Los ojos del amanecer son los únicos que puden juzgar nuestra existencia,(...) detrás del alba siempre se esconde la noche; detrás de ella, mi vida.

7 de abril de 2012

La canción se llama quan est-ce qu'on arrive, no sé lo que significa... pero sé que suena a ella:

Yo soñé una vez que tus labios solo decían “ma chérie” y se fragmentaban como en doscientos pedazos diminutos de baba, también soñé que viajaron por el tiempo como sintiéndose dueños del mundo, como queriendo enamorar a todos y a nadie. Soñé con tus dientes rechinando en mis oídos haciéndome estremecer hasta el último folículo de la piel, como rasgándome el alma de a pocos, soñé contigo, o bueno… creo que era contigo. ¿O fue conmigo? Ya ni sé.

Digamos que fue contigo, digamos que te sueño como respuesta a esta búsqueda insaciable de amor, te sueño por las noches porque te aferraste a mi puto cuello y ahora no sé qué hacer si me veo sin ti, por eso te sueño. Lloro en silencio, lloro y me vuelvo la persona más ridícula del universo. Lloro porque me afano y aunque me satisfago al cien afanándome, no me doy cuenta de lo mucho que te estoy apartando.

Lloro y ya no me importa llorar, ya no me importa si me dices dramática, si me volteas los ojos o si me ofreces una vez más esa salida de emergencia que nunca pensé encontrar; pero claro, cómo fui tan ingenua al creer no encontrar letreros fosforescentes en este puto laberinto oscuro, sucio, maloliente y tenebroso? Si cada vez que me adentro en él, me empequeñezco, me sulfuro y me ahogo… ¿cómo no querer salir?. Era obvio que llegaría ese punto en el que, así yo no quisiese ver, me obligarías a percatarme que aún existen salidas dispuestas en el tiempo, en el espacio inconcluso, a ser usadas. Pues no, no las quiero usar. Quiero que se empolven solas y que se frustren cada que me vean pasar.

Quiero estar adentro. Apesarde. Quiero estar acá, así chille como peladita culicagada, así me de miedo la oscuridad. Quiero estar acá y esperarte paciente, porque cuando decidas volver, quién sabe, quizás y me haga más fuerte y me arriesgue a amarte.
Mírame con la piel. Exhalo el aire que me aplasta y no puedo dejar de pensarte, no puedo dejar de quererte aunque no te quiera en serio. Porque cuando uno quiere en serio, aprende a callar, y mírame, vomitando palabras que ya no tienen sentido,…

Ya no busco certezas; entonces,… ya no sé quién soy.

No hay comentarios: