Los ojos del amanecer son los únicos que puden juzgar nuestra existencia,(...) detrás del alba siempre se esconde la noche; detrás de ella, mi vida.

12 de octubre de 2008

Tanto amor envenena

Hace poco estuve viendo un documental en History Channel y literalmente, terminé con la boca abierta.

Qué es el amor?, es una pregunta que ha torturado la mente de los seres humanos desde la aparición de la filosofía y el pensamiento racional. Algunos afirman que es una reacción química del cuerpo, otros que no es más que un pensamiento estimulado por el hipotálamo que produce ciertas repercusiones en el organismo, otros que es Dios, otros que es Todo, otros... que no existe.

Pues bien, en el documental comprobaban que el corazón –órgano vital para la vida (y el supuesto culpable del amor)- tiene inteligencia propia; es decir, que piensa, siente, actúa igual y/o diferente que el cerebro. Explicaban de manera científica cómo las pulsaciones (latidos) del corazón estimulaban un tipo de fibras nerviosas encontradas en la musculatura de dicho órgano, es decir, que cada que nuestro corazón late, manda impulsos nerviosos por medio de sus neuronas especializadas a toda la anatomía humana.


Estaríamos denigrando la labor del rey de nuestro cuerpo?. Si afirmamos que el corazón piensa independiente, cabria la posibilidad de un amor verdadero?. Por qué será que los ancianos con Alzheimer jamás olvidan sus amoríos juveniles?. El corazón tendrá memoria, tal cómo la mente?. Si el corazón piensa, será que solo existe un amor para la vida entera?. Superará la muerte?. Por qué sentimos caos en nuestra cabeza cuando el corazón late más rápido?. Por qué las personas con trasplante de corazón cambian radicalmente su estilo de vida?.


Preguntas sin respuestas a un debate que continuamente se retoma; y seguirá abierto en un par de años más, hasta que la inteligencia humana supere cualquier tipo de dificultad caótica, tal como el amor.


Personalmente creo que el amor es algo tan básico como el aire, que es algo tan peligroso como un precipicio y tan consumador cómo un agujero negro; tan atractivo como la primera estrella de la noche, tan doloroso como una puntilla clavada en la planta del pie, tan placentero como una gota de sudor por entre la nuca, tan llevadero como la ventisca de agosto y tan asesino como una jungla sedienta de res.

Qué si el corazón piensa o no, que si el amor existe o no... nadie tiene la plena certeza de ello; lo que si puedo asegurar es que la vida con él, termina siempre en una oscuridad infinita. Tanto amor envenena.
Pero sin él, el vacío deja su color blanco para opacarse en una noche abrumadora.
Eterno, vivir sin amor... es un desdén repugnante.

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