Duerme niña en mi hombro, que ya amanecerá y mañana será mejor que ahora.
Déjame delinearte con mis dedos y desdibujarte sollozos entre labios, que hoy quiero soñar. Soñemos un mundo paralelo entre lo prohibido y lo caótico, un mundo donde nuestros cuerpos se fusionen con el calor de la noche.
En tus pestañas quedaron rezagos de ilusiones sin prosperar; y si te digo que te aborrezco, no escuches.
Son mentiras sordas para acallar pensamientos oblicuos.
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