Los ojos del amanecer son los únicos que puden juzgar nuestra existencia,(...) detrás del alba siempre se esconde la noche; detrás de ella, mi vida.

7 de abril de 2012

Hoy me dio pereza ponerme el alma

Me levanté a las ocho y cuarto, pereceé en mi dizque cama por media hora y luego agarré fuerzas del suelo para ponerme de pié. Di muchas vueltas, fui al baño, me empeloté y examiné con cuidado la piel que todas las noches se me rompe, hoy no voy a sentir lástima por mí. Me quedé así, en bola mirando por una ventana a ver si de pronto caía del cielo un meteorito que me arrastrara hasta el inframundo, pero nada pasó. Como si fuera normal, de la nada, me atraparon unas ganas eternas y un desespero por fumarme el primer cigarrillo del día, jueputa, pensé, debo tener una marica mesita de noche con cigarrillos infinitos.

Una cosa más para agregar a la lista de “cosas por hacer”, como terminar ese puto libro que está ahí desolado, abandonado, tal cual mi cuerpo, tal cual mi alma que hoy dio pereza ponerme. Sí, busqué con desespero en todos los cajones de la casa, en todos los rincones del suelo, debajo del colchón, encima de la ducha, a ver si algún angelito se compadecía de mi hijueputa desespero y me obsequiaba como muestra de aprecio una cajetilla, media cajetilla o ni siquiera, solo un cigarrillo me basta.

Pero si yo ni me apiado de mí, ¿por qué pretendo que alguien más lo haga? Pretendo, pero me canso que cada que me agarra un desespero e intento encontrarte, la ciudad como que me arrastra y me contagia cada vez más, como hasta los huesos y el tuétano, de su soledad, de su frialdad y de su tristeza inminente. Maldita tristeza que me absorbe lentamente, como un feeling que se consume en el fuego. Maldito mavado que cede su garganta ante mis ganas de morir, maldito mavado que canta un réquiem que aunque no entienda me corrompe.

Cleara.

Y entonces mi cabeza convulsiona, porque ella tiene delirios constantes de una epilepsia que se manifiesta en mi piel, brotándose como cráteres de desamor, brotándose cada que me agarra el desespero. ¿Por qué no te cuidas la piel? Me pregunta mi madre, pues no me la cuido porque nunca me la he apropiado como mía. Me la jodo, me la abro para que sangre y para que llore, porque mis ojos ya no aguantan este desasosiego que me sacude el alma que me dio pereza vestir. Ahí sigue, colgada en algún rincón de la habitación… esperando por mí.

Y aún así, espero. Espero desespero.

Espero que tu esperes, que me entiendas y me aborrezcas con ganas, espero por tu amor, porque sí, desde el momento en que decidí nombrarte Felipe me has obligado a enamorarme del amor, y precisamente por eso, porque vivo constantemente enamorada del amor me pasa lo que me pasa, así que no preguntes tanto, solo siénteme… siénteme y entrégate a cualquier cosa que pueda brindarte.

Y así no te nombre, sabes que mis letras, que penetran tu iris te llegan adentro, ¿sonríes? sonríe porque mis letras van hacia ti. Sonríe Alejandra porque hoy me estoy muriendo y solo por hoy no mencionaré ningún adjetivo.

No hay comentarios: