Tengo miedo a extrañarte cuando no tengo tiempo ni de parpadear, tengo miedo a soñarte despierta y a que tu voz retumbe en mi cabeza como un eco sordo.
Tengo miedo a ser algo que no soy, tengo miedo a lo que eres y a lo que quiero que seas. Tengo miedo a una noche sin luna y un silencio sin tu voz... siempre he dicho que tener noción del tiempo es una excusa más para evitar vivir cosas que en realidad se desean.
No, no sé que quiero; no sé que hago escribiéndote ni mucho menos pensándote, no quiero poner mi mente en blanco cuando después de dos días todo ha sido caótico, no quiero organizar mis sensaciones cuando todo ha sido una mezcla confusa.
Y qué si en cuestión de horas pudiste hacerme pestañear despacio y respirar aún más lento? Y qué si mi memoria decidió guardar tu sonrisa y tus suspiros? Y qué si de vez en vez anhelo que me confundas y que me pongas de cabeza?
Si vale, no le hagas mucho caso a las palabras, que las palabras se las lleva el viento.
Que si duro poco no es por mí, es por ti... y por tu afán de una cohibición extraña que lo único que hace es ponerme cada vez más inquieta.
sí, puedo ser tu talón de Aquiles si eso deseas; pero y tú...?
No se vale perder un juego que no he empezado. Y bueno sí, a lo mejor y tengo muchos puntos a mi favor, pero tengo uno demasiado grande en mi contra: la imaginación que me tortura cuando le place hacerlo.
Sí, tengo miedo de soltar suspiros al aire y de temblar por la noche.
Respiro... y con miedo, creo que te necesito.
No hay comentarios:
Publicar un comentario