Como siempre supe que te fascina ese género, esporádicamente pensaba en ti... me rayaba la cabeza mientras cantaba “nunca encontrarás otro amor cómo el que te daba yo”. Lo creí por mucho tiempo, creí que no iba a ser capaz y te lloré mucho más de lo que mi cuerpo pudo aguantar, cada noche, al despertar, cuando te pensaba, cuando me hacían hablar; siempre tenía que terminar hundida en lágrimas.
No entendí porqué, nunca supe descifrar tu repentina inexistencia, ni tu justificación para dejarme de querer... me quedé con el nudo en la garganta y con un miedo inquietante. Fuiste, y puedo asegurarlo, la persona que más quise hasta ahora en mi vida.
Jamás pensé, confieso, que llegaría a olvidarte por completo; una prueba de eso... fue no recordar en absoluto tu cumpleaños, lo olvidé y créeme que me sentí completamente plena, sin dolor, sin rencor; el daño que me causaste se borró. Oficialmente, y después de casi 6 meses, ya no estás ni en fragmentos por mi vida.
Y qué delicia es sentirse limpio, me aterro si volteo hacia atrás... Tenía muchísimo amor para darte y lo enmierdaste hasta donde se te dio la gana. Jamás pensé que lo haría, pero lo hice.
No hay comentarios:
Publicar un comentario