Los ojos del amanecer son los únicos que puden juzgar nuestra existencia,(...) detrás del alba siempre se esconde la noche; detrás de ella, mi vida.

30 de mayo de 2012

Y que hay de las conversaciones a medio terminar cuando hace mucho frío...

Que no queda más remedio que despojarse de todo, incluso de Alejandra Pizarnik, la llevé por un tiempo a todos lados y me dejaba cautivar a su punto de quiebre; me inspiró tantos tiempos de antaño que amé su crudeza más pulcra, amé sus ganas terribles de muerte y de soledad. Amé. Que no puedo sentarme bien porque ahora tengo fuego en la espalda y arde como un putas. Y que no, que no quiero dejarte pero...
La muerte me llama, así tal cual. La muy perra se le da por acompañarme de a raticos y cuando creo que por fin se ha ido vuelve y me agarra durísimo, como para que la saboree.
No me suelta.

Mi recuerdo anda vagabundo en tus labios, respira y navega en la saliva de tu lengua, se cautiva y muere cada que mis párpados se abren y enceguecen mi mirada al mundo. Que no, mierda, que no quiero dejarte, pero el silencio que sofoca mis ganas de todo me consume al punto de no saber qué hacer, que esas bocanadas de aire que sueltas por entre tus dientes me acribillan despacito y me humedecen las pestañas.
Me atraganto, me ahogo.

Y quiero llorar, pero las putas lágrimas no se dignan a salir.

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