Los ojos del amanecer son los únicos que puden juzgar nuestra existencia,(...) detrás del alba siempre se esconde la noche; detrás de ella, mi vida.

15 de octubre de 2008

Se llamaba Natalia, o al menos así le puse cuando la vi

Iba distraído para el trabajo como de costumbre, cuando escuché una voz aquietante que hablaba directo a mis ojos

-disculpe... dis cul pe

Cuando nuestras miradas se encontraron el tiempo se paralizó y mi corazón dejó de latir; sus parpados acariciaban suavemente sus pestañas al respirar, su garganta se ensanchaba diminutamente al igual que sus fosas nasales respingadas al parpadear. Las gotas de lluvia de la tarde detenían su flujo, el silencio abundaba y la vida, el mundo, mi cuerpo; Yo... era mucho más pesado que en mis propios sueños.

La tráquea se me cerró por unos momentos efímeros y pude palpar como me ahogaba con mi propio oxígeno; mortalmente delicioso. De la nada, la realidad se aceleró: subí al cielo, toque las nubes y bajé de un solo golpe. Me sonrió.


Sacudí mis mejillas negándome con rapidez para volver a ensimismarme.


-Ah?, gestualmente hablé.

No dijo nada, me alcanzó un papel ligeramente arrugado en donde se encontraba plasmado el rostro de Gaitán y con él, una moneda. Señaló al conductor y me dio la espalda. Duré más de un minuto asimilando la pequeña conversación quinésica que había mantenido con esa extraña mujer; y lo peor del caso, duré mucho más de 30 segundos recibiendo el mensaje e interpretándolo.

Suspiré por más de 15 cuadras seguidas hasta que sentí que estaba dejando sin respiración a los demás pasajeros, no le quité los ojos de encima ni un minuto, no respondía a las miradas recibidas, ni a las palabras escuchadas; solamente existía ella.

Me perdí varias veces en sus rizos oscuros que me atraían tal como la noche en invierno, su piel delicada y profundamente pulcra me hacia delirar cada vez más constante, las lunas incrustadas en sus ojos y la peca reluciente de sus pómulos intimidaba con mayor fuerza mi alma somnolienta, inquietante y provocada.

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No le pongo más de 23 años y por su contextura y tono de voz, supuse que se llamaba Natalia. De todas formas, ese no es un nombre desplaciente para una mujer hermosa, verdad?. Supongo yo que los nombres van de acuerdo con la belleza innata y el carisma espiritual, y justamente creo que Natalia es un nombre encantador.

No quiero que piensen que me enamoré; aunque lo haya hecho.
Y digo que no quiero que lo piensen .... porque lo último que desearía sería la versatilidad en mi postura, la inmadurez sentimental y mi superficialidad reluciente; aunque pensándolo bien, no me importa de a mucho.


No es pecado enamorarse.
¡Y que alguien diga lo contrario!

1 comentario:

Anónimo dijo...

no lo es