Los ojos del amanecer son los únicos que puden juzgar nuestra existencia,(...) detrás del alba siempre se esconde la noche; detrás de ella, mi vida.

24 de diciembre de 2009

El reloj grita tres-

Abrí los ojos sobre una cama desnuda... abrí los ojos para cerrar mi sueño y mientras volvía en mí, el reloj hacia tic-tac.

(10.29) Las manchas borrosas que inquietaban mi memoria se dispersaban cada vez más. . . desde el momento que mi pupila rozó el sol, mis parpadeos se hicieron más lentos, parpadeos de cómo quien intenta devolver el tiempo con las pestañas, de como el que intenta despertar de un ensueño profundo.

Abrí los ojos y la primera imagen que forzosamente empecé a siluetear fue ese reloj, un reloj grande, gordito y de un color naranja-violeta que me apuñaleaba de vez en vez, cada que el segundero danzaba sobre la manta negra donde descaradas, reposaban unas cuantas líneas en forma de cielo. (10.32) Líneas oblicuas, punzadas erróneas, TIC... ¿dónde carajos estoy?, TAC... ¿quioras serán? ¿hoy es jueves?, TIC... MIERDA, esta no es mi casa, TAC... ¿a quién hijueputas me culié ahora?, TIC... ¿en dónde estuve anoche? acuérdese cabrón, TAC.

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(10.45) Lagunas mentales alborotaban mis ojos mientras despacio, como quien huye de su verdadero deseo, me levantaba del colchón intentando no dejar rastro; obviando-me hasta el fondo, frunciéndome el entrecejo con rabia para así por lo menos, poder intentar evitarla a ella... al cuerpo que yacía semi-muerto detrás de mi espalda; (10.47) la verdad es que entre más pasaba el tiempo, más me inquietaba por voltear a buscarle el rostro. . . me la imaginaba de mil formas, primero radiante, luego imperfecta, después impactante. La desdibujaba morena, castaña, rojiza. Borraba bocetos de sus ojos y de su sonrisa, imitaba millones de voces en mi cabeza e intentaba perfeccionarla a la par, me sentía un mini-dios jugando a ser impotente con sus manos, jugando al amor despiadado con sus pómulos, jugando al egoísmo certero con su lengua; me imaginaba sus labios, sus besos. . . todo mientras buscaba mi ropa en el desorden del suelo. (10.54) No lo creía, me negaba una y otra vez y seguía sin entender cómo es que semejante mujer. . . la que degustaba sin murmullos el aire que deslizaba sobre su piel, a espaldas mías; se había fijado en mi? Como fue que terminé en la cama con un cuerpo tan esbelto como el suyo?. –claro, para mi memoria seguía siendo la mismísima Venus postrada en el colchón, y nada ni nadie me hacía cambiar de parecer-

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Aún me quedaba mucho por pensar, mucho por sonreír, mucho por cuestionar; pero el tiempo se me escapaba por entre las uñas y en una cuestión de dos por tres, abriendo y cerrando los ojos, danzando el reloj en la luna, me hacía falta solo un zapato por vestir. . . me levanté en puntitas y mientras el peso del colchón alivianaba mi cuerpo, un chirrido frondoso se desprendía de los resortes de la cama; como si su inconsciente suplicara por mi presencia.

Salí en puntas-de-pie del cuarto, grabándome con cautela cada detalle del piso, del techo, de la pared. . . era tan pendejo que intentaba reemplazar en mi memoria los retazos faltantes con imágenes difusas de objetos tangibles, como si la sed de amor se pudiera saciar con memorias que no te pertenecen; claro que para esa entonces ni me importaba lo que hacía.

Salí del cuarto, llegué a la puerta del apartamento. . . y mientras abría el cerrojo todos los recuerdos me cayeron del cielo, me embadurnaron hasta el talón y me impregnaron la piel con cada detalle; millones de flashback bloqueaban mi vista,.. su olor, sus gemidos, sus uñas detrás de mi espalda, sus senos apuntando al cielo, su pelo desordenado sobre mi pecho, su lengua inquieta sobre mi piel, sus ojos entrecerrados, sus piernas color canela, sus dientes sobre mi espalda, mis manos sobre sus rodillas, sobre su cintura, sobre su nuca, sobre su espalda, sobre sus nalgas, sus diminutas goticas de sudor y ese... ESE HIJUEPUTA LUNAR EN SU OMBLIGO.

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Ahora, cada que el reloj grite tres, mi memoria esporádicamente me tortura con cada una de las imágenes que quise evitar. Ella ahora vive en mi memoria-

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