Los ojos del amanecer son los únicos que puden juzgar nuestra existencia,(...) detrás del alba siempre se esconde la noche; detrás de ella, mi vida.

5 de abril de 2012

Knives


“acuérdate que soy una mierda, acuérdate siempre que soy una basura”
¿Para qué? Esos malditos ecos que me retumban la hijueputa cabeza que parece estar vacía hoy, y quiero llenarla de todo menos de ti, que me quejo porque aprendí a hacerlo con delicadeza contigo, porque aprendí a voltear los ojos y a callar… a quejarme, porque sí, es lo mejor que sabes hacer. No me arrepiento.
Pero léeme despacio, o mejor, cierra esta mierda de una vez si te vas a indisponer al final, porque sinceramente no sé cómo hacerle para escribirte dulcemente sin recaer en lo cursi y sin desesperarme al punto de desesperarte; lindo ese círculo vicioso. Lindo y se me fueron ya las hijueputas palabras que brincaban en la punta de mi lengua y se ahogaban por salir. Mierda, tú tú tú…
“Pero, por qué me haces decirte tantas veces que no, por más que insistas no voy a cambiar de parecer” Resulta que yo me convenzo de que de pronto persuadiéndote con cariño, comprándote con besos, con miradas tiernas, con te quiero’s y me encantas quizás y complazcas mis caprichos, que sí hombre, que sí quería pasar la noche contigo, abrazándote, haciéndote gemir, dándote besos o quizás solo mirándote esa cara de tranquilidad y a la vez angustia que sueles hacer cuando sueñas. ¿Qué soñarás? ¿soñarás conmigo?
No me ilusiono, hoy no.
“acuérdate siempre que soy una basura”
Claro, eres la misma hijueputa Alejandra de Martín, eres ella, eres la cabrona indecisa que juega sin saber las reglas aún, que juega hiere y mata despacio, eres esa puta coqueta que se para en la esquina del balcón a fumar cigarrillos y a ver al infinito, como intentando capturar el instante entre tus pestañas, déjate de pendejadas carajo, déjate de maricadas qué es eso de que mi afán es verbalizarlo todo? Pues sí, mi afán es hablar mierda… y el tuyo callar. Porque tienes esa fea costumbre de callar en los instantes más puros, en los instantes en los que estoy completamente desarmada y a tu merced.
Esa vertiginosa forma de estar, de vivir, de cortar el tiempo en pedacitos… contigo. Y entonces claro, yo espero al menos un suspiro que me dé alientos para volvertelo a decir en otro momento, por que qué crees? Crees que cuando te digo que me encantas o que me estás enamorando me sale fácil? Pues no guevón, no se me es fácil… le doy mil doscientas vueltas en mi cabeza buscando, o por lo menos eso intento, las palabras más adecuadas para que no quepa ni un milímetro la hijueputa duda que tanto me jode.
La duda que te encanta hacerme sentir.
Y no, no me arrepiento, lo dije.
Que me estoy enamorando, sí marica, me estoy enamorando y me encabrona darme cuenta tan pronto que eres la fucking Alejandra que siempre busqué y ahora que encontré… me agarran unos nervios que me estremecen el alma, tengo ganas de huir tengo ganas de llorar y esconderme debajo de la cama como una niña chiquita, pero es que cuando estoy contigo… me dejo de maricadas yo también, solo siento. Siento siento siento y lo único que quiero es estar contigo.
Bésame, bésame los ojos para que la próxima vez que te vea no me duelan tus palabras. Bésame la lengua para cuidarme de esas palabras que a veces salen disparadas a presión, como con ganas de asesinar. Bésame las manos para que cuando tenga frío lo único que pueda buscar sea tu cuerpo. Bésame hondo.
Y es que… jueputa, jueputa, jueputa… hoy me di cuenta que eres como “Knives.” De Warhol. Tal cual. Hermosamente clara-oscura peligrosa-seductora.

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