Los ojos del amanecer son los únicos que puden juzgar nuestra existencia,(...) detrás del alba siempre se esconde la noche; detrás de ella, mi vida.

25 de diciembre de 2008

Reconociendo una culpa inexistente... (A ti)

Creo que no hay nada más fastidioso que leer la razón incongruente a los pensamientos obsoletos en los labios de alguien más.


Tengo rabia acumulada detrás de mi garganta, miedo agrumado detrás de mis pupilas y muchas ganas de explotar; una noche liquida, un silencio incomodo, un plato de arroz con chicharos, un rompecabezas desarmado, higueras repentinas y un dolor efímero sin secuelas, es lo que ha quedado de la vida pixelada que no quiero revivir; los dedos me pesan, las huellas marcadas en el teclado gotean y reclaman un amor inexistente... el amor inteligible que le tuve alguna vez a la noche, a la luna, a las estrellas y a las nubes deformes. El amor que floreció en mi balcón, con un par de colillas sin vida, un papel y algo para escribir.

Prometí que iba a conseguirme un novio divino y lo hice, prometí que iba a enamorarme de mi nueva ciudad... y lo hice, prometí que iba a dejar de llorar tanto y lo hice, prometí que iba cuidarme un poco más y lo hice.
Pero el año se me fue, y muchas más promesas quedaron en el aire, evaporizadas por los recuerdos y las cosas ajenas que pudieron más con mi dolor que con mis propios deseos... prometí que iba a dejar de lado las fantasías inoportunas, y me envolví más en el sueño; decaí hasta el fondo y no pude salir. Prometí que iba a dejar los vicios de lado, y es el punto en el que me siento consumida por mi propia perversión. Prometí que me iba acercar más a la única persona que me ha entendido desde que tengo uso de razón y lo único que hice fue distanciarme muchísimo más por excusas que ya no valen la pena.


Muchas cosas en el pasado dejaron de importar lo suficiente; es hora de desempolvar el tiempo y rebobinar los recuerdos.

Es hora de dejarlos de lado y seguir caminando por un sendero no tan conciso, hoy agradezco a mis genes por contribuirme una memoria fotográfica sin papel de revelado;(...) y empezaré por decir que dejaron de gustarme las fotos en sepia... esas que después del reloj se queman, se olvidan, se difuminan.


Hoy... se me abrió el diafragma, la luz quemó con rabia las pequeñas gotas de realidad. Y las pestañas largas que impiden ensuciarme de nervios, han colapsado para dejar transitar el dolor que brota de mis lagrimales.
El cuerpo ha caído desde el cielo, rotos están los espejos que esperan de vez en vez mirar hacia atrás, grabar en el negativo la silueta que reflejan a través de ellos. Morí por el obturador.

Morí mientras parpadee.

Fotos, fotos y más fotos.

Quiero un álbum negro para aborrecer los recuerdos del año que con calma va pasando encima de mis hombros y un álbum nuevo, lleno de color para el año ansioso que me espera con sabor a nue-ve (9).


A ti:

Perdóname por no saber valorar lo que alguna vez me diste, perdona por alejarme de tu vida y remorderme la consciencia por una culpa inexistente, perdona por odiarte por momentos y sobretodo por amarte a des-tiempo; perdona por dejarte en la mitad del camino, por no ir contigo de la mano, por pisotear Cartagena, Argentina, Venecia, Ibiza, Holanda. Y muchos más que en un futuro iban a venir.

Perdóname por no tener tiempo para ofrecerte y por no sentarnos en el parque a mirar las nubes más de 3 veces. Perdóname porque nunca te acompañé hasta tu casa y porque no dejé que me besaras más abajo de las rodillas. Perdóname por mis caprichos, mis lágrimas, mis borracheras en transmilenio, mis besos a medio dar, mi entrega inoportuna. Perdóname por no haber ido a Ferry...

Perdóname por no darte el regalo perfecto, por no ponerme la ropa que te gusta y por tener frio todo el tiempo, perdóname por robarme frases de tu garganta, por no quererte sin medida, por amarte cada viernes después de una redds y no todo el tiempo que pasé a tu lado, perdóname por ocho meses inconcretos, por los susurros en la cocina y los gemidos en el sofá, por los abrazos con el ojo aguado y sobretodo por la lluvia en un día soleado.

Perdóname porque nunca te regalé la luna, porque nunca te robé un beso sin que lo predijeras, por no presumir y por agobiarte en muchas situaciones, perdóname por reclamarte, por gritarte, por ignorarte y mirarte rayado; perdóname porque se que siempre esperaste mucho de mi y nunca di la talla para ser esa mujer que tanto deseabas.

Perdóname por no darte a Lucas, a María José y a Julián,... perdóname por no apreciar cinco minutos antes de clase, ni un cigarro regalado, ni una chocolatina de 200; perdóname por llorar ahora, por putearte con mi almohada y por no llamarte nunca a la casa; perdóname por no decirte miamor, perdóname por no conocer a Silvia y a Memín. Perdóname por no salir con Agus y todos tus amigos,... perdóname por refutarte todo el tiempo, por no ser más cariñosa y por tragarme los celos.

Perdóname porque a veces detesto escuchar tu voz, porque no puedo soportar la idea de que tus labios estén sobre alguien más... y aunque los míos no te pertenezcan ahora, se muy bien cómo se siente. Muero por un beso y una caricia tuya; muero porque me mires con los ojos entrecerrados, por ver tus arruguitas en la nariz cada vez que se te eriza la piel, por susurrarte cosas al odio y sobre todo... muero porque me respires detrás de la oreja y me hagas morir en tus brazos. Muero porque me acaricies con tus manos mi piel desnuda, que me beses el cuello y la mitad de la espalda, porque después de estar una hora tendidos el uno sobre el otro me ames con fuerzas.

Muero por una sonrisa tuya.


Yo sé muy bien lo que he hecho,... y espero no arrepentirme luego, pero sobre todas las cosas, queda la sensación satisfactoria que te adoré como nunca había adorado a otro hombre y que siempre quedarás marcado en mi memoria fotográfica;
una foto de cuerpo entero firmada con te quiero.

Recuerda que... mi intensión no es olvidarte y menos alejarme.

Esperaré entonces a que el tiempo siga corriendo y las sensaciones creciendo.

1 comentario:

Francesca dijo...

te gano por un residente