Los ojos del amanecer son los únicos que puden juzgar nuestra existencia,(...) detrás del alba siempre se esconde la noche; detrás de ella, mi vida.

19 de agosto de 2010

Hoy son dieciocho (allá) y no quiero esforzarme, menos por ti

Había dejado de lado este rito tortuoso: el escribir. Había empezado a sumergirme en una dialéctica, si se quiere, de mi cuerpo; en un silencio ensordecedor, en un nudo sin fondo... pero de la nada – tal cual llegaste-, me sacudiste bruscamente de mi delirio y me abstrajiste de la forma más absurda para dejarme en el aire, sofocándome, con las branquias invisibles que me brotaron de la piel después de tu ausencia. (sí, es solo por hoy)

Demasiadas vueltas que inician sin partida. Así como solías ser conmigo, difusa e inconclusa... cansona, indecisa y exasperante. Revolvías mi mente con un cucharón y dejabas mi alma intranquila, adivina qué?... extraño esa mierda. El cuasi-amor y la nada, dos opuestos que se fusionaban para endulzarme con caos. Yo enseñándote mil vainas y tú leyéndome, encantada por mi nosequéputas. En verdad ahora que lo pienso, no sé qué carajos viste en mí... supongo que fue la efervescencia de una ilusión, o el reflejo confuso de una imagen sobre tu pupila (mi sonrisa? mi espalda? mi pelo? mis lunares?, tu sabrás) depronto fueron los colores llamativos de la psicodelia frustrada que llevo por dentro (y no, no es música), ¿las vibraciones quizá?, las madrugadas acompañadas de frio, las ojeras sin lágrimas, los dientes que se te asomaban cada dos por tres sobre tus labios. Sí, soy una puta por decirlo pero lo tengo claro, te hago mucha falta.

Sin mí no eres tú. Déjate de maricadas que el tiempo lo único que hará será acribillarte la cabeza; puede que dejes de lado el martirio y pisotees el recuerdo de vez en cuando, pero el olvido no te soltará nunca. Estúpida fui yo por creer en tus palabras, imbécil fuiste tú por arrastrarte con mi sombra, por mendigarme amor y desvanecerte en fragmentos con mis acciones. Vainas que nunca te incumbieron y a sabiendas, intentabas colarte por cualquier espacio; nunca aprendí a hacer castillos de arena. HEY! me dejaste sin ganas.

Sí, errores tuyos, pero qué más da? Cagada por lo que pasó, me hubiera gustado darte más... aunque ahora que lo pienso, he escrito muchas mentiritas hoy. Ah, por cierto, (acá va el mensaje personal) celebra esa cosa que llaman cumpleaños como se debe: borrándome de tu mente... aunque si lees esta mierda es como difícil, no?

Y para no ser tan hijueputa... sí, lo confieso, a veces te pienso de sobra.

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