Cada segundo se asimila a los rincones más ocultos de mí ser, con un parpadear instantáneo; los sentimientos y las sensaciones descienden como rayos desde mi garganta hasta mis muslos.
La respiración, pausa.
Y mi imaginación responde a los estímulos dados por mi cerebro; y por tu voz.
Cierro los ojos y apareces frente a mí; te desvaneces con el ruido del cuarto, con la luz.
Entre sollozos y suspiros. Besas mi cuerpo te haces mía; te compenetras conmigo, te integras a mis moléculas.
Te desnudo suavemente; Y el amor se purifica con notas, y sonidos electrónicos; el beat de mi cabeza, de mi corazón.
Instantes efímeros.
Que viva la música!
(escrito viejo)
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