Los ojos del amanecer son los únicos que puden juzgar nuestra existencia,(...) detrás del alba siempre se esconde la noche; detrás de ella, mi vida.

23 de marzo de 2012

¿Y Qué tal si te escribo sin tapujos?

Qué tal si me crees cuando te diga que te amo. Porque sí, es muy probable que tú hayas amado más allá del físico dolor, más allá de todo y que probablemente por lo mismo te sientas llamada a rechazar cualquier cosa que pueda ofrecerte. Cualquiera, hasta la más mínima, posiblemente no sea nada nuevo para ti, porque seguramente esos amores de turno, como tú dices, te hayan dado mucho más de lo que podré darte yo. Pero no me interesa. Me alimenta la ilusión de tenerte solo para mí, me alimento de la idea descabellada de que seas mía y solo mía, de que tus labios me pertenezcan a tal punto de que pueda ser la única que los beso, la única que los toque y los acaricie con la única esperanza de enamorarme cada vez más de lo que representas, de lo que me muestras; enséñame más de ti, déjame estudiarte así como tú lo haces conmigo, pero con tu piel desnuda.

Déjame aprenderme tus gestos, tus gemidos, quiéreme sin tapujos y vuelve a decirme esos secretos cerquita a mi boca para que me los trague entero, para que me derritas por dentro

- Pero Marta… ¿por qué te pones así?
- Porque sí.
- Pero qué hostil
- Tú sabes que así soy
- ¿Cómo? ¿Linda?
- Hostil.
- Venga, tengo que decirle un secreto
- No.
- Venga
-…
- Tiene que ser cerca a la boca para que no se le olvide.
-…
-…
-…
- Te quiero.

Y me lo dijo tan paciente, tan convencida de ese momento, de ninguno otro más. Y claro, cómo no quererla, cómo no quererla cuando por la noche hace gestos y se queja en silencio para que la abrace, como una niña chiquita; cómo no quererla si me estudia, hace un esfuerzo intenso por entenderme y se acuesta bien pegadita a mi cuerpo para provocarme. Me dice entre gemidos que le gusto mucho, que le parezco sexy y que quiere más, como con desespero, entonces me aprovecho y me quedo inmóvil hasta que sus movimientos me vuelven a excitar de golpe. Y es que es tan tierna, confieso que ayer me fascinó por completo verla desde abajo, qué ganas tan triplehijueputas las que tengo. Me fascinó, me encantó y aluciné tocándola por encima.
Y sí, tengo sueño porque no dormí pensando en tu piel, no dormí por quedarme besándote la piel toda la noche. Que terminaste mueritísima y solo con agua y mis roces inocentes te revives, déjame entonces dormir contigo todas las noches, prometo levantarte a la hora que prefieras –siempre en tus términos- y hacerte el amor despacito, con ganas, con fuerza. Vuélvete a sentar en mi boca y gímeme sin miedo a que alguien nos oiga, porque posiblemente nos oigan, pero ya no me importa.

Me preguntaste alguna vez entre sueños que cuántas parejas sexuales había tenido, posiblemente menos que tú, pero te digo algo… la experiencia de nada sirve, porque total cuando aparece el amor uno por fin entiende el sexo con sentimiento, entonces, esporádicamente todo mi pasado sexual se borra ante ti. Solo actuó por lo que mi corazón me diga que hacer, porque él me habla, y sé muy bien… aunque no me creas, lo has sentido y te has dado cuenta que está loco por ti, que tiembla y late con más fuerza y seguro de lo que siente. Porque sí Alejandra, estoy segura de lo que siento por ti hoy.

Quizás y sí apareció el miedo, yo no te niego nada pero prefiero callar, aguardar, no por el miedo, créeme… si fuera por el miedo muy probablemente hubiera huido hace milenios, incluso, no me hubiera permitido pensarte como te pienso hoy, ahora.

Y no puedo ser más feliz estoy condenada, de pronto se ría se le confieso Alejandra que me afané por llamarla hace un rato cortitico, incluso corrí a buscar el primer celular con minutos; y sí, me afané porque puede que en esta milésima de segundo pase algo que cambie el rumbo de todo, sin embargo, ese miedo a que de pronto todo cambie de parecer no me afecta, no lo siento, no existe. Comprendí por fin, contigo, que no hay que vivir en el pasado, que me gustaría describirlo todo, todo justo ahora, para hacer de mi presente algo tan estimulante, tan real, tan ficticio, tan lírico que no resistiría nunca el amor tan triplehijueputa que está muriendo por nacer Alejandra.

Te encontré her… jueputa, te encontré. Encontré a mi Alejandra, a la que siempre he buscado como con desesperación, no puedes decir que no. No sabes que tan intenso es lo que siento y puede que mañana sienta algo distinto, pero hoy estoy segura de lo que siento, hoy, hoy, hoy… vivo contigo y me enamoran todos tus detalles, sobretodo esos escritos hermosos que leo con paciencia para no llenarme de celos, porque sé y lo sé porque también escribo, que esos escritos nacieron para alguien con nombre y apellido.

Mírame. Yo también escribo.

Mírame bien, le saqué punta al lápiz para escribir mejor. Qué manía la de la gente de sacarle punta al lápiz para que escriba así, perfecto, con el grafito apuntando el infinito. Pero en verdad se ve la diferencia resto, sería bueno que tuviera esa manía, así quizás mi letra sería legible, o por lo menos haría el intento de serlo…

Sí, mejora como escribo y ahora me siento más alividada, me alivio porque ahora si puedo releerme con facilidad, como si me afanara no entenderme, no entenderme contigo. ¿Será mejor ser obsesivo? Claro, si yo fuera obsesiva seguramente tendría la manía de sacarle punta al lápiz ¿no? Sí. Pero igual tengo la terrible obsesión de ponerle tildes donde van, no en cualquier lado, porque me parece que las tildes embellecen el castellano español. Sí, es estúpido pero confieso que tengo manía con las tildes, si no las veo en una lectura me afano por corregirlas, así funciono.
Funciono contigo, ah? ¿Qué es esa cursilería tan fastidiosa? En verdad qué fastidio tener que pensarla tanto, pensar en lo que pasó ayer, ¿qué pasó ayer Alejandra? Sinceramente no lo sé, no lo sé y no me interesa porque sea lo que sea como que me hace bien, como que me contento la mayoría del tiempo y te pienso con una sonrisa de pendeja grabada en el rostro, como cuando intentas dormir en mis brazos, ¿crees que no me he dado cuenta que duermes con una sonrisa aún desdibujada en tu rostro?

Y es bonito, es bonito como sentirse así y presentir que la persona amada le es correspondida, cerrar los ojos, pensarte y dibujarte en la mente con una sonrisa, abrir los ojos y pum.. verte con una sonrisa en la boca.

Qué sentimiento tan bonito, y qué bonito sentir cuando sonríes, lo siento porque te escucho atentamente y alcanzo a percibir lo que sientes. Escucharte sonreír en mi mente, sentir siempre, siempre esas cosquillas a tu lengua, esa desesperación a tu lengua sobre mi espalda, sobre mi piel, tus besos en mis hombros es un grave idilio para mí y para mi forma de ser, sin embargo siempre seré yo, seré igual que lo que te he mostrado hasta ahora, quizás y un poco más cursi, que ahora y que nunca, idolatrándote y llenándote de letras sobre la piel, o esfumándose mejor en el humo.

Alejandra, si supieras… si me leyeras la mente y en vez de escribir esto sobre papel lo hiciera sobre tus ojos, o mejor sobre tus pestañas o caminando y bailando sobre tus gafas, letras grotescas o algo pintorescas saboteándote a cada minuto. Así hasta el punto que llegues a adorarlas, a comprenderlas.
-
Ahí están las cabronas jodan y jodan tus gafas.
Jodan y jodan con cariño, con ingenuidad con cinismo y terriblemente deliberadas sin tapujos, son mis hijos, son míos, son…. El único regalo que tengo para darte y no es un pedazo o bueno, sí lo es. Son pedazos las letras que drenan de mis dedos, son un producto de un efecto químico-racional-emocional en mí.
Una imagen de unas manos drenando tinta azul, letras azules, que vaina más hermosa y que puerca necesidad –y ahora costumbre- que tengo de compartirte textos míos, qué vaina, me alertaste y provocaste en mí la reacción contraria. Quiero compartirte mis libros, lo que me ha cautivado de cada uno de ellos, porque soy mis libros, soy un libro frustrado porque está hecho vida.

Y sigo escribiendo, jueputa… sigo escribiendo ¿qué hora es? Dije que iba a llamarte y sin embargo no lo hice…. No te llamé porque quiero que crezca en ti la necesidad de pensarme, de saber y de enterarse de algo mínimo que me pertenezca, de mi voz, porque sé que te gusta mi voz y justo hoy no espero más para venirme con palabras en tus ojos.

Qué tal si jugamos a que yo te escribo cosas bonitas que exciten tu mente y hagan que abras bien los ojos para que te las comas completas, cómete mis palabras si prefieres con escritos, si deseas en silencio.
En silencio, despacio como queriendo tentar al tiempo.

Si quieres te abro mi mundo en silencio y con mis ojos inquietos por amar te voy mostrando cuarto por cuarto de mi habitada casa mental

Mátese / Bueno, pero por usted. / ¿Lo haría? / Quizá, ¿por qué no? / Pues porque sí / Bien.

No hay comentarios: