31 de marzo de 2009
30 de marzo de 2009
Delirio.. ( II )
Mis manos se atrevieron a desafiar lo evidente, le bajé la tira del brasier abrió sus ojos, me miró a los ojos y sin pensarlo dos veces se lo arrebaté de su cuerpo, pasé saliva al mismo tiempo que ella inclinaba su quijada hacia el techo; el pelo le caía por los hombros y la cintura perfectamente moldeada hacia un juego hermoso con su lunar, la mezcla perfecta para descontrolar mis sentidos; la cogí con fuerza de la espalda mientras con mi dedo índice le acariciaba el pecho delicadamente, descendiendo en forma de zigzag por entre sus senos, suspiró; su cuerpo era un papel y mis dedos un lápiz, su costado, sus costillas, sus pechos, su clavícula, SU PIEL.
La besé, la besé por la mitad de los senos, bajé hasta su ombligo y volví a subir; mi manos se deslizaban por entre sus piernas; empezó a ponerse inquieta. Sus dedos de los pies no podían contenerse, me abrazó con sus rodillas y me hizo tener más contacto con su piel, estábamos a punto de descontrolarnos los dos. Le pasé mi lengua por la cadera y su respiración empezó a agitarse, le desabroché el short que tenía puesto y volvió a suspirar. Mis manos no se querían despegar de sus piernas; me había enviciado completamente con su cuerpo.
Desde los tobillos hasta los muslos, mis dedos ascendían muy lento, mientras con los dientes hacía el intento de quitarle el short. La agarré por detrás de la rodilla con una mano y volví a su cara; estábamos en una posición demasiado cómoda, mi rodilla sobre el colchón, sus piernas abiertas una encima la mía, mi codo sobre las sábanas, sus manos encima de mis hombros y mis dedos detrás de su pierna. Abrió los ojos y con la ceja aún fruncida intentó sonreírme; la besé lo más tierno que pude, rozando mi lengua con la suya y quitándole la respiración de vez en cuando, me agarró por los hombros y con sus uñas buscó la punta de mi camisa; me la quitó por la espalda.
Le mordí el labio inferior, le mordí la lengua, le rocé mi lengua descarada por sus labios cerrados, por la comisura de sus labios; me agarró de la cara y me dio el mejor beso de mi vida, me cogió de la nuca y mientras me besaba y me mordía el labio superior me acariciaba la cabeza y el pelo; mi cuerpo empezó a colapsar.
Cuando terminó de besarme, se dirigió hasta mi oído y mordiendo mi oreja tiernamente me dijo: ámame. Le quité el short. Me puso las manos en los hombros intentando detenerme. La miré a los ojos y haciendo un gestico raro me desabrochó el pantalón. Temblé cerrando los ojos.
Cualquier roce de su piel despertaba mis sentidos. Me agarró de la cara y me besó.
Me molestaba el pantalón, no podía sentir sus piernas desnudas, así que me separé de su cuerpo y sentándome en el borde de la cama me empecé a quitar el pantalón de la forma más paciente y lenta que pude, se paró de la cama desesperada; se acurrucó y abrazándome por la cintura empezó a besarme la espalda, la nuca, a morderme los hombros, cerré los ojos y me deje llevar, me agarró del pelo y me dejó caer en la cama.
-que pasoo?- me dijo entre risas.
-morí.
Reímos los dos, intentó ponerse encima de mí, pero en un juego de fuerzas terminé sobre ella, se humedeció los labios. Suspiró como nunca en la noche había suspirado. Le tomé una mano y entrelazando mis dedos con los suyos se la puse más arriba de la cabeza intentando aprisionarla a mi piel. Sus senos apuntaban al cielo, le besé de nuevo el cuello y sus sollozos se hicieron más presentes, me descontrolé, la besé en los labios y sentía como su cadera se movía al ritmo de mi lengua, le mordí el labio. Gimió. Frunció las cejas y cerró los ojos; y no supe si fue por vergüenza o por placer. Intentó soltarme la mano pero no pudo. Y cada segundo que pasaba me descontrolaba aún más.
La besé en los hombros, en los senos, en la mitad del pecho, se ponía cada vez más inquieta. Le quité la ropa interior y sentí como sus piernas abrazaban mi cintura, intentaba no moverse pero era inútil. La besé por el costado llegando hasta su cintura, le volví a besar el lunar, le mordí el ombligo; volvió a temblar. Llegué a su cadera con mi lengua, a su pelvis. Mis manos se deslizaban por sus rodillas; se agarraba el pelo y su abdomen comenzaba a contraerse. Le abrí las piernas muy lentamente... y...
“no, no...” dijo...
Se las abrí aún más y esperé para poder llevarla al cielo; se movió brusco y lo tomé con una señal, comencé a besarle el vientre de la forma más delicada posible. Gemía, y entre gemidos me decía que parara, seguí en su vientre acariciándola con mis labios hasta que me dijo “no más” con los ojos cerrados y la respiración acelerada. La cogí de la cintura y su mirada no se despegaba de mis ojos; su pecho se dilataba y se contraía muy rápido, pasaba saliva cada 10 segundos.
Me subió la ceja, me quité lo único que me faltaba y quedamos completamente desnudos ella y yo. Cerró los ojos, se acomodó en la cama y me abrió las piernas; me agarró de la nuca.
-Segura?- le pregunté con la respiración aun acelerada y sin aire en los pulmones.
me asintió con la cara y frunció de nuevo las cejas. La besé en los parpados, se quedó mirándome con brillo en los ojos. Deslicé mi cuerpo sobre el suyo y su respiración se aceleró, no me quitaba los ojos de encima; le agarré las piernas y empezó a encorvarse; comenzó a gemir entre los dientes, mi respiración hacia juego con sus gemidos. Se pasó la lengua por los labios y se dio cuenta de mi cara de deseo, sonrió.
Me deslizaba en su cuerpo húmedo, éramos uno solo, sollozaba y entre el sudor le susurré: quiero hacerte un amor inventado; me clavó sus uñas en mi espalda y comenzamos a gemir sin cohibiciones. Me tumbó a la cama, me acarició las mejillas y con sudor en la frente sentí como se sentaba en mis piernas. Apoyaba sus manos en mi pecho mientras empezaba a moverse tiernamente sobre mi cuerpo. Comenzó a gemir, mis manos se deslizaron por su cintura, por su cadera y por los huequitos de Eva; desdoblaba su cuerpo, movía su cadera en círculos y me apretaba los muslos con sus rodillas.
Ver como su cuerpo contrastaba con la luz de la madrugada por en medio de las cortinas, ver su pelo caer por entre sus senos y sus cejas fruncidas con su respiración agitada, sus uñas clavadas en mi pecho y las mordidas que se pegaba a sus labios, me hizo descontrolar. Estaba inmerso a ella, a su cuerpo, a su sudor; no me cambiaba por nadie, pude volar a la luna volver a la tierra e ir a Marte con sus caricias y sus movimientos perfectamente sincronizados.
Gimió la ultima vez, con ganas y cayó tendida a la cama, se arregló el pelo. Suspiró. Y me le acerqué a su cuello, se lo mordí y empecé a morderle toda la piel, su respiración volvió a acelerarse, la agarré da las piernas y volví a deslizarme en su cuerpo, no dejábamos de mirarnos, los gemidos eran mas notorios, la respiración acelerada de los dos hacía que ignoráramos el mundo; se acarró de la cabecera de la cama y el mundo se detuvo. Gemí por última vez y sudado recibí una sonrisa de sus labios. Me besó.
Se acostó desnuda a mi lado, abrazándome por el pecho.
Ya estaba amaneciendo, estuvimos abrazándonos un buen tiempo.
Le besé el pelo y le susurré:
TE AMO.
27 de marzo de 2009
Archivando:
El objetivo de este escrito NO es notificar, tampoco testificar, criticar, investigar ni indagar; mucho menos recrear o distraer… entonces, quitémosle el “objetivo”; también la clasificación. Solo es un texto narrado por mis dedos (y por mi mente) y que se dirige a una población en común; a los lectores que valga la redundancia, me leen.
Comienzo mi historia relatando que hace no mucho, me encontraba caminando por una de las calles mas transitadas de mi ciudad natal y escuché algo que me impactó bastante; y que siendo hoy, lo recalco iniciando mi escrito para enfatizar un poco sobre la sociedad y la importancia de la música en ella.
Pues bien, les venía contando que percibí algo que me extrañó un poco y que al describirlo me causa un poco de gracia. Ese día, escuché a un niño de no más de 12 años, con el i-pod medio puesto, cantando a los tres vientos: “a ella le encanta como le hago y le doy”[1]. La reacción fue casi instantánea; a la par del segundero me volteé con una expresión de asombro y lo miré con una indignación descarada.
Desde ese momento, me surgieron pensamientos de la nada, y colapsó mi sentido oculto (el que todos tenemos bien guardado) de sentido social. Qué esta pasando con “nuestra” civilización?, a donde nos está llevando la sociedad de consumo?, qué nos está vendiendo los medios y cuales son sus efectos en nosotros para que actuemos de esa manera?.
Resulta que la buena música, el rock clásico y el alternativo terminaron siendo un fastidio para las nuevas generaciones. Claro!, ya eso pasó de moda, el concepto de música se ha venido degenerando tanto. Pero aún todavía se me es imposible asimilar que haya gente que afirme que su cantante favorito es Daddy Yankee, o Tego Calderón; bien, no quiero tomar una posición radical frente al tema… aclaro; pero, tal cual, literal… y si nos ponemos a analizar, el reggaetón en sí no se puede considerar como música, no tiene la armonía necesaria, el ritmo y la relación entre el sentido de la canción; la letra y el equilibrio musical, que un género musical suele tener.
Pero es que a la gente le dejó de importar eso, la música terminó siendo un rato de relajo sin trascendencia emocional, que cohíbe de cierto modo el palpar de nuestras almas y el sentirnos participes de una cultura definida.
Las culturas desde un principio evolucionaron gracias a la música, todo se regía entonces por los sonidos y las nuevas tendencias musicales, la ideología estaba claramente explícita en ella; desde un comienzo, el hombre erguido se dejó llevar por los sonidos de la naturaleza y así se sintió parte de ella. Todo presidía alrededor de ella, los cultos y ritos la envolvían de una manera audaz.
Eso se fue desvaneciendo poco a poco, ahora; en pleno siglo XXI la cultura musical está extinta. A la gente no le importa escuchar letras que solo evoquen deseos sexuales y pensamientos no tan libremente aceptados.
-“pero eso que importa?, si es chévere, y se puede bailar”- me dijeron una vez, cuando pregunté los efectos del reggaetón en la vida de alguien. Precisamente, no importa. Ya la música perdió su sentido esencial, comunicar, transferir y hacer sentir.
Claro, tanto el reggaetón, como el dark-metal y todos sus derivados son desviaciones de cultura y movimientos que mi cabeza aún no logra entender. No logra entender, por las actitudes que suelen tomar dicha gente.
Nunca he estado en un concierto de reggaetón porque la música, los cantantes y la gente me suele agobiar; pero una vez estuve en un concierto de death-metal, y les cuento… la experiencia fue traumática.
Hace aproximadamente 2 años, fui convencida a entrar a dicho concierto por un amigo que le encanta todo este cuento de la música “progresiva”, lo acompañé un rato a ver a su banda favorita, pero me hallé sorprendida por lo que pude encontrar adentro. Era como la inquisición, absolutamente todos vestidos de negro y con un par de accesorios extravagantes; gente que … muy rara vez se ve caminando por la calle. La ropa, un factor no tan importante pero si impactante.
Cuando el famoso grupo salió a tocar, la gente se enloqueció y yo me estremecí; las reacciones todas acompañadas por un humo inmenso de marihuana, gritos, gemidos y toda la clase de bulla inimaginable.
La letra inentendible, las guitarras distorsionadas, el ritmo a una velocidad exagerada y la gente en medio de emociones, exaltados y casi hiperventilando, se tiraban golpes, puños y patadas unos a otros. Claro, el famoso pogo. Eso ya lo había vivido antes en rock al parque, pero puedo jurar que nunca vi nada parecido; después me explicaron que no era un pogo, sino mosh.
Según wikipedia* “el mosh se refiere a la actividad en la cual los miembros de audiencia en el funcionamiento de música en vivo, agresivamente empujan o se golpean el uno con el otro. El mosh con frecuencia es acompañado por el salto de etapa, el surf de muchedumbre, y headbanging. Comúnmente es asociado con conciertos de el heavy-metal, dark-metal, death-metal, punk rock, entre otros.”
Algo así, fue lo que viví esa tarde.
El aspecto del bar era grotesco, y todo se fusionaba y hacía una mezcla perfecta para la ocasión; lo que más me causó curiosidad fue la letra… no pude comprender ni una sola palabra de la canción, y lo peor de todo es que mas de 60% de los espectadores, fanáticos, se la sabían de pies a cabeza.
Pasamos entonces de un extremo a otro: del reggaetón al dark-metal; géneros que están surgiendo y cogiendo auge por la gente, el heavy en general, viene de varios años atrás, aproximadamente de finales de los 70’s y principios de los 80’s… de ahí se desglosa el death-metal, el neo-metal, el industrial… etc.
El reggaetón por su parte: nace de la fusión de ritmos africanos, puertorriqueños, y costarricenses; surge entonces la champeta, y con ella el reggaetón mucho después a comienzos del 2000.
Esto, en cuestiones de la música y su historia, pero en sí el papel que está cumpliendo estos géneros en la sociedad; el degradar notoriamente la cultura y en volverse parte de una masa sin intelecto y sin capacidad de razonar… me hace cuestionar de manera brutal las ideologías de dichas culturas.
Las experiencias, en si; incómodas de relatar, traen a mi cabeza pensamientos no del todo agradables.
Cómo es posible que me encuentre yo con un niño de 12 años cantando semejante barbarie?, que claro, me imaginó que para él no tiene mayor trascendencia. Estamos siendo consumidos por los medios, y por las nuevas tendencias que salen a la “moda”.
Estamos perdiendo nuestro criterio y nuestro poder de decisión… la música ya no es la que una vez fue… vale la pena seguir consumados en esa sociedad de consumo que nos exige cada vez mas ser del montón?.
Por mi parte, no creo…
¡Que viva la buena música!
26 de marzo de 2009
Another Chance
25 de marzo de 2009
I step off the train
I'm walkin' down your street again
And pass your door
But you don't live there anymore
It's years since you've been there
And now you've disappeared somewhere
Like outer space
You've found some better place
And I miss you (Like the deserts miss the rain)
And I miss you Oh (Like the deserts miss the rain)
Could you be dead?
You always were two steps ahead
Of ev'ryone We'd walk behind while you would run
I look up at your house
And I can almost hear you shout, down to me
Where I always used to be
And I miss you (Like the deserts miss the rain)
And I miss you (Like the deserts miss the rain)
Back on the train I ask why did I come again
Can I confess? I've been hangin' 'round your old address
And the years have proved
To offer nothin' since you moved
You're long gone
But I can't move on
And I miss you Oh-oh (Like the deserts miss the rain)
And I miss you, yeah (Like the deserts miss the rain)
And I miss you
I step off the train
I'm walkin' down your street again
Pass your door
I guess you don't live there anymore
It's years since you've been there
And now you've disappeared somewhere
Like outer space
You've found some better place
And I miss you (Like the deserts miss the rain)
And I miss you, yeah (Like the deserts miss the rain)
And I miss you, and I miss you
(Like the deserts miss the rain)
And I miss you, yeah (Like the deserts miss the rain)
Deserts miss the rain
(Like the deserts miss the rain)
Like the deserts miss the rain (Like the deserts miss the rain)
Un susurro entre besos a medio entregar, unas uñas postradas en un recuerdo infinito y una mujer que nunca en mi vida volveré amar.
Suficiente, no quiero más – volvió a decirme con ese gesto particular que hacía temblar hasta la partícula más recóndita de mi frágil cuerpo. Sus silencios apuñaleaban sin compasión mi carne débil.
La sigo añorando, a esos ojos pardos y sus cejas perfectamente depiladas; a esas pestañas largas y palpitantes que me hacían delirar, a su cuerpo esbelto y su voz reguladamente delicada, sus uñas de terciopelo y su cabello ondulado... ese que incitaba en mis sueños, los viajes más estrambóticos sobre nubes de caramelo.
Suficiente.
Lárgate.
Llegué a mi casa, me miré al espejo... aún seguía su marca en el vidrio “tuya siempre” con su letra particular escrita con tinta de labial rojo, ése que descontrolaba mis sentidos y deambulaba con mis labios.
Temblé, lloré... bienvenido a mi mundo- me dijo con un tono opaco, el reflejo de mi mirada.
23 de marzo de 2009
llamándote...
No quise hablar, éramos solo tu y yo en silencio, mis ojos se aguaron y recordé como por medio de noches oscuras me musitabas un te amo, un te adoro y un no me sueltes; éramos dos, dos entes detrás de las luces de la noche y encima de la luna silenciosa que nos admiraba sin parpadear.
Las nubes acogían nuestros sueños, los suspiros se los llevaba el viento así tal cual como nuestros besos a la deriva. Tus manos no eran más que garras que se adueñaban de mi piel y de mis deseos tácitos; una miel seca.
NO ME JODAS LA PUTA EXISTENCIA.
No quiero llorarte ríos quebrantados ni gritarte ecos sordos en mi garganta despedazada, la vida no es más que color de sangre inmerso en tonos opacos que se esconden en la pupila de tus ojos.
Lloré una vez más... mientras tus susurros me reclamaban un abrazo.
Ahora prefiero no mirarte.
Att: tu sombra, mi sombra (?
21 de marzo de 2009
19 de marzo de 2009
Orgásmica
Te deslice con delicadeza al liquido mágico que nos iba a hacer delirar, tu con paciencia desesperabas mi calma, no aguanté más; los ojos se me nublaron recordando el primer momento que estuve a tu lado, el pecho se me expandió y noria por erizarte la piel con la punta de mis dedos.
El tiempo pasó y poco a poco fuiste apareciendo en mi memoria, mis ojos te guardaron la textura en mi cabeza; procuré ser lo mas cuidadosa posible no quería que entre luces rojas nos perdiéramos las dos, ni tu cuerpo ni mi deseo por tenerte en mis brazos.
El silencio acumulado me hizo sollozar sigilosa.
Aún recuerdo como te movías y como asomabas tu cabeza ingenuamente, sabiendo que estabas al pleno control de mi cuerpo.
Sigo amándote.
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A mi fotografía y sus químicos
15 de marzo de 2009
13 de marzo de 2009
Para seguir
Déjame, vete a pasos lentos; esos que suelen diferenciarte. Déjame detrás de las nubes y debajo del sol, déjame morir ahogada por un llanto que no sale y me asfixia retumbando sigilosamente en mi cabeza. Deja que te odie, que te aborrezca para que en el segundo más inmerso de tiempo llegue a amarte; para que en el suspiro reencarne tu piel tu aroma y tus besos; déjame borrar tu voz con cautela, que ningún rasguño pueda afectar mi estado natural. No me cuentes, déjame afligida. Deja de pensarme, déjame temblar de frio y gemir de rabia; deja de pasar saliva con mi nombre oculto en tu mente.
Déjame cantarte con rencor, deja que mis lagrimas rueden una vez más por mis mejillas y muérete de envidia, se duro conmigo; ignórame. Jódeme.
Porque en los silencios más abstractos de mi puta existencia te amo con locura, porque tus manos cálidas que solo en sueños están en mi cuerpo le pertenecen a otra; procura no mirarme, porque en cada parpadear se me va mi vida detrás de la tuya, detrás del recuerdo fugaz que perdura en mis pupilas.
Déjame olvidarte.
Déjame admirarte, porque solo así... podré seguir conmigo.
Delirio.. ( I )
Hablamos, hablamos y hablamos; la hice reír, le hice cosquillas, la hice rabiar... y después de un tiempo, todo empezó:
-dame un beso- me dijo
-no, no quiero- le contesté mientras me deslizaba a la cabecera de la cama
-daaame un beso
-ven y búscalo- Y se acurrucó en la cama con sus rodillas, apoyándose en la palma de sus manos empezó a gatear hasta donde yo estaba. Cuando por fin estuvimos cerca, la tomé de la cintura y la acerqué a mi cuerpo lo más que pude y me miró como nunca antes me había mirado; le sonreí. Mis manos no podían quedarse quietas, no sabía que hacer; estábamos tan cerca que su respiración se fusionaba con la mía. . .
Su mirada se clavó en mi cabeza, parpadeaba despacio, me sonreía de vez en cuando; mi cuerpo colapsado empezó a acariciarle la espalda baja sin quitarle los ojos de encima, y como por arte de magia, al mismo tiempo ella me acariciaba la cara.
Comenzó entonces un juego de caricias y miradas. Primero fue la espalda baja con las manos, después el coxis y la cintura con las uñas a un ritmo lento, todo perfectamente planeado, luego la cadera con la punta de los dedos.
Suspiró.
Deslicé mis dedos entonces por encima de su blusa y le acaricié su espalda sobre la tela, llegué a sus hombros. Sus manos aún seguían en mi cara. Me senté en la cama, me humedecí los labios con la lengua y me incliné sobre su cuerpo, no tuvo otra opción que recostarse sobre el colchón. La volví a mirar, me incliné más sobre su cuerpo y con la mano aún entumecida le acaricié el pelo, con un solo dedo le desdibujé corazones en el rostro, en las mejillas, en los labios… estaba a punto de explotar; quería recorrer con mis labios toda su piel desnuda.
Me incliné más y sin descaro le besé el cuello, le mordí suavecito la piel y luego se la acaricié con mi lengua; sentí como se desdoblaba y como los escalofríos le pasaban por en medio de la espalda, aproveché entonces y con mis manos le fui subiendo la blusa muy lentamente, acariciándole la cintura y la cadera con tan solo dos dedos; me introducía en su deseo agarrándola de la espalda baja y haciéndola desdoblar desde el colchón a mi cuerpo, subiendo mis manos por su espalda y mirándola a los ojos.
La besé detrás del oído, le respiré en el cuello y le susurré que la adoraba como nadie, me sonrió y cerró sus ojos.
El recorrido empezó, con mis labios y la respiración un poco agitada empecé a descender por su cuello, por la mitad de su garganta, por el hueco del pecho, por la clavícula, por los hombros, rozándole la piel con mis labios le besé de nuevo el cuello, pero esta vez con muchísima más delicadeza.
Volvió a suspirar.
Me acurruqué y levantándole con un dedo la blusa le empecé a acariciar el abdomen con un solo dedo mientras le respiraba con prudencia el costado de su cuerpo; su figura se marcaba en mis labios y en mis ojos, su piel suave me incitaba a hacer las cosas mas perversas, me contuve.
Rozándole los vellitos del abdomen con mis dedos, tembló. Me acerqué a su ombligo y se lo besé como nunca: despacio, exhalando moderado por entre los labios, sintiendo el movimiento de mi piel, de mi lengua, rozando la punta húmeda con su piel seca. Dijo algo entre dientes que no escuché muy bien.
No importó.
La cogí de la cintura con mis dos manos e intenté subirle la blusa aún más con mis palmas sobre su piel. Apareció su lunar, ese lunar que me mortifica todas las noches. Ella sabía cual iba a ser mi reacción; la escuché reír y mi cuerpo colapsado no podía moverse. Se arregló el cabello y con el movimiento de su cabeza subí mi mirada. Me sonrió. Respiré profundo y me acerqué más a su piel. Le quité la blusa, y volví a su lunar; se lo besé, con mis labios le conté las costillas, le respiré por la mitad del torso y le mordí los hombros.
Escuché un sollozo.
(...)
Continuará...
5 de marzo de 2009
Volví
No hay nada más hermoso que tu y yo inmersos en un mundo de locos, o que tú seas la locura intensa de mis instantes cohibidos.
Teadoro