Dos mamíferos volando en medio de la oscuridad, condenados a seguir pulsaciones y contactos de amor, certeros como sus alas.
Ciegos, desnudos e indefensos al frio que acoge la noche, la lluvia y las nubes que –muy de vez en cuando- se meten maleducadas al cuarto por las ventanas.
No me queda más que el recuerdo borroso de sus ojos consumados en un humo denso cargado de nicotina, o su voz pasiva como sus pasos sobre algodón, lentos… sintiendo cada puntapié, cada talonazo, cada respiro fugaz; de la palma lisa que la atrae a la realidad.
Versos que aclaman pasados purulentos, recuerdos tangibles que piden a gritos besos delicados, delineados de una enferma cotidianidad.
Prefiero callar
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*escrito :: hoy a las 2am
1 comentario:
Callar.
El silencio es para los esclavos.
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