Los ojos del amanecer son los únicos que puden juzgar nuestra existencia,(...) detrás del alba siempre se esconde la noche; detrás de ella, mi vida.

30 de enero de 2009

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¿Una masa vigente?

Según José Ortega y Gasset, masa es todo aquel que no se valora a sí mismo- en bien o en mal- por razones especiales, sino que se siente “como todo el mundo”, y, sin embargo, no se angustia, se siente a salvo al saberse idéntico a los demás.[1] Es decir que cualquier hombre que no utiliza de modo apropiado su razonamiento para diferenciarse del montón, o aquel que se deja llevar por el inconsciente colectivo y que aparentemente es una cáscara vacía, pertenece a lo que Ortega y Gasset define como “masa”.

Se puede observar entonces que esta definición es un tanto displicente, ya que si nos contextualizamos en la época de José Ortega y Gasset (1930) la sociedad Americana y sobretodo la Europea estaba completamente vulnerable; sin embargo esto no fue un impedimento. Gracias a las guerras mundiales, el estilo de vida de los ciudadanos fue cambiando poco a poco, el capitalismo se fortaleció y trajo consigo el consumismo, la radio patrocinó las primeras experiencias masivas; y sucedieron muchas más situaciones que hicieron que la élite del momento (a la que pertenecía Ortega y Gasset) excluyera a la “plebe”, es decir al pueblo, por ser una “sociedad de masa”. No podemos mentirnos, a través de la historia siempre han estado presentes las clases sociales, no obstante nunca se había clasificado al hombre de esta manera.

De igual forma hay autores como Jesús Martín Barbero que están en pro del “hombre masa”, ya que, dice él, es una sociedad que genera la democracia moderna y que genera a su vez la cultura popular, y que patrocinar eso, es puramente positivo para el desarrollo de la misma.

Personalmente creo que cualquier persona puede ser “masa” si sigue sus instintos, pero no por eso va a carecer de sentido, o se va a volver del montón y dejará de ser un ente claramente racional; todos los seres humanos estamos en condiciones de reflexionar sobre nuestros actos. Comprar el último celular o vestirse a la moda, no nos hace menos y no nos convierte automáticamente en cáscaras huecas; como designa Ortega y Gasset.


Volviendo al principio, el hombre masa y la sociedad masa aparecen juntos después de la segunda guerra mundial; con este evento, llega la publicidad a la sociedad y los medios de comunicación masiva empiezan a envolver a la gente iletrada; todo es una mezcla perfecta, las preocupaciones se borran automáticamente de la mente de las personas y la gente que es consumida por los medios, incluyendo la misma publicidad, empieza a vivir en un mundo distinto al real y se construye de ese modo un estilo diferente de vida.

Un claro ejemplo de esto fue el histórico programa de radio de Orson Welles transmitido el 30 de octubre de 1938 donde las masas fuero protagónicas; fue algo inesperado, ese día Welles estaba preparándose para hacer una adaptación de La guerra de los mundos, una novela de ciencia ficción. Pero el público en vez de divertirse con la radionovela entró en pánico, la gente salía por la calles gritando que los alienígenas los habían invadido y que era el fin del mundo, se vio entonces que efectivamente la radio producía algo extraño en las masas; a lo mejor y fue la incredibilidad de la gente o el cinismo de los medios, de todos modos trascendió a la historia aquel suceso jocoso que evidenció el poder de los medios masivos.

Otro hecho histórico que involucró a las “masas” sucedió el 9 de abril de 1948 en Bogotá; después del asesinato de Jorge Eliecer Gaitán las emisoras fueron tomadas por liberales hostiles que incitaban al pueblo entero a salir a luchar, fue prácticamente por eso que ocurrió el Bogotazo.

Puede ser que el concepto de masa se haya tergiversado con el tiempo, a lo mejor y para Ortega y Gasset las masas dejaron de existir con el capitalismo moderno y el consumismo, o por el contrario se aumentaron en cantidades pero por defecto completamente segmentadas; a mi parecer las “masas” (como lo dije anteriormente) siempre han estado vigentes desde que existe la propiedad privada y el capital, sin embargo se han manifestado de distintas formas.

No importa cuánta tecnología haya, todos podemos llegar a ser masa si nos une algo en común, como por ejemplo: el deseo.

[1] Ortega y Gasset, José. (1930). La rebelión de las masas.

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