Quiero viajar y abrirme del mundo, olvidarme de todos y de nadie, quiero empezar a cambiar las cosas que me suelen torturar, como tu recuerdo, no quiero que ni en lo mínimo llegue a llorarte preciosa, no quiero volver a estrangularme con esos adjetivos que brotan de mis labios si mi cabeza te dibuja.
Estoy físicamente agotado de intentar dártelo todo y no responder a mis ganas profundas de vida, porque te pienso y me agoto de manera inmensurable, te pienso tranquilamente y me inquiero por las conclusiones que puedo llegar a sacar. No encuentro razones para quererte. No sé ni siquiera por qué escribo de esta forma. No, no lo sé, no sé porque ya no me preocupo ni poquito lo que me llegue a suceder. Solo te pienso, te pienso y no encuentro salida má cherrié.
Y creo que por obvias razones eres la razón de mis dudas latentes, escucho dilema y aunque la letra no me cuenta nada de ti, me viene a la cabeza tu rostro. Se me desdibuja en cuestión de segundos y me emputo, me emputo porque quiero tenerte todo el tiempo presente y no me dejas, me prohíbes el sentir que es lo que más me envuelve, como justo ahora. Me enloquezco hasta el tuétano.
Para ti los días pasan como si nada, ves que si me dan palmaditas en la espalda como por consuelo se abalanzan al aire partículas de polvo. Lo digo porque así lo sentí hace poco, siento que me empolvo por fuera como símbolo de mi desvanecer interior. Qué pensarías de mí si relato angustiosamente mis días estériles vacíos de creación, porque a diferencia de ayer hoy escribo para desahogar toda esta mierda que me mata de a raticos y sí, uno se muere constantemente pero diez y seis días para olvidarte no me bastan, a ti como que te bastó solo uno para sacarme con fuerza –si quieres, si quiero, puedo pensarlo también como un acto frágil, de esos rutinarios y diarios que no exigen ni un mínimo esfuerzo, algo parecido a limpiarse el culo-. Perdí, perdí contigo, y me resigno. Aún no acepto tus excusas para alejarte de mi, yo no funciono sin ti, sin tus besos y tus miradas que hoy retoman su rumbo lineal. A dónde vas si no vienes hacia mí? Sé que tienes prioridades más importantes que prestarme atención pero tan solo llama, llama para que me vuelva el alma al aire linda. Mierda, dije que no iba a nombrar jamás esos adjetivos mortíferos que me surgen de los labios cuando te pienso con intensidad, susurro para que tu olor no desvíe mi vista, mejor no vuelvo y así me quedo con lo poco que dejaste.
Espero, disfrutes el libro de Virgina Woolf, porque yo no le encontré sentido. “en sus caras veo el temor, ya no hay fábulas”. Escucho a Gustavo y recuerdo por qué es que lo amo tanto, un amor de esos que no duelen pero que sí se sienten, profundos e intensos. Reales, por qué el tuyo no puede ser así? Me estoy muriendo por tu regreso, y bebé me parte el alma en tres pedacitos pequeños y dub incorporation me sube el ánimo. Ya no espero, no espero más para poderme ir a París a aprender francés. Qué lindo, muero por hacerlo, perderme en esas calles que fueron caminadas por Pizarnik, por Cortázar, por Borges, por ti, por que sé que estarás en Francia y entonces, algún días junto a muchos cafés y tabacos ruleados con vinos baratos –o ni tan baratos, sugiero- podremos revivir lo nuestro.
Lo sé, lo sé.
Son las once y me arrancan otras ganas de pensarte, otras ganas que distensiono en el cuerpo de Alicia, por qué será que me atraen las chicas de cuerpo pequeño? No lo sé, mierda, pero me siento tan atraído, ahora que recuerdo Laura se llamaba. Hace énfasis en radio y hace ratísimo que no la veo, era más chiquita que Alejandra, eso sí, de pronto como Alicia.
Alicia tiene un lunar en la cara que dice que ella es demasiado sensual, de pronto más sexual de lo que logro imaginar.
Un parpadeo y terminé siguiendo a Alicia al baño, me entrecerró los ojos. Eso que significa? Cerró la puerta del baño con seguro. Ok, creo que no necesito más pruebas de lo que va a pasar ahora, me le voy directo al rostro y se ríe ingenuamente, me borde el labio con la punta de la lengua y vuelve a sonreír. La beso hondo y le meto la lengua nervioso y despacio. Me la muerde con ganas y me agarra la verga de golpe. Jueputa, se me salió un sollozo. No puedo quedar tan evidente frente a Alicia, le levanté la camisa levemente rozándole la piel y se la quita velozmente, le beso el cuello y le paso la legua sedienta de sexo por los hombros, vuelvo a su clavícula y se la beso despacito, bajo por la mitad de sus senos y le respiro en el pecho, llego a su abdomen y me agarra duro por el cuello, como queriéndome ahogar, le muerdo la pelvis y me suelta de inmediato, me dice que la vuelva a morder pero suave, le hago caso. De la nada me agarra de las orejas y se sienta levantándose la faldita y bajándose la tanga, en el lavamanos del baño, me abre las piernas y me muestra su sexo, me guiñe el ojo. Claro, cómo no excitarme de golpe? Actúo por instinto, le agarro las piernas duro y me arrodillo para lamerle ese clítoris mojado que aparece ante mí, tiene un olor espectacular, le acaricio sabiamente los labios vaginales con mi lengua y gime desprevenida, envideada, inconsciente de que estamos en la universidad y que cualquier persona la puede oír. Nos pueden descubrir y qué vergüenza si es alguien de la facultad. Le digo con un gesto que no haga ruido y me sonríe precioso, vuelvo a su sexo e introduciéndole un dedo por su cuevita divina, su vagina, le chupo con rabia el clítoris, con fuerza y gime, gime dure, me dice que se va a venir y yo me mojo enterito pensando en cómo se vendría en mi boca bien abierta.
Golpean durísimo la puerta y nos gritan desde afuera “ábrame ya, esto es una Universidad, respeten” se caga de la risa, yo me lavo las manos e intento controlar mis ganas, me miro al espejo y veo de reojo como se viste rápidamente y sale corriendo del baño destrabando la puerta. Entra una mujer mayor vestida de vigilante, me ve de arriba abajo y duce en voz alta “dos mujeres?¡Qué asco!” la ignoro por completo agarro mi maleta y entro a clase: “cuando las cosas las realiza el hombre libremente, esas acciones, esos actos humanos expresan una vivencia y por lo tanto en cada herramienta, en cada obra, en cada relación humana se expresan los hombres como vivencias humanas” Qué asco filosofía, pienso y entro al salón ignorando que todos me miran incluyendo Alicia, paso por frente suyo y me pone el pie en el camino, casi me caigo, la gente ríe, yo también, le agarro la cara con fuera cuando logro pasar y me siento muy lejos, lejos de ella y su amiga inseparable que me mira toda la clase como asombrada, como con ganas de.. qué putas? Que me acaba de decir “im – po – si – ble” con los labios y yo no entiendo, imposible qué? Será que Alicia le contó que casi nos comemos en el baño? Que probé de su vulva infinitas veces y que casi me vengo escuchándola gemir? Espero que no me diga nada, me mira mucho, será que ella? Bueno, mejor no le doy más lata a esto. No quiero, no quiero envidearme con ninguna, ni con Alejandra, ni con Lola, ni con Andrea, ni con Alicia. Menos de estas dos burguesitas, así que, no.. No, no, aunque ahora que lo pienso mejor, Alejandra es otra pequeña burguesa que me mama los güevos, que estoy harto de pensarla tanto, de querer hacer tanto y no poder, mierda, no poder, no puedo estar con Alejandra por más que quiera, no puedo, no puedo permitirme sentir tan agobiado mentalmente por su querer sabio que me dejó sediento. Te pienso increíble y no puedo dejar de sentirme una mierda por no tenerte. - ¿Qué haces? Pregunta Alicia. La ignoro y sigo escribiendo. – Oye ¿a quién le escribes? Cierro de golpe el cuadernillo y la miro directo a los ojos, me sonríe y baja la mirada. A veces eres muy misterioso, sonrío y guardo el cuadernillo en la maleta. –Tú haces malabares, no? – A veces. Le respondo – Y sí te va bien?. – A veces. Le vuelvo a decir. Me mira extrañada por que por lo general digo más de cinco palabras en una frase. – Tienes más clase ahora?. – No sé, no me acuerdo. Ríe.
-Quieres tomarte una cerveza conmigo más tarde?
-Tu y yo?
-Sí,… y Juliana
(Jueputa)- Mhmm.
-Sí?
-Me llamas.
-Bueno, pero qué ya te vas?. Y no me había percatado del lunar de su ceja, es hermosa.
-Ya se acabó la clase, no?
-Pues sí, pero.. y la miro fijamente a los ojos.
- Hola, Andrés?
- Felipe.
- Hola Felipe.
- Hola.
- Tú haces malabares?
- Sí.
- Me enseñas?
- Si quieres.
- Claro que quiero. Te vi antes de entrar a clase.
- Sí?
- Sí, se ve precioso… tú..
- Mhmm..
-…
- Si quieres vamos por un porro y te enseño.
- En serio?
- Sí.
- Bueno, pero a las tres tengo clase pero supon.. Ay Alejandra, si estuviéramos juntos de nuevo jueputa Alejandra, cómo me duele tener que pensar… mierda, ya no existimos y yo sigo pensándonos como si estuviéramos en un diálogo constante que murió mil años atrás y yo escucho la trompeta que suena detrás de la puerta. Qué tal si te interpreto alguna canción en trompeta? Un blues quizás? Qué tal si me dejas cantarte, o reconquistarte mejor, con cartas, con mis letras. Serás la primera en recibir mi libro impreso. Con una dedicatoria impresa y una escrita, porque nunca dije tu nombre completo simplemente una Alejandra que conocí y me impulsó a terminar este hermoso libro que hoy me tortura por salir, quiere salir y para que suceda eso tiene que haber creación, creación, creación, tú eres creación, eres una fuente de creación, por eso te deseo cerca, te quiero cerca a mi cuerpo. A mis ganas de vida junto a ti, quiero verte sonreír de nuevo justo en mis labios y quiero volver a decirte que me encantas, porque lo haces, siempre lo haces. –Tú siempre escribiendo ¿por qué escribes tanto? Me dijo Alicia sentándoseme al lado.
- Por que es lo único que puedo hacer.
- Sí claro. Yo sé que puedes hacer muchas cosas más
- Alice!
- Pero es la verdad
- Y si su novio la escuchara qué? .
- Oye y tú como es que te llamas?. Le pregunté a la amiga que casi nunca se despega de Alicia
- Juliana. Respondieron las dos al tiempo.
- Oye Felipe y tu tienes pareja?
- Mhmm.. ss.. no.
- Cómo sno? Sí o no?
-No.
-¿Seguro?
-No.
Rieron.
-Que video marica. Dijo Alicia.
- Se acuerda de la chica de pelo corto?
-Erika?. Respondió Alicia.
-Alejandra. Repuse.
-Eso Alejandra, sí si me acuerdo ¿ella es su novia?
-Era, o por lo menos eso creí.
-Cómo así?. Preguntó Juliana.
-Pues así, se cansó y terminó echándome.
-En serio?. Preguntó Alicia.
-Sí, en serio.
-Parce se veían re lindos.
-Bahh, ya pasó.
-Puedo leer?. . . No pude responderle y ya había abierto el cuadernillo en donde dibujé su cuerpo desnudo, el de Alejandra, y al lado una descripción caótica de cómo solíamos tirar juntos. –Esto fue real? Me pregunta Alicia extasiada. –Qué? Me hago el imbécil. –Esto. Me muestra la página. –Ah, sí. En Marzo, no? –Sí, creo.- Bueno sí. – Maricaaa, que lindo, yo quiero, y me puse colorado de una por su comentario.
-Qué? Preguntó Juliana.
-Nada. Repongo mientras le arranco el cuadernillo de las manos de Alicia.
-Y esto qué es? ¿Quién es Alejandra Pizárnik?
-Pizarnik.
-Ella.
-Una escritora argentina que me ha impulsado a escribir caóticamente.
-Se llama como su ex. Sí, si sé que Alejandra Pizarnik me acuerda tremendo a mi Alejandra, a la que fue mía en algún momento. Anyway, me voy para la cashe porque me llaman calle, a fumarme un cigarrillo e irme a perder en el inmenso mundo, mierda, estas nenas no saben nada de mí y solo les bastó poner atención para descubrirme al extremo. Ya saben quién soy, cómo soy? Cómo actúo. Mierda ya no sé que hacer ni cómo reaccionar frente a esto.
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