Los ojos del amanecer son los únicos que puden juzgar nuestra existencia,(...) detrás del alba siempre se esconde la noche; detrás de ella, mi vida.

18 de mayo de 2012

Dicen, dicen por ahí

Dicen por ahí que el que se sincera cobardemente siempre pierde, el que se sincera bajo la luz de la luna y la niebla tenue pierde. Pierde, pierde. Pero yo me pregunto ¿cuánto más me puedo perder? si es que la sensación de vacío está impregnada en mis gruesas venas. Que sí, que el silencio acobarda mis ganas de hablar, mi afán de comunicarme se reduce a un maldito tic en el ojo y unos suspiros que ahogan más que cualquier otra cosa.

Y qué del deseo. ¿cuál deseo? si no soy más que una máquina de secresiones constantes. Un poema a medio terminar y una sonrisa tímida que se esfumó en el viento cálido de un atardecer citadino, soy polvo, soy humo de aceite quemado, soy un túnel sin salida y un pájaro enfermo cagando desmesuradamente. Soy silencio comprimido, soy un callejón sucio en la mitad de la noche.
Soy un blues que no termina de empezar.
Soy un estribillo sin notas.
Soy... un ojo pútrido adornando un cráneo vacío.
Soy una b y una d confundidas, mal-dibujadas y a la deriva.
Soy un susurro.
Soy la muerte que no acaba de llegar.

Dicen, dicen por ahí que la gente cuando escribe va deshilando pequeñas capaz de piel sobre el papel, o las teclas, si se quiere... yo ya no sé.

No hay comentarios: