Tus manos me traen hasta acá, la vida se me va en un suspiro y si entrecierro los ojos puedo verte mejor; no dejas de sonreírme... y entre parpadeos constantes me robas un beso. La luz se apaga.
Algo me agobia. Tu mirada detrás de mi cabeza tortura mis silencios a oscuras. Los pensamientos sabotean mi comportamiento, no se que hacer; me desvanezco entre el suelo.
Los poros de mi piel se derriten uno a uno... continuos, lentos, hasta acabarme por completo; mi pelo como hojas de otoño, los rasgos de la cara, los detalles de la ropa. Quedando polvo al aire.
Una sonrisa imperfecta quedó encima de las boronas.
Sí, amaneció.
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