Me desperté asustado, con un sudor helado en la espalda y escalofríos acumulados debajo de mi piel; me desperté aterrado, como si se me hubieran llevado la vida por delante, por entre mi pecho... atravesando sin piedad los músculos que protegen mi existencia; sin pensarlo dos veces me levanté de la cama y salí corriendo desnudo en busca de mis ilusiones… esas que se habían ido la noche anterior de mi cabeza.
La gente no entendía como un hombre en la mitad de la noche, corría empeloto por todas las calles y todos los rincones oscuros de la ciudad... No estaba claro, mis ojos borrosos en medio de la nada, corriendo sin rumbo fijo;
seré perseguido por mi cobardía,? estaré persiguiendo mi valentía? Aún no sé que me depara... todo es tan confuso.
Me volví a despertar asustado.
Momento, no me había levantado antes?...Esta vez no estaba desnudo, esta vez estaba vacío por dentro; no sentir mi cuerpo respirar era como encerrarme a mi mismo en un viejo y fétido rincón de mis entrañas, no sentía mi corazón palpitar... ni siquiera mis pensamientos rebotaban causando eco en mi lucidez... era como una cascara de mandarina seca a punto de podrirse... intenté elevarme varias veces al punto de impacientarme; pasaron los segundos y después todo se hizo claro, los vellos de mi cuerpo empezaron a esconderse dentro de mi vacío cuerpo, la piel a desintegrarse, la ropa a esfumarse, y en menos de nada me convertí en muchas partículas de polvo; diminutas partículas que con el viajar del viento serían mi destino inhóspito.
Colores, olores, sabores...El mundo se pintó de gris y en un pestañear rutinario, las partículas diminutas pero excesivamente brillantes me devolvieron la vida.
Estalló, estalléMe volví a despertar,
jueputa… qué es esto?... ya no tengo frio, ya no estoy vacío; y ahora..?
Intenté no pararme, ni pensar, ni salir corriendo, ni nada; solo escuchar... estaba a punto de morirme porque no le encontraba una solución a lo que me estaba sucediendo. Silencio absoluto.
A lo mejor y ahora si es real, a lo mejor y todo fue un sueño, de un sueño, de un sueño... a lo mejor... mi garganta se abre a la par del segundero.
Un brazo sobre mi pecho. Una mano sobre mi mejilla.
Intento no voltear a ver con quien carajos comparto mi cama pero todo es inevitable;
un pelo rojo cobrizo, ondulado, unas piernas desnudas color canela, una cintura esbelta, en posición fetal y con el entrecejo fruncido, acurrucada sobre mis hombros encorvando su cuerpo y totalmente descubierta, lo único que la cuida es su ropa interior de encajes y roja como su pelo, sus brazos descoordinados buscan una posición cómoda en donde puedan conciliar el sueño; volteo la mirada y hay ropa tirada en el suelo de mi cuarto, zapatos con tacón, una botella de vino vacía y una copa elegante rota por la mitad, colillas de cigarrillo sobre latas de cerveza y velas consumadas en la mesita de noche.
Movimiento leve, y escucho un quejido que sale de su boca.
Carajo, ahora como me levanto de acá... no se quien soy, no se quien es, no sé que hace acá... para donde voy?. Pasaron unos cuantos minutos en silencio antes de percatar que entre más lento pestañeaba los recuerdos gráficos volverían a mi mente. Recuerdo... partículas indelebles, colores, olores, sabores…
SU PIEL. Recuerdo, correr desnudo por las calles;
su vientre. Recuerdo... mi vacío por dentro, mi sudor frio;
sus gemidos. Recuerdo, la inmovilidad de mis músculos; sus uñas detrás de mi espalda, su boca, sus mordidas, sus lamidos, sus caricias... su cuerpo, su pelo.
El color gris de la noche.
Ahora todo tiene sentido, el amor de mi vida, mi más excitante pesadilla... estuvo conmigo toda la noche; mientras yo me perdía en su cuerpo... mi mente intentaba escapar de sus manos.
Da igual, prefiero morir en su silencio.