Las paredes guardan silencios y gemidos de la noche anterior, las cortinas cubren nuestros desdenes y las codicias más grandes producidas por nuestros cuerpos desnudos, detrás del colchón, sobre el algodón.
Volamos y entonces la historia se repite, las mordidas detrás de la nuca y los vellos erizados sobre mi pubis; los cuadros dan vueltas, los colores se mezclan, la nicotina envuelve nuestra piel y los poros de sudor se esconden en las sábanas
Calor.
La guillotina baila sobre las yugulares, y del cielo caen lágrimas rojas que envuelven con pétalos el amanecer que se avecina.
Te extraño,
Abril.
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