Los ojos del amanecer son los únicos que puden juzgar nuestra existencia,(...) detrás del alba siempre se esconde la noche; detrás de ella, mi vida.

17 de enero de 2009

TripTripTrip

Se despertó a las 3 de la mañana, sudoroso y con ganas de expoliarse el mismo.
Quería ahorcarse con su propio oxígeno, quería abrirse en dos; sus pensamientos eran tan absurdamente estúpidos que no podía dejar de lado el hecho de especular sobre una muerte segura. Puso sus pies en el piso, se abrochó el pantalón, escudriñó en sus entrañas, se metió en la tela de la primera camisa que encontró y salió a caminar.

Estaba en el vientre de algún ser indeleble que había gravado en su piel sensaciones de aversión y furor; la vida era un contra-decir, un ir y venir. Cada madrugada se levantaba con una mente distinta, cada noche se acostaba con una vida ajena. El silencio, siendo luna... lo acompañaba en su espina dorsal.
Él no era más que algo impreciso.

Bajó las escaleras y se encontró con su rostro; el antiguo espejo que me regaló mamá... se dijo para sí. Pensó que al igual que sus recuerdos, la noche iba estar fría y húmeda, así que se colgó al hombro un abrigo viejo y emprendió la búsqueda a lo inexplicable. Sabía que para la noche siguiente regresaría sangrando por los oídos y caminando más despacio de lo normal.

Al abrir la puerta, los sollozos de su almohada recorren su torso. El tiempo se acelera.. las nubes hacen de las calles un monto gelatinoso; corceles, juntas directivas, zapatos rotos y colillas a medio consumir; charcos congelados. Lagrimas imprevistas, lentes sin vida
“another day.. just believe”

Los cabellos nublan su vista, sus músculos se entumecen lentamente.

Jueputa no respire, tengalo.
Mire pal techo chino huevón.



Al fin y al cabo, los malos viajes no son tan malos.

No hay comentarios: