Pa qué? pa qué? pa que lo sepa.
Eran las siete de la mañana, la congestión vehicular me tenía con la regla verde y los pelos de punta, debía estar a las ocho en punto sentada en un pupitre de mi universidad recibiendo clase.
siete y veinte minutos, aún en la estación de transmilenio y nada que pasan los hijueputas buses. Los que pasan pasan tetísimos y los otros, follándo a su madre andarán porque no se asoman ni a la esquina. Los que estaban esperando el servicio se empezaban a desesperar, otros simplemente bostezaban y cabeceaban en la puerta, los sobrantes, ni me interesaron. Justo a las siete y media, quién iba a pensar, parquió un bus rojo vació al frente de todos nosotros, la gente se abalanzó, parecían animales de carne y hueso, en celo entrando a un corral.
Córranse triplehijueputas, no se colen. - grité.
Pero qué va, quién iba a escucharme, nadie.
Cinco estaciones más y me bajo, terminé esa frase en mi cabeza y entraste tú por la puerta. Te hechaste encima mío y te importó poco el reducido espacio que había entre nosotras.
Cómo no olerte, cómo no mirarte directo a los ojos, cómo no sentir tu piel sobre la mía, cómo no contabilizarte la respiración, fijarme en los lunares de tu cara, el maquillaje de tus ojos, escuchar la música que se escapa por tus oídos en esos audifonos gigantes dignos de una buena amante.
¿Lo será? ¿serás buena amante? ¿y si te pido un beso con mis ojos me lo das? ¿qué tal si te robo uno, y sin que nadie nos vea te hago el amor despacito, acá, al frente de todos estos hombres? ¿y si le demostramos al mundo que sin saber nuestros nombres podemos amarnos?
Mil y un preguntas.
Bebé cantando:
Y en alguna parte de mi cuerpo habitó un trozo de tu olor
En tu silencio habita el mío
Un trozo de dolor
Ahora estas aquí
Ahora estoy aquí
Abrazame para que piense alguna vez en tí
Que el aire es de cristal
Que puede estallar
Que aunque mis labios no hablen
Te quiero devorar..
& pasó, pasó sin querer.
Frenó el bus y sin mente me abalancé sobre tu cara, sobre tu olor, sobre tu piel, besé esos labios húmedos, los besé con ganas.
Besé tus labios tan despacio que el tiempo se derritió entre mis dedos, que se me hizo agua el calor del bus, que se me elevaron todos los sentidos... y me enamoré de ese segundo en el que tu lengua encontró la mía; porque supe en ese instante que no era un simple capricho mío, porque supe que también lo querías, que deseabas estar conmigo, rozarme, tocarme; supe también que aproposito le subiste a la canción para que pudiera escuchar... porque me mirabas por el rabillo del ojos y mordías tus labios con esa única intención.
Caí en tu red.
Caí en tu forma tan partícular de coquetear, haciendo nada, siendo tú. puramente tú.
Te vas sin más? - Me preguntaste.
Pues...
(silencio)
Me llamo Laura, y tú? - Preguntaste de nuevo.
No te pregunté nunca tu nombre - Repuse.
No querías saberlo? Pensé.
(silencio)
Yo si quiero saber el tuyo.
Marta.
Marta, quédate. - & créeme que aún tengo grabado en mi mente esa forma tan particular que tienes de decir mi nombre, como con dulzura, como con amor.
cómo cuando bebé canta y me enamora despacio, sin darme cuenta.
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