Los ojos del amanecer son los únicos que puden juzgar nuestra existencia,(...) detrás del alba siempre se esconde la noche; detrás de ella, mi vida.

7 de junio de 2009

Sexo, pudor y lágrimas. ( I )

Otra vez tú?
Ábreme,.. te necesito

Minutos antes, mi alma deambulaba por detrás de la puerta; los ojos se me aquietaban y musitaba entre silencios repentinos, no sabía que hacer... Esa mujer, era mi vida entera, era un sosegar, era un colapsar.

Alcancé a organizar un par de frases sin sentido, me ajusté el pantalón, me subí la bragueta y me desmoroné sobre la madera; sentí como todos mis músculos se entumecían mientras ella caminaba hacia mi. Era mágico, aún sin verla mis parpados temblaban, mi garganta se secaba... Supo que era yo, lo sabía desde un comienzo... Una noche sin luna, el reloj que marca las 9 y alcohol etílico merodeando por todo mi cuerpo, lo sabía; sabía que mis pies buscando algún sentido, pararían acá.

Respiré. Me ordené el pelo

Vete, no te voy abrir
Camila, por favor.
No

Encaprichado por sus labios y su olor a vainilla, esperé a que la luna saliera... me senté en las escaleras del edificio y desdoblado por algún tipo de peso peculiar, contaba los barandales una y otra vez. La necesitaba con locura, quería de nuevo estar en su cuerpo; aprisionado los dos por el sexo jugoso y las gotas de sudor. Bebiéndonos mutuamente y robándonos bocanadas de aire puro.
Suspiré.

Saqué el último cigarro de mi bolsillo y le contemplé la piel, había empezado a enloquecer.. todo se me parecía a ella, las nubes, las sombras, las voces, los cuadros; todo... hasta mis propias manos.
Alucinaba, la manta blanca que estremecía al tabaco era su piel canela. La textura blanda del filtro de mi perversión, sabía como sus labios.“soy un cabrón por no decirle que la amo”- Me repetí muchas veces, sobretodo cuando llegaba solo a mi casa, ebrio de amor; drogado por sus labios.

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Mucho gusto, María Camila - me dijo –
Eres de por acá? – sonrió –
Cómo va a ser! (...) Fumas? – y mientras le ofrecía mi corazón, en una cajita de tabacos, me miraba de reojo... prendía me existencia y exhalaba con ganas; mostrándome sus dientes, haciendo algún tipo de gestico raro, me robaba todos mis sueños cotidianos. Así la conocí, en un parque esperando a una de mis mil putas, la conocí.

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No me importa, eres un cabrón – y su furia era inminente. Confieso que me encantaba verla en la cima del pico, a punto de estallar; y es que... alguna vez me dijeron que el sexo con rencor es más delicioso. No se, pero después de esa noche me volví un adicto a sus lágrimas.
No, ya no quiero más de esto (...) Jódete malparido.
Vete con ella, me da lo mismo – Se veía tan linda con su entrecejo fruncido, todo era perfecto, cada pestañear me hacía entorpecer. Sus ojos verdes y la profundidad de su mirada me hacia desatinarme a cualquier hora del día; siempre estaba ahí, detrás de mi cabeza con su voz apacible y su olor seráfico.
Me sabe a mierda esto- y mientras me alejaba de golpe, la puerta rechinaba y toteaba en un segundo. Entre sollozos y alaridos silenciosos gritaba desde la sala: Y no vuelvas.

Ella seguía ahí, mirándome por el cerrojo, inquietándose por mi presencia.

Me abrirás?
Silencio.

Aún no sabía que hacer, los recuerdos agobiaban todo mi ser. Quería limpiarle las lágrimas, sabia muy bien que detrás de la chapa, a dos metros de mi cuerpo, estaba tendida y llena de dolor. Quería correr a abrazarla, a besarle la cara, a mimarla.“Vete, no te voy abrir. Vete, no te voy abrir. Vete, no te voy abrir.” Era su voz, era su silencio, eran sus ojos... y yo, seguía ahí.
“acá por vos” le dije una noche igual a esta... acostado en el cemento, borracho hasta más no poder.

La cerradura trasmitía el sudor y la tembladera de sus manos; despacio comenzó a girarse y mientras mi mundo se ponía de cabeza, la puerta de entreabrió. Volteé sediento de su cuerpo y ahí estaba su figura entre cornisas y a medio dibujar por la oscuridad del tiempo.
Mi tráquea se cerró, no podía respirar. Intenté pararme con fuerza y en un vaivén de deseos, me aquieté.

Continuará . . .

4 comentarios:

:MMC: dijo...

He perdido mi esencia

Anónimo dijo...

Me das asco

Anónimo dijo...

No me leas entonces.

Anónimo dijo...

A ti no.