Hoy me acorde de vos, y la cresta que solías hacerte unos años atrás.
Me acorde de vos, y me llené de nostalgia por lo que pasó y lo que no; por lo que fue y lo que pudo haber sido, en el pasado y el futuro; quizás y tengas razón, de acá a un montón nos volveremos a ver. Y a lo mejor y el tiempo y las circunstancias que nos acogen nos harán cambiar. Algo que confieso, me da miedo.
Dejamos el hábito de escribirnos, dejamos la amistad de lado para dejarnos llevar por los impulsos y los deseos reprimidos que no se quemaron en un pasado, ahora… tú estás en el culo del mundo y yo, cagada del frio empiezo a vivir una vida… que a lo mejor no me pertenezca.
Quiero confesarte muchas cosas, entre ellas… hace mucho que no escribo (como ahora) y a veces, solo muy pocas, me haces demasiada falta: la mirada que aún conservo en mis más tácitos recuerdos, y las manos que siempre añoré en mi cuerpo.
Las conversaciones que faltaron, y muchas cosas que se resintieron por quedarse solo en pensamiento; siento… que nos faltaron acciones para ser, me faltó a mi más que a ti. Y hoy, después de 17 años ó mejor… después 4 largos años de amistad puedo decirte que me estoy enamorando.
No precisamente del Nestor que conocí y que con el tiempo fue cambiando, estando yo inmóvil percatando etapas pasajeras; sino de alguien que despertó en mi el más mínimo instinto… (…)
Me hace falta hablarte, me hace falta sentirte como amigo, me hace falta abrazarte, mirarte y cohibirme frente a tu piel. Todo de manera cariñosa y expresiva –como nunca pude ser-. Te cuento que ahora y sin ti, descubrí una faceta jamás antes vista; la tierna, dulce y cuasi-enamorada que nunca salió a flote. Y te lo digo de la manera más sincera, que he podido redactar.
Quiero contarte muchas cosas; en el frio del atardecer, en el sabor dulce de un mocca o acompañada de la nicotina de un cigarro. Quiero sentarme contigo y ser racional y espontánea.
Quiero compartirte con mi tiempo,
Te quiero, aunque suene poco creíble.
2 comentarios:
Recordar es vivir.
Claro que no, vivir es vivir. Recordar es dormir. Recordar momentos tristes es triste. Recordar momentos felices es triste.
Si vivis acordandote de tus cicatrices, perdes la fe en el mundo, perdes la capacidad de sorprenderte. Si vivis acordandote de las buenas experiencias vas a terminar pensando que no queda nada de todo eso.
Aj.
Publicar un comentario