Los ojos del amanecer son los únicos que puden juzgar nuestra existencia,(...) detrás del alba siempre se esconde la noche; detrás de ella, mi vida.

28 de junio de 2010

Veinte, veinte, veinte:

Creo que fueron veinte las veces que me estrellé contigo, fueron veinte las veces que te pensé, te añoré y a lo mejor que te lloré... no recuerdo muy bien. –pero sin necesidad de hablar mierda, si lo hice un par de veces-

Hoy te escribo; hoy te pienso. Hoy intento después de mucho tiempo sacarme lo que bien guardado tengo.

Las sonrisas quedaron inconclusas, cuánto me gustaría completarlas ahora niña... sé que no debería, pero hoy es un día demasiado especial para ti –y de paso, me uno al parche y afirmo lo mismo para mí-, así que no me queda más remedio que sumergirme en los recuerdos un tanto intimidantes que me obligaste a coleccionar muy dentro de mí. Supongo que siempre tuviste la razón, empecé con el pie izquierdo... y en el segundo inesperado, el segundo asilenciado, te solté la mano y te perdí. Intenté recuperarte a la fuerza con mi afán de razonarlo todo, de buscarle respuestas a tus actos y a tus miedos.

A tu confusión. Pero que putas, nunca pude; fuiste siempre una cajita de pandora.

Sin embargo, estuve dispuesta a entregarlo todo desde mis entrañas, a buscar lo imposible y rendirme ante tus ojos; ahora me entrecierro desde adentro y mientras me mutilas con tus revelaciones sin voz, con tus letras corto-punzantes, me confundo, me enredo, me envideo; no debería... lo sé, pero seguiré.

Quiero retroceder el cassette, quiero grabarme en la piel los momentos más hermosos que viví contigo, vegetarlos en slow motion y añorarlos una vez más; disecarlos y esconderlos bien escondidos, quitarle lo efímero. Quiero, quiero, quiero solo por hoy dormirme en tus labios, detrás del pasto, en la noche... sentadas en la nada, mirándonos, deseando lo irreal.

¿Recuerdas? Yo, y muy bien.

Ahora, no sé porque carajos, pero siento una punzadita en el pecho... detesto pensar que te vas y repetirme una y otra vez en silencio que nunca te tuve como añoré. Puedo volver a ilusionarme, pero después de todo, no sé si el tiempo lo merezca. Faltaron canciones, faltaron miradas, faltaron...

Hablemos en pasado; escribo sin tiempo. Me congelo y prefiero dar un paso al lado. Fuiste la fuerza que movía mi suelo, fuiste el viento... FUCK, cierto que detestas la cursilería, acabo de acordarme... pero es la primera y la ultima vez (espero), que lo hago. Además es tu cumpleaños, la ocasión lo amerita. Así que te aguantas.

Pero tranquila, total y me quedé sin mente para seguir... no quiero pensar de más, no quiero rayarme la cabeza –por más que me guste- con las cosas que hoy por hoy nos dejaron de incumbir. Quiero desearte todo el bien posible, quiero que sonrías muchísimo hoy y siempre, que no te pongas tan emo cuando estás susceptible, ni que te evites lo más sabroso de la vida: llorar. Quiero que desees el cielo, que vueles, que sufras pero que asumas con madurez el peso que te agobiará, que te levantes cada que caigas... y sobretodo que pidas todas las manos posibles. Acá tienes dos, bien dispuestas a hacer lo que sea por ti y para ti. Sigo sin fuerza y sin el aliento suficiente te digo: Feliz Cumpleaños.

Te deseo muchísimas cosas, pero... al final de cuentas, mal que bien, tú eres la única candidata posible a lograr tu felicidad. En fin, sabes que detesto despedirme... así que por favor no esperes que lo haga; además creo que no vale la pena embutir todas las palabras y cerrarlas sin salida con un simple adiós.

Te debo un abrazo, uno muy largo y contagiante.

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