Los ojos del amanecer son los únicos que puden juzgar nuestra existencia,(...) detrás del alba siempre se esconde la noche; detrás de ella, mi vida.

24 de mayo de 2010

Te desdibujé incompleta, hoy quiero escribirte:

Y esto no es solo para mí, sé que esporádicamente mucha gente suele ojearme... porque la palabra leer es muy compleja de aplicar en el mundo cibernético, así que acá sentada trazo palabras imaginarias para, si se quiere, distraerme de lo tedioso que me rodea.
Tengo que aclararme, el primer punto por el qué pasaré será el olvido. Yo, como muchas personas en el mundo, de vez en cuando olvido lo que quiero... lo que indiscutiblemente me aterra, es el volver; el volver de frente con el pasado mamón que preferí olvidar.
Me aclaro mejor: la vaina es que nunca olvido bien y jamás aprendí a olvidar lo que creo yo, me conviene, mi memoria selectiva marca cuidadosamente los recuerdos que prefiere guardar... PRIMER PUNTO A FAVOR.

Continúo y prefiero callar. Hay momentos caóticos en mi vida en los que no puedo retroceder, por más que quiera devolver el tiempo, frenar un paso al vacío, querer, odiar, pensar.. OLVIDAR, no puedo. Precisamente eso me pasó hoy: lo que –por cosas del destino- empecé a temer de una forma impresionante. AMAR.
Y qué putas es el amor?, pensar en escribir sobre algo tan superfluo me produce nauseas. . . no es mentira, ya no escribo como antes.


Pero llegaste tú, y la vida se me detuvo en un segundo. Llegaste con una sonrisa inocente, un bonita desglosado entre pulsaciones fuertes, llegaste y se me olvidó respirar.
Ahora bien, pensé en escribirte... pero no lo haré; quiero guardarme un poco más y anhelar con ganas los 5 meses patéticamente cursis, que aún faltan por llegar.
Ilusión, alusión.
Se me evaporan las palabras.

Un feedback insonoro, una lágrima y acá estoy. Este es tu primer escrito:
Se supone, como siempre, que debería estar haciendo cosas más importantes que joderme la cabeza pensando en qué escribirte. No me nace, nunca me nació; pero hoy me obligo a hacerlo porque presiento que nada está bien. . . un rescate forzoso a lo que nunca quise que pasara: tu amor.
Y es que no entiendo, pero tampoco te pido explicación. Sigo siendo la misma petarda ridícula que huye, la que sonríe de medio lado temerosa a un golpe inesperado, sigo siendo la que de vez en cuando llora –ahora sin lágrimas-, y la que muy rara vez ama.
Perdón, sé que me dijiste que de culpas no se trata, pero me sofoco sola pensando en lo que me sucedió a mi; un cuasi-amor borroso que me robaba la esencia todas las mañanas, una piel erizada por una voz entrecortada sobre unos parlantes viejos, un teclado sucio, un corazón terco y unas ganas inexistentes rebosando sobre mis miedos. Detente de una vez, que allá irás a parar; pero... cómo se le dice a LOQUESEAQUESEAESAMIERDA (porque puedo asegurar que no es amor) que deje de perturbarte?

No puedo hacerlo, no debo hacerlo... y sin embargo busco cariño en las manos de otra persona completamente distinta a tí, un amor mutilado, un amor vagabundo. . . eso es lo que necesito. Perdón, esta soy yo.
Confieso entonces que jamás pensé llegar a este punto contigo, jamás pensé que fueras tú la que corrigiera mi ortografía que –cada tanto- me produce dislexia. Jamás.
(...) Y nunca te pedí nada, así que entiéndeme; si no puedo terminar este escrito es porque jamás pude empezarlo.

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