piensa?
-En usted.
-Ay, pero ¿en qué?
-En usted, ¿no le digo?
-Felipe, uno puede pensar muchas cosas de la gente, ¿qué piensa de mí?
-Que le quiero hacer el amor muy despacito lolita.
-…
-…
-y… ¿qué espera?...
… … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … …… … … … … … … … … …
Y sin darme cuenta se fue desabotonando la camisa, bien despacio, tal y como siempre lo imaginé. Se paró del suelo donde estábamos sentados, puso música y comenzó a bailarme. A desnudarse frente a mis ojos, y yo, pasmado, viendo ese cuerpo hipnotizante, esa piel hermosa que hasta el día de hoy si la pienso, me siguen temblando las rodillas.
Me paré descarado y la acorralé contra la pared.
-¿No me dijo que despacio?
-Y es que acaso ¿qué he hecho?
Y la besé, la besé con ganas, con fuerza, con ternura y muy muy despacio. Le acaricié el abdomen con la punta del dedo y le agarré el muslo izquierdo con la otra mano. La cogí de la muñeca y la besé hasta el alma, le mordí la lengua y justo en ese momento sentí como las pulsaciones de mi hijueputa corazón latían a mil por hora. Y ahora yo con esta verga toda parada. Qué jartera, a lo bien, ¿por qué no se puede esperar un poco?. Mejor me alejo para que lolita no se dé cuenta.
-¿Qué hace?
-…
-Béseme más fel, béseme toda la noche.
Y así lo hice, tal y como me lo ordenó.
Le besé el cuello y le rasgué la camisa, bajé con mi lengua por la mitad de sus senos, cubiertos hermosos por un brassier negro con encaje, le mordí el abdomen y gimió despacito. Sin pensarlo le desabotoné el pantalón, se lo bajé sin apuros y me encontré de frente con esas piernas trigueñas, desnudas, recién depiladas, suaves y listas para recibir todo el amor que tuve para darle esa noche.
Volví a su rostro, y me atacó a mordiscos.
Me dijo que había esperado este momento hace muchísimo tiempo y que quería que la hiciera mía de la forma más cruda posible, “hazme tuya lindo”. Que la hiciera suya y que no me cohibiera por absolutamente nada.
-Usted siempre será mía.
Le dije llevándola a la cama
-Déjeme quitarle la ropa.- me dijo
Con gusto me dejé.
-Qué es esto Felipe?
-Mi verga Camila.
-…
-…
-Parece una daga- me dijo cagada de la risa.
-si ve como me pone?
-y si usted supiera cómo me tiene a mí, no diría nada.
-…
1 de marzo de 2012
Portada:
“Muchas veces el ejemplo es más eficaz que las palabras para conmover los corazones de hombres y mujeres, como también para mitigar sus penas. Por eso, como yo también he conocido el consuelo proporcionado por la conversación con alguien que fue testigo de ellas, me propongo ahora escribir sobre los sufrimientos provocados por mis desventuras para quien, aun estando ausente, siempre sabe consolar. Lo hago para que, al comparar tus penas con las mías, descubras que las tuyas no son nada en verdad, o a lo sumo de poca monta, y puedas llegar a soportarlas mejor.”
PEDRO ABELARDO
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