El grandioso, hoy los traiciona… el tren en una esquina, sigue esperando las maletas “y te lo juro que lo haré por siempre” inmóviles consumidos por un miedo indescifrable atados de brazos respirando del aire mutuo; son solo uno.
Las manecillas del reloj siguen corriendo “perdóname, siempre quise estar para ti”… decía él con un tono áspero, recordando viejos tiempos acuestas de ella. Momentos que mal que bien, se quedaría para siempre en su memoria; sabía con certeza que jamás la iba a besar como aquella noche…
Su primer beso:
En una madrugada de abril de 1999, después de reír hasta el cansancio, Alejandra y Miguel un par de buenos amigos, se encontraban exhaustos fumando soledades en el balcón del recuerdo, en aquella antigua y desierta casa en la esquina del barrio plata en el centro de la ciudad.
“me cuentas de nuevo la historia de tu padre?” –dijo-
“ya te la he contado muchas veces”
“dale, la última” –respondió con una sonrisa en el rostro- A él le encantaba mirarla, sobre todo cuando hablaba; porque en esos momentos los segundos se hacían más largos y el movimiento perfecto y sincronizado de sus labios lo hacía delirar despierto; esos labios que añoraba por tanto, hacían un juego pulcro con sus dientes y su lengua, que después de cada 27 segundos contabilizados humedecían la piel y los poros de su boca, despertando así, corrientazos y sacudidas por todo su cuerpo; el de Miguel.
Siempre la deseé, solo que nunca me atreví a tocarla – pensaba para sus adentros después de 10 años, recordándola con el dolor de su alma. “no migue, déjame y prendo mi cigarro,… y mientras pienso si te la vuelvo a contar” Se volteó a buscar su encendedor en la mesita de noche, y él, como cosa rara la siguió con su mirada; se rascó el cuello como síntoma de desespero y observó detenidamente cada movimiento.
El camisón de seda, y el viento moldeaban la figura esbelta, perfecta de Alejandra; sus muslos llenos de color opaco, resaltaban al igual que sus ojos; perlados, diminutas lunitas incrustadas en el rostro, negros como la noche que los acompaña; llenos de vida.
Se acurrucó lentamente buscando su encendedor con una mano, mientras se apoyaba en el suelo con la gemela,. Al compás de la música, su pelo abatió y adornó su pecho y su espalda. El contraste era hermoso.
Se levantó con delicadeza y volteó su mirada a la cara de Miguel. “que miras?” “nada, a vos” –respondió tímido- “ah si?” –Salía de su boca mientras caminaba hacia su cuerpo- “y que me mirabas?” –preguntó ya estando sobre su rostro a unos cuantos centímetros de distancia- “eh... no pues… nada,… solo vos” –tartamudeó- Y entre risas y sollozos, se recostó sobre la baranda que daba a la calle, prendió su cigarro y miró hacia el cielo.
Después de un minuto, quizás dos, de silencio, miguel preguntó: “entonces,... me contarás?” “Migue, tu si no cambias” –replicó mientras apagaba su cigarro y entraba de nuevo a su cuarto.- Que no cambio? – se preguntó para sí, aún con el olor de Alejandra en la atmósfera, pensando en sus piernas y su pelo.
Después de unos segundos, Miguel decide entrar al cuarto.
“te gusta pink floyd?”- preguntó sentada delante del equipo- “no me molesta” –suspira- “cómo así que no he cambiado?, te parece?”
“era una broma” –comentó como de costumbre, mientras se sentaba al borde de la cama dándole un lugar a miguel a su lado- “apaga la luz, a veces me molesta, sobre todo a esta hora”
“quieres que me vaya?” –Preguntó- “quieres dormir?”
“no, no tengo sueño. Quédate ahí un rato, mientras yo me recuesto si no te aburre estar en silencio, claro”
“yo creo que debería dejarte descansar, estas cansada, mejor me voy” Alejandra entonces repone algo molesta: “que no ves que quiero que te quedes?” –respira profundo y agrega:- “apaga la luz”.
Y con el sonido de las guitarras de fondo, Miguel apaga la luz y vuelve a sentarse al lado de ella, pensando y sintiéndose como imbécil, sabía muy bien que fácilmente Alejandra no lo necesitaba tanto, él en cambio era un hombre débil y no hacía más que admirarla y añorarla, para qué entonces podría necesitarlo ella?
“que estas mascullando?”- preguntó ella desde abajo, sacudiéndole un brazo mirándole a los ojos; tratando de hacerlo volver en sí-
“mascullando?, Nada.”
“bueno… pensando, algo estás pensando, idiota.”
Miguel quería contenerse, pero bien sabía que Alejandra en un chasquear de dedos adivinaría lo que pasaba por su mente. “pensaba que… para qué podrías necesitarme tu?”
“por qué no?”
“digo, yo soy alguien muy débil… en cambio tu…” Interrumpe la risa de Alejandra- “ni yo lo sé, solo sé que te busqué porque te necesito hombre, porque… para qué rompernos la cabeza?”
“igual” –contesto Miguel en un tono afligido- “hace un momento me dijiste que te irías con gusto a una isla desierta”
“y bien?”
“pues dijiste que te irías, no que nos iríamos” Alejandra volvió a reír.
Miguel alterado y ansioso se volteó en busca de su mano y mirándola a los ojos le preguntó: “te irías conmigo?”
“no lo se migue, supongo. Pero no entiendo porque eso puede alegrarte”
“y por que no?, si estar con vos es lo que quiero”
“porque te haría mucho mal”
“por qué?”
“verás, yo ni me soporto a mi misma; no puedo vivir con alguien a mi lado, te haría mucho mal”-repitió- En el momento en que soltó su mano, Miguel repuso: “es que no me quieres, es eso verdad?”
“ay migue no empecemos con esas preguntas”
“entonces es porque no me quieres”
“claro que te quiero huevón, es por eso mismo, uno no le hace daño a alguien insignificante, alguien que no despierta un sentimiento… pero es que la palabra querer migue, es tan fuerte… se quiere a un perro, un amante, un amigo”
“y yo?”
“ah?” –los acoge el silencio-
“si, yo?.. yo que soy para vos?, un perro, un amante, un amigo?” Suspira entonces ella, y el ambiente se torna tosco
“ya te dije que te necesito, no te basta?”
Miguel se quedo callado, mirando fijamente hacia fuera; su cabeza se lleno de recuerdos en los que ella se negaba y demostraba poco interés, comprendió entonces que el amor que sentía por ella era tan amplio, al punto de ser incalificable. La adoraba, la añoraba, pero ella… en cambio, no dejaba de ser insensible y dura con su alma; recordó sus palabras “recordá siempre, que soy una mierda” y sus ojos se llenaron de lágrimas y su cuerpo se encorvó agachando la mirada, como si alguna fuerza hiciese peso sobre su espalda. Alejandra levantó su mano hasta su cara, y en medio de la oscuridad con la punta de sus dedos palpó sus ojos.
“ya me lo imaginaba, venga para acá” dijo, sentándose en la cama y manteniéndolo apretado contra ella con uno de sus brazos. “vamos a ver si se porta bien” –dijo, como quien le habla a un niño.- “ya le he dicho que lo necesito y que lo quiero mucho, que más quiere?” –agregó mientras le acariciaba el pelo con la mano sobrante.-
Miguel entonces empezó a besarla, acercó sus labios a su mejilla y con su piel, la acarició; abrazado con fuerza a Alejandra, sintiendo su cuerpo cálido y tranquilo, dominado de una fuerza extraña comenzó a besarla, empezó entonces por su cara, sus ojos, sus mejillas, su pelo, hasta buscar aquella boca delineada y carnosa que sentía a su lado. Por un instante fugacísimo sintió como Alejandra se rehusó y ergio todo su cuerpo rechazando su deseo, pero después de unas milésimas de segundo, ablandó sus músculos; posó sus brazos en la espalda de él, y se dejó llevar por los besos húmedos y lentos de Miguel.
Jugó con su lengua y con sus dientes; y entonces su respiración se hacía cada vez más ardua, y empezaba a perder la cordura, los lapsos de tiempo que gastaba en inspirar – aspirar, fueron más cortos y seguido a esto, empezó a sentirse ahogada.
Él se dio cuenta que Alejandra lo deseaba con todo su cuerpo, así que se empeñó en recorrerlo todo; dando inicio a su cuello, la dejó respirar, y mientras acariciaba con sus manos su espalda y su pelo, la fue recostando lentamente sobre la almohada, despacio; como quien desflora una rosa descendió hasta su pecho.
Por su parte, la respiración de ella iba empeorando; silencio en la habitación.
Se miraron a los ojos, y sin parpadear, Miguel la fue desvistiendo, sintiendo con cada desabotonada las partículas de pasión que emanaban de sus poros
Everybody else is just green, have you seen the chart?
It's a helluva start, it could be made into a monster if we all pull together as a team.
Canta roger; Miguel comenzó entonces con su pecho desnudo y sus senos apuntando hacia Dios, a besarlos y acariciarlos al compás de la música, la temperatura de la habitación comenzó a elevarse y Alejandra a retorcerse sobre la cama; ella le acariciaba su cabello y lo empujaba tiernamente hacia su pelvis.
Miguel, tomándose su tiempo seguía descendiendo, pasando delicadamente sus labios por el abdomen y por el ombligo, “muérdeme” se escuchaba desde la cabecera de la cama, entre respiraciones alteradas y semi-gemidos.
Miguel se sintió en el cielo, y comenzó a morderla suavemente mientras escuchaba los gemidos con la voz de waters de fondo; y los movimientos circulares de su cadera, negándole el paso a sus besos. “mas abajo” le decía ella mientras pasaba sus manos por su espalda y lo aprisionaba a su cuerpo. Recostó su mano sobre su entrepierna y comenzó a desabrocharle la pequeña pantaloneta que adornaba su cintura, sus piernas al aire abrazaban su torso y no lo dejaban salir, la desnudó lentamente, y esperó a que pasara la euforia para comenzar con el éxtasis, ella respiraba cada vez más duro y sin vergüenza a gritarle que lo amaba. La canción volvió a empezar
You're never gonna die, you're gonna make it if you try; they're gonna love you.
Y comenzó a besar su vientre, dispuesto a recorrer todos sus rincones, no demoró mucho en descubrir su punto débil, y como magia, tal cual como su lengua la acariciaba, su gemido se elevaba y comenzaba a sudar.
Alejandra lo amó como nunca, y deseó que nunca se lo quitaran de su lado, aunque se había tardado varios años en darse cuenta de ello, sabía, a partir de ese momento, que Miguel era el amor de su vida.
La trató como una reina, y sin reprocharlo cumplía obsesivamente los caprichos de ella; empezó a ascender lentamente, contándole con sus labios las costillas y con sus dedos acariciándole los huequitos de Eva en su espalda.
Era lo que añoraba miguel, algún día hacerla suya, y así fue.
Ella sin aguantarse más lo agarro de las mejillas y lo llevó hasta sus ojos, comenzó a besarle el rostro y a quitarle la ropa algo desesperada; a morderlo y a recompensarlo con un beso en las mismas partes, victimas de sus dientes.
Miguel no se contuvo, y con pequeñas gotas de sudor en su frente; su corazón palpitando a mil por hora le ordeno tiernamente al oído Abre las piernas –susurrando.
Alejandra le sonrió, y lo miro con esos ojos llenos de fuego y de amor. “me amas?” –preguntó-
“te idolatro” –respondió-
“que tanto?” –preguntó de nuevo, robándole un beso mientras se perdían en la mirada-
“de aquí hasta el cielo”
“tan poquito?” –dijo mientras sonreía-
“de aquí hasta,.. después del último numero” –y le devolvió el beso robado-
“ah si?” –su voz se puso mas suave y empezó acariciarle el rostro-
“si, si… cómo te parece?” –le dijo entre risas besándole el cuello y haciéndole cosquillas con la barbilla
“me querrás mañana?”- le preguntó ella, lo más dulce posible; embriagada de amor de pies a cabeza.
“mañana, y el día siguiente, y el día siguiente... y así,... hasta que me muera”
Escuchando su voz, y retumbando mañana, y mañana, ana, na, na, a, a, a, a. abrió sus piernas con una sonrisa en el rostro, y la felicidad se fundió en el amor.
Despacio empezaron a sentir los roces de piernas, lentos y llenos de euforia y efusión, el penetrar, y el movimiento circular mientras que arriba, sus miradas no cesaban, y sin parpadear, sonreían todo el tiempo. Ella lo besó y le susurro que lo amaba, entonces comenzó el exhalar y el inhalar profundo, y la noche se consumió en un grito y en una mordida llena de cansancio. Acurrucados, debajo de las sábanas, con la mirada penetrante y clavada sobre el otro, se acariciaban mutuamente, como si fuera la última vez.
“siempre fuiste muy dura conmigo”
Alejandra sonrió y con sus dedos selló los labios de Miguel y le respondió: “y tu siempre un huevón”
Se dieron un beso, y en medio de juegos intermitentes de música y lenguas preguntó: “me amas?”
“claro que te amo, te amo como a nadie niña”
Y así amanecieron, desnudos abrazados el uno con el otro, inseparables como la misma alma que siempre fueron.
Ella lo despertó con un beso en la frente. Y sin pensarlo dos veces, miguel afirmó. “soñé con vos”
Y entonces Alejandra comprendió que jamás volverían sus noches amargas llenas de vicios si lo tenía a él al lado; muy bien sabía que no necesitaba más que sus besos y sus caricias para ser feliz.
Después de estar unos años juntos, después de vivir tantas cosas y de experimentar tantas sensaciones, la vida se le fue yendo una tarde angostina del 2007:
- me voy
- como que te vas?
- pues, me voy.
- y para donde?, yo te acompaño.
- no puedes.
- por que no?, claro que puedo.
- no entiendes, tengo que irme solo.
- a donde?
- algún lado. Silencio.
- volverás? Silencio doble.
- no lo se
- como que no lo sabes?
- no,… no lo se …
Ella no habló toda la noche, lloraba en su interior, y aunque se lo negara una y otra vez, la magia que brotó esa madrugada del 99, estaba llegando a su fin.
Miguel trató de tocarla, pero ella se quejó; comprendió que como antes, los momentos oscuros habían vuelto.
Al día siguiente, adolorida le preguntó. “cuando te vas?” –
a miguel se le quebró la voz y con lágrimas en los ojos respondió: “hoy”.
El silencio los acompañó hasta la estación. (…) “perdóname, siempre quise estar para ti”… repetía por tercera vez él con un tono áspero, siendo participe de la destrucción total /o/ parcial de su vida y la de ella. “no importa, te estaré esperando”
Se dieron el último beso.. y cuando ya estaba dispuesto a dejarlo todo y subirse al pedazo de metal que lo llevaría a la nada,..
“miguel…” Se voltea y cae de nuevo en su belleza
“ah?” Silencio.
“eres un huevón” –le gritó con una sonrisa en los labios, y mandándole uno que otro beso- La sonrisa no duró por mucho, ella aún con sus treintaypóngale encima sigue esperándolo.
Él, buscándose una vida.
1 comentario:
Otro escrito viejo:)
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