-Pero es que nada volverá a ser como antes, Felipe.
-Eso es lo que no entiendo.
-Pero y por qué no? Si ya ha pasado mucho tiempo.
-Y a lot of love? Así no era luego lo nuestro?
-No.
-…
-Pero no se ponga así.
-…
-Dígame algo.
-Qué? Que la amo?
-Algo que no sepa.
-Que doy la vida por usted lola.
-Pero, no se da cuenta que está vuelto mierda por esto?
-¿Y? vale la pena, no?
-No lo sé fel.
-Cómo no vas a saberlo?
-…
-Las veces que te besé, qué?, esas veces que dormí contigo qué lolita?
-Esas veces ya pasaron.
-Siguen pasando en mi cabeza.
-Fel…
-…
-…
-…
-…
-…
-…
-Yo no entiendo lola.
-Yo tampoco.
-Pero si ve.
-Usted sabe cómo soy.
-Y me encanta, pero no me haga rogarle como un perro callejero. Por fa-vor.
-No me ruegue Felipe, no lo haga.
-Pero si no tengo más remedio Camila, si la amo y no dejo de pensarla ni un segundo, si lo único que quiero es estar con usted, levantarme todos los días y verla al primer minuto que he abierto mis ojos, usted es mi vida, entiéndalo.
-…
-Deme un beso Camila.
-No loco. No más
-Solo uno.
-…
-Solo uno y dígame si no siente lo mismo por mí, si no siente lo mismo que esa tarde que me besó por primera vez. Dígame que no se le agua la boca de pensar en mi lengua, dígamelo por favor.
-Sí, pienso en usted de vez en cuando.
-Démelo.
-No, ya le dije.
-No se haga rogar.
-No me ruegue.
-A usted le fascina que yo le ruegue, la vuelve loca saber que estoy hecho mierda por usted.
-…
Y me acarició el rostro, como pidiéndome con su palma que dejara tanta cantaleta, porque yo sabía que en el fondo ella moría por darme un beso, por abrazarme.
Su mano en mi mejilla, mi lágrima rebosando el contorno de mi ojo, su beso en mi frente y un suspiro que rompía el silencio esa noche de abril. Una noche fría y amarga en la que no pude, ni por más que intentara, romperle ese hielo que a veces se le formaba a lolita por la falta de amor. Y es que quería darle todo ese amor puro que me nace de adentro, quería besarla con ganas, con fuerza y con mucha ternura para que nunca se olvidara que por más que pasaran los años iba a estar con ella. A su lado, o quizás y muy lejos pero siempre pensándola, siempre queriéndola.
Se acercó a mi cuerpo y me susurró, no llore.
Me limpié las lágrimas y le sonreí hipócritamente.
Me miró a los ojos y bajando más el tono de su voz me dijo al oído muy despacio, como para que me tragara cada una de las letras que contenía esa frase, y se me quedaran bien grabadas adentro:
-usted sabe que lo amo Felipe.
Y se me derritió la vida.
Temblé.
Sonrió.
No supe que hacer, mis instintos estaban en blanco.
No, no me ama, pensé. No me ama porque si no no hubiera esperado a herirme tanto para decírmelo, o de pronto sí, de pronto si me ama y solo cuando me ve vulnerable se compadece y me lo dice, de pronto si soy su caballero dorado, como muchas veces me lo dijo, de pronto y si me piensa todas las noches y si quiere esos hijos que dijo quería tener conmigo.
¿Será?
-Oiga, si me escuchó?
-¿Qué?
-Hágase el pendejo
-No, se lo juro que no, ¿qué?
-Que lo amo guevón.
-¿Me ama?
-Ya se lo dije.
-Si lo hace repítalo.
-LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO, LO AMO.
Marica, me ama.
Marica me ama y me sonríe la belleza esta.
¿Por qué me sonríes así lolita? Me enamoras cuando haces eso.
Se acercó más. Estoy que lloro de la felicidad, ¿qué putas hago? La mujer de mi vida después de casi 5 años de haberme borrado de su vida viene como si nada y me dice tres mil veces que me ama, la beso, ¿no?
-…
Esos labios tan delicados, tan suyos, tan míos. Esa forma tan hermosa que tiene de enredar su lengua con la mía, de agarrarme del pelo y pasarme los dedos por entre mi cabello, de acariciarme el cuello como si me estuviera haciendo el amor con sus caricias.
-Fel…
Mis ojos se abrieron lentamente y la vi con esa mirada de nuevo encendida, con ese fuego en los ojos… ese fuego que había desaparecido después de tantas cosas que pasaron.
-Yo a usted lo amo con locura.
-Camila, no sabe cuánto esperé porque me dijeras eso.
-Ya ve. Tomó tiempo.
-Usted es una guevona.
-Pero porque usted me volvió así, pendejo.
-Tan chistosa.
-…
-…
-Y usted tan hermoso.
¿Por qué será que me vuelve loco? ¿Por qué será que cambio tanto cuando estoy con ella? ¿Cuando sus dedos me tocan? ¿Cuando sus ojos me miran y me hablan con las pestañas? Cuando me guiña los ojos o cuando me toma la mano por la calle y me dice que soy el papá de sus hijos. ¿Por qué será que cuando me susurra al oído la piel se me eriza y me dan tantas ganas de hacerla gemir? ¿¡Por qué!?
-¿Qué piensa?
-En usted.
-Ay, pero ¿en qué?
-En usted, ¿no le digo?
-Felipe, uno puede pensar muchas cosas de la gente, ¿qué piensa de mí?
-Que le quiero hacer el amor muy despacito lolita.
-…
-…
-y… ¿qué espera?...
… … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … …… … … … … … … … … …
Y sin darme cuenta se fue desabotonando la camisa, bien despacio, tal y como siempre lo imaginé. Se paró del suelo donde estábamos sentados, puso música y comenzó a bailarme. A desnudarse frente a mis ojos, y yo, pasmado, viendo ese cuerpo hipnotizante, esa piel hermosa que hasta el día de hoy si la pienso, me siguen temblando las rodillas.
Me paré descarado y la acorralé contra la pared.
-¿No me dijo que despacio?
-Y es que acaso ¿qué he hecho?
Y la besé, la besé con ganas, con fuerza, con ternura y muy muy despacio. Le acaricié el abdomen con la punta del dedo y le agarré el muslo izquierdo con la otra mano. La cogí de la muñeca y la besé hasta el alma, le mordí la lengua y justo en ese momento sentí como las pulsaciones de mi hijueputa corazón latían a mil por hora. Y ahora yo con esta verga toda parada. Qué jartera, a lo bien, ¿por qué no se puede esperar un poco?. Mejor me alejo para que lolita no se dé cuenta.
-¿Qué hace?
-…
-Béseme más fel, béseme toda la noche.
Y así lo hice, tal y como me lo ordenó.
Le besé el cuello y le rasgué la camisa, bajé con mi lengua por la mitad de sus senos, cubiertos hermosos por un brassier negro con encaje, le mordí el abdomen y gimió despacito. Sin pensarlo le desabotoné el pantalón, se lo bajé sin apuros y me encontré de frente con esas piernas trigueñas, desnudas, recién depiladas, suaves y listas para recibir todo el amor que tuve para darle esa noche.
Volví a su rostro, y me atacó a mordiscos.
Me dijo que había esperado este momento hace muchísimo tiempo y que quería que la hiciera mía de la forma más cruda posible, “hazme tuya lindo”. Que la hiciera suya y que no me cohibiera por absolutamente nada.
-Usted siempre será mía.
Le dije llevándola a la cama
-Déjeme quitarle la ropa.- me dijo
Con gusto me dejé.
-Qué es esto Felipe?
-Mi verga Camila.
-…
-…
-Parece una daga- me dijo cagada de la risa.
-si ve como me pone?
-y si usted supiera cómo me tiene a mí, no diría nada.
-…
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