Los ojos del amanecer son los únicos que puden juzgar nuestra existencia,(...) detrás del alba siempre se esconde la noche; detrás de ella, mi vida.

11 de enero de 2010

Devolviéndome despacio, cuidando mis huellas, arrancándome la piel

"y asombrado me dio un escalofrío, al ver en el espejo. . . el rostro mío"

- Buenas don Miguel, como amaneció?
- Ahí vamo’ joven, no me quejo. La edad me afecta, pero ahí vamo’,… ahí vamo’…
- Si durmió bien, señor?
- La luna estuvo magnífica anoche, nótese joven… la noche es más bella que el día.
- Durmió bien? Don Miguel?
- Si joven, la luna es espectacular.
- Don Miguel… está. . . -y antes de que pudiera terminar me interrumpió con su balbuceo natural:
- Joven, la señorita Camila se perdió en el brillo de la luna –sonreía con mucho esfuerzo-
- Cómo?
- Así como lo oye, ya no venga más por acá; ya no tiene razones para hacerlo. Anoche, la peladita ésta se esfumó, eso sí, que se atenga a las consecuencias… -suspiraba, mientras inclinaba su cabeza- porque va a tener que aparecer, no? –murmuraba- no me mire con esa cara joven, yo estoy en mis rieles. ¡Que se atenga!
- Venga Don Miguel, venga lo acompaño adentro, camine.
- No Joven, no me apetece ninguna agüita. No se preocupe joven, no me siento lo suficientemente cansado como para tomarme una siestica. Gracias joven, yo lo entiendo. Tranquilo, yo le aviso cuando la peladita ésta aparezca, eso si… -balbuceaba- … ¡Que se atenga!. Si, tranquilo joven, yo le digo. No joven, todavía tiene tiempo, la patria boba se acabó en mil novecientos dieciséis... Adiós joven. – decía Don Miguel mientras se perdía en las sombras del pasillo de su enorme casa, tambaleando y refunfuñando como todos los santos días-
- Pobre viejo.

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