Siempre que me sentaba en el salón y me cruzaba de piernas, llegaba ella como por arte de magia... mi corazón palpitaba más fuerte, mis suspiros eran más seguidos; las miradas se cruzaban y todo era un caos.
Todos los días antes de descanso le lanzaba avioncitos de papel, pero ella lo único que hacía era botarlos a la basura, arrugarlos, a veces hasta romperlos.
Así que un día decidí hacerle el avión de papel más grande del mundo, mis manos tomaron inconscientemente el libro de matemáticas, porque siempre consideré que los números no son importantes; solo el amor. Y arranqué hoja por hoja y las fui pegando al ritmo de las nubes; y en cada doblez le escribía un te quiero, un te adoro, un te extraño, un te anhelo, un beso, una caricia...
Y cuando ya estuvo listo, tomé impulso para lanzarselo... cuando le llegó a la cara y pudo agarrarlo con sus uñas, se volteó y me dijo: ya estoy cansada que me lances aviones todo el puto tiempo, dime cuál es el problema?.
Y delante de todo el salón mi mente me obligó a responder:
El problema es que... tu eres mi cielo.
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adaptación de Jairo Anibal Niño*
1 comentario:
Te quiero
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