Aún no entiendo como haces para quitarme el suspiro cuando está en la punta de mis labios, aún no entiendo cómo puedes hacer que me desvíe mirando tu pelo o tus manos; es que nada puede ser tan simple si tengo un trasfondo tan cerdo... un amor que no pudo ser pero que todavía se desglosa por entre mis dedos y mis lagrimas, unas gotas sublimes llenas de una pasión desenfrenada.
Te quiero conmigo, en serio.
Te quiero a las 3 o a las cuatro, a las dos, las dos.
Te quiero en mis sueños, parpadeándome ilusiones atroces, reencarnando mis deseos más ingratos. Conspírame, respírame.
Hoy no soy más que un adiós.
y sigo esperando tu voz
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