Los ojos del amanecer son los únicos que puden juzgar nuestra existencia,(...) detrás del alba siempre se esconde la noche; detrás de ella, mi vida.

10 de febrero de 2010

Flaca:

No voy a decirte que me ames, porque después de un buen tiempo comprendí que al amor no lo puedes forzar, que si sientes algo en el fondo, no te queda más opción que enfrentarlo y desglosarlo con ganas, con sed y con hambre; así que a mi no me sirve de nada encaminarte los ojos para que veas conmigo lo que se me plazca, perderé si lo hago y eso es lo que menos quiero.

Tampoco te pediré los besos que necesito para volar en tus brazos, ni que me tomes la mano ni que me llames por la noche, porque sabes como me pondré después de un te quiero, sabes que podría darlo todo solo para mirarte las cejas y la silueta en la madrugada. . . y no, la verdad es que no quiero; porque más que miedo tengo unas fuerzas incontrolables de amar, tengo un caos que crece y crece en mi interior, tengo lagrimas, peleas, sueños y muchas más vainas que decidí guardar solo por evitar fastidiarme y agobiarme.

No, no te quiero agobiar; y se muy bien que en-videarme trae consigo un agobio intenso. Por esa misma razón no he hecho absolutamente nada contigo, intento no mirarte mucho y me mentalizo para no regalarte tantas sonrisas; aún así la paso bien, y me desinhibo total cuando estoy a tu lado; que si quiero abrazarte lo hago, si quiero joderte también. . . entonces todo se resume a un beso y una caricia.

Algo superfluo, algo físico.


Flaca, yo te quiero. Y bien adentro de mí te he guardado las mil y un cosas que no pude darte; y porque se que aún cargas la manilla en tu muñeca dejo que pase el tiempo entre las dos, dejo que el aire corra e intento no acercarme mucho; pero sabes bien flaca, que estoy a unos pasos detrás de tu cara, que si bien quieres voltearte a abrazarme ahí estaré con los brazos abiertos.

Háblame flaca, no me hagas sentirme impotente. Háblame y dime lo que estoy haciendo mal, susúrrame lo que hice bien y lo que esperas con los párpados cerrados... aún queda mucho tiempo por vivir; por favor no me cierres la puerta.

Te sueño.

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