Los ojos del amanecer son los únicos que puden juzgar nuestra existencia,(...) detrás del alba siempre se esconde la noche; detrás de ella, mi vida.

25 de marzo de 2009

Un susurro entre besos a medio entregar, unas uñas postradas en un recuerdo infinito y una mujer que nunca en mi vida volveré amar.

Suficiente... – Me dijo después de una noche en silencio; ya no quería ser tocada por mis manos ni admirada por mis ojos... Estaba insinuando una muerte repentina, quería que tanto su sombra como mi recuerdo se esfumaran de su vida y de mi cabeza.
Suficiente, no quiero más – volvió a decirme con ese gesto particular que hacía temblar hasta la partícula más recóndita de mi frágil cuerpo. Sus silencios apuñaleaban sin compasión mi carne débil.

La sigo añorando, a esos ojos pardos y sus cejas perfectamente depiladas; a esas pestañas largas y palpitantes que me hacían delirar, a su cuerpo esbelto y su voz reguladamente delicada, sus uñas de terciopelo y su cabello ondulado... ese que incitaba en mis sueños, los viajes más estrambóticos sobre nubes de caramelo.
Suficiente.
Lárgate.


Llegué a mi casa, me miré al espejo... aún seguía su marca en el vidrio “tuya siempre” con su letra particular escrita con tinta de labial rojo, ése que descontrolaba mis sentidos y deambulaba con mis labios.
Temblé, lloré... bienvenido a mi mundo- me dijo con un tono opaco, el reflejo de mi mirada.

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