Los ojos del amanecer son los únicos que puden juzgar nuestra existencia,(...) detrás del alba siempre se esconde la noche; detrás de ella, mi vida.

1 de septiembre de 2008

Blog de notas:

Intenté escribir algo conciso y mis dedos no dieron más que un balbuceo de palabras inteligibles al ojo humano.

Eran las cuatro (4) de la mañana y todavía seguía despierto.
El cubículo de mi cabeza tiritaba con mayor fuerza y solo se venían a mis pestañas pequeñas partículas de su imagen.
Las lágrimas aún ruborizan mis mas minúsculos sentimientos, dejando atrás el prejuicio de la distancia... y de la impudicia.

Todavía permanece en mis oídos el grito efervescente de su dolor mas aclamado, los ecos ensordecen mi memoria y nada justifica sus perturbaciones desde entonces.

Muero de sed, y lo merezco; hace frio acá adentro y el metal impide que mis ilusiones vuelen, ya no sueño; ya no duermo. La noche asecha mi condena más grande, encerrarme en mi propia alma.
Llorar no sirve de nada cuando las promesas irrompibles son traicionadas por el subconsciente, espero, aunque cobarde sea, que ella esté en un lugar mejor.

No debí mirarla, no debí tocarla, no debí besarla.
No debí matarla.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Ni encerrarla en una jaulita.